{"id":84,"date":"2010-08-03T22:30:10","date_gmt":"2010-08-03T22:30:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.espol.edu.ec\/adricarito\/?p=84"},"modified":"2010-08-03T22:30:10","modified_gmt":"2010-08-03T22:30:10","slug":"la-creacion-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/adricarito\/2010\/08\/03\/la-creacion-de-dios\/","title":{"rendered":"La creaci\u00f3n de Dios..."},"content":{"rendered":"<p>1. La creaci\u00f3n es el comienzo de la historia de la salvaci\u00f3n. Pero necesitamos descubrir primero la experiencia de fe para vivir el mundo y la vida como don de Dios. Eso es lo que sucede en la Biblia. Israel descubre primero a Dios como <strong>Se\u00f1or de la historia<\/strong> y despu\u00e9s le reconoce como <strong>Se\u00f1or de la creaci\u00f3n<\/strong>. Habiendo descubierto al Dios vivo que pasa\u00a0 salvando y liberando, Israel llega a vivir la creaci\u00f3n como don de Dios.<\/p>\n<p>2. Es obvio, muchos no lo viven as\u00ed. Quienes afirman: todo es Dios, el mundo es Dios (pante\u00edsmo); hay dos principios, el Bien y el Mal, en lucha permanente (dualismo); el mundo material es malo y, por tanto, se ha de rechazar y superar (gnosis); s\u00f3lo la materia existe y existe infinitamente (materialismo); Dios no existe (ateismo) o no se puede conocer (agnosticismo); el mundo est\u00e1 dejado de la mano de Dios, Dios no interviene en la historia (de\u00edsmo).<\/p>\n<p>3. Desde la experiencia de fe, el cap\u00edtulo primero del G\u00e9nesis nos invita a vivir el mundo y la vida como <strong>don de Dios<\/strong>, como <strong>tarea del hombre<\/strong>, como <strong>motivo de alabanza<\/strong> <strong>al Padre<\/strong>, de quien todo procede. El relato es redactado hacia el siglo V antes de Cristo por sacerdotes desterrados en Babilonia, que quieren mantener la identidad creyente en tierra extra\u00f1a. Bajo formas literarias e im\u00e1genes propias de aquella \u00e9poca,\u00a0 el relato contiene un mensaje de valor permanente acerca de Dios, del hombre y del mundo.<\/p>\n<p>4. <strong>En el principio cre\u00f3 Dios el cielo y la tierra. La tierra era algo ca\u00f3tico y vac\u00edo, y tinieblas cubr\u00edan la superficie del abismo, mientras el esp\u00edritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas<\/strong> (Gn 1,1-2). El caos, el vac\u00edo, las tinieblas, el abismo y las aguas son im\u00e1genes que nos llevan al momento primordial, cuando no hab\u00eda nada. La idea de creaci\u00f3n a partir de la nada se formular\u00e1 m\u00e1s adelante (2 M 7, 28). El mensaje es el mismo: el universo entero ha sido creado por Dios. La expresi\u00f3n <strong>cielo y tierra<\/strong> designa toda la realidad. Es la visi\u00f3n antigua del mundo, com\u00fan entonces: la tierra abajo, el cielo arriba, la b\u00f3veda\u00a0 celeste separa las aguas superiores e inferiores. Bajo la imagen del p\u00e1jaro que vuela sobre el nido donde est\u00e1n sus polluelos, se presenta a Dios revoloteando sobre el mundo.<\/p>\n<p>5. El relato del G\u00e9nesis presenta el conjunto de seres creados <strong>sucesivamente<\/strong> hasta llegar al hombre. La ordenaci\u00f3n es <strong>sumaria<\/strong> y <strong>global<\/strong>,<strong> <\/strong>no pretende dar una explicaci\u00f3n cient\u00edfica del origen del universo, sino una visi\u00f3n de fe. La ordenaci\u00f3n es <strong>creciente<\/strong>: los seres inferiores aparecen primero y est\u00e1n ordenados a los superiores. Al final, en la cima de la creaci\u00f3n, aparece el hombre, imagen de Dios: <strong>Cre\u00f3 Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le cre\u00f3, var\u00f3n y mujer los cre\u00f3. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla <\/strong>(1,27-28). El hombre, var\u00f3n y mujer, participa en el poder creador de Dios, domina la tierra, tiene en sus manos una tarea de la que depende el destino del universo. El mundo es no s\u00f3lo <strong>bueno<\/strong>, sino incluso <strong>muy bueno<\/strong> (1,25.31).