El rafting es uno de los deportes de aventura más populares, y consiste básicamente en descender ríos de montaña de aguas bravas, en botes neumáticos o rafts que no poseen motor. El bote es arrastrado por la corriente, mientras los tripulantes lo controlan con sus remos. Este apasionante deporte no necesita experiencia previa en los recorridos para principiantes, el único requisito es saber nadar. Debido algunos ríos tienen bajas temperaturas del agua, es necesario usar trajes de neopreno que lo aíslan del frío y la humedad; como las caídas no son desacostumbradas y en algunos ríos hay rocas, se hace imprescindible el uso de casco y salvavidas.
Los ríos ideales para practicar este deporte son aquellos que cuentan con tramos de diferentes niveles, por lo que permiten tanto a aficionados como a expertos satisfacer sus necesidades. Los ríos deben tener un caudal abundante y un desnivel apropiado, sin saltos de agua demasiados pronunciados. Si además se encuentran en un paraje natural de particular belleza, harán de su experiencia un momento inolvidable.
En el rafting, los ríos se clasifican de acuerdo a la dificultad, variando de 2 a 6 grados, el riesgo es de bajo a alto.
Principiante: Clase II: Rápidos directos con canales anchos y claros que son evidentes sin necesidad de exploración previa.
Intermedio: Clase III: Rápidos con olas moderadas e irregulares que pueden ser difíciles de evitar y que pueden hundir una canoa abierta.
Avanzado: Clase IV: Rápidos intensos, poderosos pero predecibles que requieren control preciso de la embarcación en aguas turbulentas.
Experto: Clase V. Rápidos extremadamente largos, violentos y sin obstrucciones que exponen a riesgos sobre el promedio. Las bajadas pueden contener olas y hoyos grandes e inevitables, caídas empinadas con rutas exigentes y complejas.
Extremo: Clase VI. Un grado más difícil la clase V. Esta clase ejemplifica los extremos de dificultad, impredictibilidad y peligro. La consecuencia de los errores son muy severas y el rescate puede ser imposible. Solo para equipos expertos, con niveles de agua adecuados y tomando todas las precauciones. Esta clase no representa bajadas imposibles pero si aquellas se hacen solo ocasionalmente.
El rafting ser practicado en familia ya sea en una travesía por aguas tranquilas, o para quienes gustan de las emociones fuertes, proporcionadas por cascadas, descensos y rápidos con mayor grado de dificultad.
El Ecuador cuenta con varios ríos para aquellas personas que disfrutan de los deportes acuáticos con una cuota de aventura. Estos ríos se abren camino a través de espectaculares gargantas, cañones, valles y selvas, dejando atrás a cientos de kilómetros de espectaculares aguas blancas de clase mundial que se alimentan en el río Amazonas.
En Ecuador el rafting se lo puede practicar durante todo el año, especialmente en el oriente, con aguas cálidas tropicales y una excelente accesibilidad, convirtiéndose en un destino incomparable de aguas blancas que no puede dejar de visitar.
En lugares como Baños, Santo Domingo, Mindo y en el Oriente ecuatoriano, encontrará ríos de clase sin igual en los que podrá poner en práctica su espíritu aventurero.