Intervención Extraterrestre en la Antiguedad (4 de 4)

Intervención Extraterrestre en la Antiguedad (3 de 4)

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Intervención Extraterrestre en la Antiguedad (2 de 4)

Intervención Extraterrestre en la Antiguedad (1 de 4)

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Extraterrestres

Extraterrestres 110113142711-phpapp01 from Andres Villacreses

La extraña señal para el rey Constantino I

La extraña señal para el rey Constantino I

El 26 de Octubre del año 312 de nuestra era el emperador romano Constantino I el Grande se hallaba arrodillado de cara al Sol, adorándole, cuando se produjo un extraño fenómeno. Procedentes del astro rey, el emperador acertó a ver unas oscuras radiaciones en diagonal que dibujaban una luminosa y potente cruz sobre el cielo. En su mente resonó entonces un nombre -Christos- y, a continuación, la misma voz sobrenatural le dijo: "Con este signo, triunfarás". Constantino no se lo pensó dos veces. Todavía perplejo por aquel espejismo o ensoñación, ordenó a sus hombres la sustitución del águila imperial que figuraba en las égidas y estandartes de sus tropas por el símbolo de Cristo.

Al amanecer del 27 de Octubre las tropas de Constantino aguardaban la llegada al desfiladero, al pie del puente Milvaiano, de las filas enemigas que se hallaban bajo las órdenes de Marco Aurelio Majencio. La batalla fue encarnizada pero Constantino venció. ¿Se debió a la victoria anunciada por el extraño fenómeno luminoso? ¿O, simplemente, la superstición sirvió de impulso positivo a las sugestionadas tropas romanas?

En cualquiera de los dos supuestos Constantino consiguió vencer a Majencio y entrar victorioso en Roma. Probablemente hoy nada sería igual si aquella "visión" no se hubiera producido. El cristianismo, seguramente, habría sido perseguido y castigado por Roma y los cimientos de nuestra civilización occi-dental no se hubieran desarrollado tal y como lo han hecho. ¿Alteraron los extraterrestres el desarrollo de la Historia? Quizás nunca sabremos con exactitud. Y no ha sido la única vez.

Constantino

Teoría de los antiguos astronautas

La llamada teoría de los antiguos astronautas supone que seres extraterrestres hayan visitado la Tierra, y este contacto esté conectado con el origen o el desarrollo de las culturas humanas, las tecnologías y las religiones. Una variante común de la idea es que la mayoría de las deidades, si no todas, en las religiones son en realidad extraterrestres, y sus tecnologías fueron tomadas como evidencia de su condición divina.
Estas propuestas se han popularizado, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, por los escritores Erich von Däniken, Zecharia Sitchin, Robert K. G. Temple, y David Icke. La teoría de los antiguos astronautas se ha utilizado ampliamente como una trama de la ciencia ficción, pero la idea de que realmente existieran no es tomada en serio por la mayoría de los académicos, y ha recibido una atención escasa o nula.

File:Ancientastronauts.jpg

Los defensores de las "teorías de los antiguos astronautas" a menudo sostienen que los seres humanos son descendientes o creaciones de seres extraterrestres que aterrizaron en la Tierra hace miles de años. Una idea asociada es que gran parte del conocimiento humano, la religión y la cultura vino de los visitantes extraterrestres en la antigüedad, en la que los astronautas antiguos actuaron como una "cultura madre". Defensores de los "antiguos astronautas" también creen que los viajeros del espacio exterior conocidos como "astronautas" construyeron muchas de las estructuras en la tierra como la pirámides de Egipto y las cabezas Moái de piedra de la Isla de Pascua o ayudaron a los seres humanos en su construcción.

Los proponentes argumentan que la evidencia de los "antiguos astronautas" proviene de las lagunas en los registros históricos y arqueológicos, y también mantienen que las explicaciones incompletas de datos históricos o arqueológicos apuntan a la existencia de "antiguos astronautas". Dicen que las pruebas incluyen artefactos arqueológicos que según ellos son anacrónicos o más allá de las capacidades técnicas de las culturas históricas con las que están asociados (algunas veces referido como "Oopart"), y obras de arte y leyendas que se interpretan como el contacto extraterrestre o con tecnologías extraterrestres.

Ciertos académicos han respondido que las lagunas en el conocimiento contemporáneo no tienen que demostrar que tales ideas especulativas de los antiguos astronautas son una conclusión necesaria.7 Francis Crick, el codescubridor de la estructura de doble hélice del ADN, sin embargo, creía firmemente en lo que él llamaba panspermia, el concepto de que la tierra fue "sembrada" con vida, probablemente en forma de algas verde azuladas, de especies extraterrestres inteligentes, con el propósito de garantizar la continuidad de la vida. Se cree que esto se pudo haber hecho en cualquier número de planetas de esta clase, posiblemente utilizando transbordadores tripulados.

