En busca del pan de cada día
Update: Link[1] Orientación Vocacional
El trabajo
Estaba en cuarto grado de escuela, cuando mamá me hizo una pregunta que tenía un significado tan enorme que para ese entonces salía completamente de mi imaginación que se centraba en cosas como jugar con mis amigos o esperar a que oscureciera para ver los Power Rangers; Era una pregunta que se encargaría de darle el significado a lo que había estado viviendo, el por qué de asistir a la escuela todos los días, el por qué de aprender cosas como leer, escribir, sumar, restar, en fin, cosas que algunas veces nos quejamos tener que aprender, ¿ acaso era un castigo por no portarnos bien en cas?a, no imaginaba lo afortunado que era en estar aprendiendo todo esto.
- ¿Qué quieres ser cuando seas grande?- Me preguntó, enseguida vino a mi mente Jason, el Red Ranger, pero no, sabía que esa no era una respuesta que ella estuviera esperando.
- No sé – Le contesté esperando alguna pista.
Sonrió por un momento y me dijo – Toma como ejemplo a tu papá, algún día llegarás a ser como él y tendrás que hacer cosas de grandes – me dijo, ya sabía a lo que se refería, eran cosas que las veía a diario en casa, cosas que conocía perfectamente, sabía que debía algún día llegar a ser como papá, a llevar el pan y el diario a la casa, pero para conseguir el pan necesitaba dinero, y para conseguir dinero necesitaba TRABAJAR.
-¿Y de qué puedo trabajar?- Le pregunté. Reflexionó por un momento como buscando algo a través del tiempo y luego de un momento me contestó con las palabras más sabias que podía haber escuchado:
-“Encuentra dentro de ti lo que más te guste hacer. Se trabaja haciendo lo que te gusta hacer”- Volvió a sonreír muy serenamente, con esa seguridad única que transmiten los padres y que te hacen sentir protegidos en todo momento. Me quedé pensando en aquella conversación hasta la noche, tratando de interpretar las palabras de mi madre, debía buscar dentro de mi eso que tanto me gustaba… Lo que más me gusta hacer es ver tele, pero no creo que eso sea un trabajo ni que me paguen por ello, ¿jugar tal vez?, si pero no conocía a nadie por mi vecindario que gane dinero jugando… Entonces la gran idea llegó a mi!! Había algo que me gustaba bastante y tal vez podía darme dinero… El pan!! Si ese pan calientito a las siete de la mañana que era un tanto blando y un tanto crocante, y que me encantaba remojarlo con la leche calientita del desayuno, con un poco de café y azúcar claro. La decisión estaba tomada!! Quería ser PANADERO!! Había encontrado lo que quería ser en la vida para poder ganar dinero e irónicamente llevar el pan a mi casa; Era esa la carrera, conocía a varios panaderos que trabajaban por mi casa, había visto cómo le daban forma a la masa y la metían al horno que la transformaba mágicamente en eso que tanto me gustaba comer por la mañana, no parecía difícil, era perfecto y todo lo que necesitaba, aunque nunca pude llevarlo a cabo ya que mi tiempo era consumido por la tele, los juegos y la escuela, pero era feliz, por haber encontrado dentro de mi aquello que tanto me gustaba y me iba a traer recompensas.
La especialización
Ya en el colegio, al término del décimo año (antes tercer año), debía enfrentarme con una situación similar, escoger la especialización que deseaba estudiar durante mis años de bachillerato, me había pasado el año haciendo pruebas de aptitud, entre otros jueguillos de la mente en una materia llamada “Orientación Vocacional“[1], la que debía supuestamente aclarar en mi cualquier duda que tuviese para decidir mi futuro, debía confiar en las pruebas, después de todo psicólogos las habrían hecho, y si ellos eran psicólogos era porque les gustaba hacer pruebas de aptitud. Estábamos alrededor de cuarenta y cinco cadetes fuera del departamento de psicología, íbamos pasando uno a uno, y todos salían de ahí con la expresión de un niño saliendo de un confesionario, algunos contentos con la especialización en la que habían terminado y otros con una cara de incertidumbre como la que yo cargaba, era el futuro de cuarenta y cinco personas, cómo podía el psicólogo cargar con esa responsabilidad, yo sinceramente no me habría sentido capaz, pero al fin, sin darme cuenta mi turno había llegado, jamás había entrado a psicología antes, la puerta era de vidrio ahumado, por lo que al asomarse para tratar de ver lo que había dentro, lo que se conseguía era observar el propio reflejo.
Empecé con el protocolo y dije:
- Permiso entro- me quité la boina y esperé por instrucciones.
–Entra… Siéntate…- Me dijo muy amablemente el sujeto que se encontraba en un escritorio hacia una de las paredes de la pequeña habitación.
Me preguntó mis apellidos y nombres y comenzó a buscar en una lista, que supuse eran los resultados de tanta prueba psicológica a las que había sido sometido durante todo el año, las que tenían en si toda la verdad de mi destino.
