Los huevos viejos quieren ser grandes gallos, sin pasar por pollitos

En los últimos día, me ha tocado escuchar a algunos emprendedores de todas las edades y con formaciones diferentes, conversar sobre cómo hacer una empresa, pero el sueño se convierte en pesadilla cuando al explicar los detalles de los inicios de una organización, ese camino de sacrificio que toda organización debe de cruzar, en donde las finanzas, la contabilidad y las matemáticas son un mismo campo, con las operaciones más básicas: sumar, restas, multiplicar y dividir.

Algunas personas piensan que si un huevo se lo deja pasar, al empollarlo saldrá un gallo, la realidad es que saldrá un pollito o en el peor de los casos un huevo podrido.

De que sirve tener una idea en la mente ocupando un espacio, dejándolo pasar o simplemente dandole vuelta con el tomento que es buena y que nadie lo ha pensado antes.. que iluso es pensar que las historias de Edowa Rampo tienen un parecido a las de Julio Verne, en algún momento en tiempo diferentes por circunstancias poco comunes las personas pensamos en los mismos significados, aunque en su tiempo parezca ciencia ficción, un mundo virtual o que fue parte de una realidad.

Entonces la mortalidad aparece, de un conjunto de huevos, solo un porcentaje se empollará para que aparezcan los pollitos, siendo bienvenidos los primeros “piopios”. Con el pasar de las semanas otro porcentaje sobrevivirá para convertirse en aves desarrolladas, y finalmente, unos pocos cantarán al amanecer su “Kiriki”. Una idea no se convierte en una empresa sino es transformada por un ambiente o varios ambientes.

En  “Piensa Mejor!”, Hurson, explica que es mejor sacarse una idea buena o mala de la cabeza que mantenerla por siempre dentro de la mente, haciendo que el munto de nuestra mente se reproduzca en el mundo que compartimos todos – esto lo explica mejor Ken Robinson. Las ides tambien tienen tasas de mortalidad antes de convertirse en empresas.

 

 

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