Thomas Gold profesor de astronomía sugiere una "teoría de la basura" para el origen de la vida. Su hipótesis dice que la vida en la Tierra podría haberse propagado de una pila de residuos de los productos de dumping por accidente en la Tierra hace mucho tiempo por los extraterrestres.

La serie de televisión Alienígenas ancestrales en el canal History Channel cuenta con los principales defensores de la "teoría de antiguos astronautas", e incluye entrevistas con Giorgio A. Tsoukalos, Erich von Däniken, el Dr. Steven Greer y Nick Pope.

Presentacion

http://youtu.be/P-AuaL6Bjso

CIVILIZACIONES DEL PASADO: Extraterrestres antes de nuestra ERA.

Disco de Baian Kara Ula.Seres que se perdieron en la Tierra, leyendas sobre hombres espaciales, la existencia de una raza de reyes divinos o un batallón de soldados celestiales son algunos de los elementos que apuntan a la presencia de OVNIs en tierras de la antigua China. Y, tal como sucede hoy, los “dragones alados” también infundían mucho terror a las poblaciones.

“Los extraterrestres visitaron nuestro país durante la Pre-Historia, y fueron descubiertas imágenes de esos extraterrestres sobre el continente chino”. Esta declaración es del arqueólogo Wang Renxiang, de la Academia China de Ciencias Sociales, un científico que trabaja para el gobierno de la República Popular de China.

Varias de esas señales son cascos pintados en personajes de pinturas en cavernas del interior de Mongolia. En la provincia de Zheziang, por ejemplo, fue descubierta una pieza de cerámica de un hombre pre-histórico, datada aproximadamente del 4.000 a.C., habiendo un casco en su cabeza. Máscaras del 2.500 a.C. representan extrañas figuras de anteojos y pescuezos extensos, una figura así tal vez, no fuese novedad en la África negra.

El descubrimiento más impresionante fue realizado por la expedición Tchi Pu Tei en sepulcros localizados cerca de la frontera entre el Tíbet y China, en el año 1938. Los sepulcros estaban enterrados en serie, siendo que los esqueletos poseían un cuerpo pequeño y una cabeza relativamente grande. En la pared fueron pintados individuos de cráneo grande, dibujos del Sol, de la Luna y de las estrellas.

         

unto a los esqueletos, había 716 platos de granito con dos centímetros de espesor, presentando un orificio en el centro y una escritura en espiral. Esta escritura fue parcialmente traducida por Tsum Um Nui y publicada por la Academia de Pesquisas Pre-Históricas de Pekín. Sobre ella, el profesor Alexander Kazantsev, de la Universidad de Moscú, dio la siguiente opinión:

“El relato causa emoción y extrañeza apenas, a quien no gusta de admitir nuevos aspectos sobre el origen del hombre. Los platos cuentan que, hace 12 mil años, un grupo de cierto pueblo quedó perdido en el tercer planeta de este sistema. Sus aviones –esta es la traducción literal de la escritura de la escultura– no tuvieron más fuerza que la indispensable para levantar vuelo y dejar la Tierra. Habrían sido destruidos en aquella región montañosa, abandonada y de difícil acceso, sin medios ni posibilidades de construirse nuevos aviones.

”Después hablan de los seres perdidos en la Tierra. Ellos habrían procurado entrar en contacto amigable con los habitantes de la región, sin embargo fueron cazados y muertos. El relato termina así, casi textualmente: ‘Mujeres, niños y hombres se escondieron en las cavernas hasta la alborada. Después acreditaron en las señales que vieron y verificaron que, aquella vez, los otros venían con intenciones pacíficas’. Es más o menos así como el relato termina.”

O sea: en la Pre-Historia de China sucedió la misma situación retratada en el filme “E.T.”, pero sin el final feliz. El catedrático soviético todavía afirma que esa traducción de los discos de granito es reforzada por “leyendas chinas que hablan de seres, magros y amarillos, que habrían vivido en la región de Baian Kara Ula, donde descendieron, provenientes de las nubes”.

Leyendas chinas sobre hombres del espacio no faltan. El ufólogo Shi Bo, autor de “OVNIs en la China”, cita el siguiente párrafo del Feng-Shen-Yen-i, un libro milenario: “Nocha, montado en su rueda de fuego y de viento, venció a Chag-Kuoi-Fung después de haber invocado en su auxilio legiones de dragones de plata voladores”.

100 mil soldados celestiales

El historiador W. Raymond Drake realizó el relevamiento de algunos documentos chinos que guardan relación con tradiciones conocidas hace mucho tiempo en el Occidente. A su entender:

“China fue gobernada durante 18 mil años por una raza de reyes divinos, según el manuscrito ‘Tchi’ (...). El clásico ‘Huainatzu’, en el capítulo 8, describe una edad idílica, cuando los hombres y los animales vivían en paz y en la belleza de un Jardín del Edén, con cuerpo y alma unidos en un entendimiento cósmico. El clima era benigno, no había calamidades naturales, ‘los planetas no se desviaban de sus cursos’, se desconocían las ofensas y los crímenes, la Tierra y la humanidad prosperaban. Los ‘espíritus’ descendían por medio de los hombres y les enseñaban la sabiduría divina. Más tarde, los hombres caerían en desgracia y llenaron el mundo de miedo. Entonces, la humanidad se degeneró en la lujuria y en las perversiones.