Para mi sorpresa, no eran más que mis calificaciones de toda la vida, las ya que conocía y me llegaban trimestre tras trimestre.
Tras un fugaz vistazo sobre mis calificaciones, me hizo la pregunta estúpida más inteligente que me podría haber cuestionado…
-Haber hijito, ¿en qué especialización quieres estar?-
En ese momento una sensación entre coraje y resignación se me subió a la cabeza, la ilusión de un examen a mi cerebro que me diera las respuestas de lo que quería ser de grande habían sido derrumbadas, yo no quería ser ni SOCIALES, ni COMERCIO por nada del mundo, QUIBIO me gustaba, pero la idea de ser médico no me terminaba de convencer, INFORMÁTICA era la que más me llamaba la atención mi hermana mayor era dueña de un “Cyber Café”, conocía las computadoras y me gustaban, pero no estaba seguro, cómo decidir en ese momento, necesitaba mucho más tiempo, entonces recordé que algún profesor de matemáticas, apasionado por estas, aseguró firmemente algo… ‘FIMA es una carrera para inteligentes, un bachiller FÍSICO-MATEMÁTICO puede ser cualquier cosa que se proponga en la vida, ya que es la especialización más difícil’, en si esas palabras se habían quedado en mi, y me gustaban, me gustaba el idea de una especialización difícil, con la cual tenga bases para cualquier cosa en la vida. Entonces sin pensarlo más le dije al psicólogo. Quiero ser FIMA. El señor no pensó dos veces y me dijo
-Felicidades Félix, entonces eres FIMA-
Y se despidió, mis amigos habían tardado más, esperaba al menos una conversación un poco más profunda, pero a fin de cuentas entendí había ya obtenido lo que había ido a buscar.
La orientación
Estaba cursando mi tercer semestre de Ingeniería en Electrónica y Telecomunicaciones en una prestigiosa universidad, había escogido esa carrera no porque había descubierto en ella algo similar a lo que me pasó con el pan, sino porque me resultaba interesante la tecnología de las Telecomunicaciones y quería saber más de ella, puede que allí encuentre lo que tanto había estado buscando.
Entre mis materias de ese semestre se encontraban dos muy importantes :Física C, que era la base de toda mi carrera y Fundamentos de Programación, que era un anexo de cultura general a mi carrera, esta última se convirtió sin darme cuenta en un curso de vida, un curso en el que aprendí más que en cualquier otro.
Aparte de llegar a conocer la programación y su maravilloso mundo, aprendí también cosas como el ser constante, el no darse por vencido, que el esfuerzo es siempre recompensado de una u otra forma, las malas noches y por último sin darme cuenta descubrí “eso” que tanto me gustaba, eso que podía disfrutar remojándolo en leche calientita con un poco de café y azúcar, era esa la clase de tecnología que no me cansaría de seguir aprendiendo, esa era mi pasión y si… el cambio de carrera era inminente y necesario.
Para mi suerte estaba aún en un nivel de mi carrera donde todas las materias que había aprobado eran las mismas para todas las ingenierías, entonces podía tranquilamente hacer un cambio a otra carrera que tenga más que ver con la programación.
Aunque tuve la suerte de tomar esta materia con una verdadera orientadora vocacional, en mi seguían existiendo dudas como la de entrar a una carrera donde muchas personas competirían conmigo, donde tal vez la recompensa económica sea inferior, o donde tal vez no encuentre campo fácilmente país para trabajar, dudas que tenía muy marcadas, después de todo me estaba jugando mi futuro; Fue ese el momento de mi vida donde mi profesora de Fundamentos me alentó mencionando un conjunto de palabras que ya había escuchado antes y que habían quedado para siempre en mi memoria: “Encuentra dentro de ti lo que más te guste hacer. Se trabaja haciendo lo que te gusta hacer”.
Es verdad, en mi poca experiencia laboral me he dado cuenta que haciendo lo que a uno le gusta, es muy probable que seas sino excelente, por lo menos muy bueno, y cuando eres muy bueno haciendo algo no será extraño que la gente te busque para que ayudes con eso, y tal vez hasta te paguen por ello, pero como a ti te gusta, para la gente estarás trabajando, pero dentro de ti estarás jugando :).
La vida tiene etapas, están ahí por algo, cada una tiene un pan, y una panadería por ser montada, y no depende de nadie más sino de uno mismo la calidad del pan que produzcamos, pero lo más importante de todo es que sea pan.
Epílogo(jeje)
Me fue muy bien en FIMA, tuve notas muy altas, aunque nunca me terminó de gustar la física, realicé a tiempo el cambio de carrera y actualmente sigo Ingeniería en Ciencias de la Computación con especialidad Sistemas Multimedia, mi profesora orientadora vocacional se llama Ana Tapia Rosero, MBA. Más que una profesora una maestra, le agradezco mucho su apoyo.