”El Shan-hai-ching, en su libro 17, menciona a los perversos Miao, descriptos como seres humanos alados que vivían en el extremo Noroeste del mundo, y que, alrededor del año 2400 a.C., perdieron el poder de volar, y, después de discutir con el ‘Señor de lo Alto’ fueron exiliados.

”La leyenda llamada Cuatro Reyes de Oro en el Cielo describe armas muy extrañas. Esta guerra habría ocurrido en los siglos VII y XI a.C., involucrando ‘cuatro gigantes del cielo’ y conduciendo ‘100 mil soldados celestiales’.

”Mo-li Ch’ing, el hermano más viejo, medía siete metros y tenía una barba hecha de hilos de cobre. Usaba un magnífico anillo de jade y portaba una lanza. Cuando este ser celestial blandía su espada mágica, significativamente llamada Nube Azul, ella provocaba un viento negro que producía millares de lanzas que atravesaban los cuerpos de los hombres y los reducía a polvo. El viento es seguido por una rueda de fuego que llenó el aire con decenas de millares de ígneas serpientes doradas. Del llano, se eleva un humo espeso que ciega y quema a los hombres, de los cuales ninguno es capaz de escapar.”

¿Qué sería el Guarda-Lluvia del Caos, cargado por Mo-li Hung, capaz de hacer para que “los cielos y la Tierra se cubran de densas tinieblas”? ¿Y la “guitarra de cuatro cuerdas” de Mo-li Hai, que, cuando era tocada, afectaba “de manera sobrenatural la tierra, el agua, el fuego o los vientos”? “Cuando ella era ejecutada, todo el mundo escuchaba y los campos de los enemigos se prendían fuego”.

Drake termina por concluir que “los textos de la antigua China hablan de flameantes dragones alados simbolizando naves espaciales que surcaban los cielos y se sumergían en los mares, aterrorizando a los campesinos, haciendo fenecer los campos, raptando gente o desembarcando extraños divinos. Como se admite que los OVNIs hacen hoy”.

 

SIEMPRE HAN ESTADO

Desde los albores de la humanidad como tal, el hombre acepta como lógica la existencia de fuerzas inteligentes, de seres supuestamente no humanos -dioses, ángeles, demonios y un sinfín de intermediarios- que intervienen directamente en el curso de nuestra vida sobre este planeta.

Los textos y legados que en el curso de los tiempos han ido reflejando el acontecer de la historia de la humanidad están salpicados de testimonios que ilustran la presencia permanente de objetos volantes que evolucionan de forma inteligente a baja altura sobre la superficie terrestre. La lista de tales avistamientos en todo el mundo y en todas las épocas prueba que la actuación y la intervención de una o de varias inteligencias distintas de la nuestra forman parte integrante y continuada de la historia de la humanidad.

Si prestamos oídos al bioquímico inglés Francis Crick -Premio Nobel en 1962 por haber descubierto la estructura del ADN-, habríamos sido creados por una supercivilización del espacio que en una época remota infectó al planeta Tierra con un microorganismo destinado a desarrollarse en el tiempo hasta llegar a ser lo que hoy somos los seres humanos. Otros científicos secundan este supuesto, como por ejemplo Vsevolod Troitsky, de la Academia de Ciencias de la URSS, para quien la Tierra es un campo de experimentación de nuevas formas de vida, controlado por seres superiores y desconocidos para nosotros.

Los más antiguos legados de la humanidad parecen refrendar estos supuestos. Aportaré solamente dos ejemplos.

En el Popol Vuh, el Libro del Consejo de los indios quichés, de la gran familia maya, se dice: «Y los Maestros Gigantes hablaron, así como los Dominadores, los Poderosos del Cielo: Es tiempo de concentrarse de nuevo sobre los signos de nuestro hombre construido, de nuestro hombre formado, como nuestro sostén, nuestro nutridor, nuestro invocador, nuestro conmemorador. Haced pues que seamos invocados, que seamos adorados, que seamos conmemorados, por el hombre construido, el hombre formado, el hombre maniquí, el hombre moldeado.»

Algo similar recoge la Epopeya de la Creación, cuando pone en boca del dios creador y solar babilonio Marduk las siguientes palabras: «Produciré un sumiso Primitivo; 'Hombre' será su nombre. Crearé un Obrero Primitivo. En él recaerá el servicio de los dioses, para que ellos puedan descansar tranquilos.»

Sigamos pues la pista histórica de la presencia de estos supuestos dioses -en realidad, nada más que seres inteligentes tecnológicamente superiores a nosotros- en la atmósfera terrestre.

 

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