<strong> <\/strong><\/p>\n<p>6. El relato sacerdotal presenta la creaci\u00f3n en el marco de una semana que concluye con el descanso del s\u00e1bado (Gn 2,1-4). El marco es <strong>religioso<\/strong>. Todas las cosas est\u00e1n ordenadas al hombre y el hombre est\u00e1 ordenado a Dios. Es lo que se celebra el s\u00e1bado: <strong>Si apartas del s\u00e1bado tu pie, de hacer tu negocio en el d\u00eda santo, y llamas al s\u00e1bado delicia... entonces te deleitar\u00e1s en el Se\u00f1or y yo te har\u00e9 cabalgar sobre los altozanos de la tierra. Te alimentar\u00e9 con la heredad de Jacob tu padre<\/strong> (Is 58,13-14). El mundo y la vida no son s\u00f3lo don de Dios y tarea del hombre, sino adem\u00e1s inmenso motivo de alabanza al Padre. Podemos vivir el s\u00e1bado\u00a0 como delicia,\u00a0 descanso, viaje a las alturas, alimento, anticipaci\u00f3n del futuro. Se dice en la Carta a los Hebreos: <strong>Es claro que queda un descanso sab\u00e1tico para el pueblo de Dios<\/strong>. Y tambi\u00e9n: <strong>Quien entra en el descanso de Dios, descansa de los propios trabajos, como Dios descans\u00f3 de los suyos <\/strong>(Hb 4,9-10).<\/p>\n<p>7. El mundo no es producto del azar ni est\u00e1 ciegamente orientado: <strong>El que hizo el ojo \u00bfno va a ver?<\/strong> (Sal 94,9). El universo es un libro abierto, nos habla de Dios:<strong> Los cielos cantan la gloria de Dios<\/strong> (Sal 19,2). El mundo refleja la sabidur\u00eda de Dios: <strong>Todo lo dispusiste con medida, n\u00famero y peso <\/strong>(Sb 11,10). M\u00e1s a\u00fan, el universo est\u00e1 inspirado. Dios nos habla a\u00a0 trav\u00e9s de la creaci\u00f3n. Lo <strong>dijo Dios <\/strong>y existi\u00f3(Gn 1). Y tambi\u00e9n: <strong>En el principio era la Palabra<\/strong>, dice San Juan, <strong>todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe<\/strong> (Jn 1,1-3).<\/p>\n<p>8. Por supuesto, muchos no lo ven as\u00ed. Este fracaso se constata en el libro de la Sabidur\u00eda: <strong>S\u00ed, vanos por naturaleza todos los hombres que ignoraron a Dios...contemplando sus obras, no reconocieron al Art\u00edfice<\/strong> (Sb 13,1). Lo mismo se denuncia en el evangelio de San Juan. La palabra de Dios por la que se hizo el mundo, <strong>el mundo no la conoci\u00f3<\/strong>. M\u00e1s a\u00fan,<strong> vino a los suyos y los suyos no la recibieron<\/strong> (Jn 1,10-11).\u00a0<\/p>\n<p>9. Sin embargo, en la experiencia de fe podemos descubrir que no hemos venido al mundo por azar ni estamos abandonados a la propia suerte, que hemos sido llamados por Dios a la existencia: El <strong>llama a las cosas que no son para que sean <\/strong>(Rm 4,17). Cada persona es una realidad \u00fanica, que se puede reconocer como criatura de Dios: <strong>T\u00fa has creado mis entra\u00f1as, me has tejido en el seno de mi madre <\/strong>(Sal 139). A pesar de su dependencia de la naturaleza y de sus m\u00faltiples limitaciones, el hombre refleja una plenitud que lo trasciende. Cantamos en el salmo 8: <strong>Lo\u00a0 coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies, Se\u00f1or, Dios nuestro, qu\u00e9 admirable es tu nombre en toda la tierra.<\/strong><\/p>\n<p>10. El S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles confiesa que Dios es \u201cel Creador del cielo y de la tierra\u201d y el de Nicea-Constantinopla a\u00f1ade: \u201cde todo lo visible y lo invisible\u201d. Las lecturas de la Noche Pascual, que celebran la historia de la salvaci\u00f3n, comienzan con el relato de la creaci\u00f3n. En la catequesis de los primeros siglos, la preparaci\u00f3n de los catec\u00famenos sigue el mismo camino.<\/p>\n<p>11. El <strong>poema de las cuatro noches<\/strong>, que en antiguos comentarios embellece la celebraci\u00f3n de la pascua, evoca aquellos acontecimientos de la <strong>historia de salvaci\u00f3n<\/strong>, en los que reconocemos que nuestro destino est\u00e1 en las manos de Dios: la <strong>creaci\u00f3n<\/strong>, la <strong>alianza<\/strong>, el <strong>\u00e9xodo<\/strong>, el <strong>futuro<\/strong>. Entonces, cuando tomamos conciencia de ello, <strong>nos parec\u00eda so\u00f1ar<\/strong> (Sal 126), descubrimos que <strong>Dios es amor<\/strong> (Sal 103), que <strong>est\u00e1 en el origen mismo del ser<\/strong> (Sal 139), que <strong>se manifiesta en los acontecimientos de la vida<\/strong> (Gn 15,5-18), que <strong>est\u00e1 con nosotros<\/strong> (Ex 3,15) tambi\u00e9n <strong>en los d\u00edas dif\u00edciles<\/strong> o <strong>cuando es de noche<\/strong>, que abre un camino donde no lo hay: <strong>en el desierto, en el mar, en la muerte<\/strong>. En su nombre, <strong>levantamos la copa de salvaci\u00f3n<\/strong> (Sal 116).<\/p>\n<p>12. La historia de la salvaci\u00f3n culmina en la experiencia de Cristo. Ahora bien: \u00bfc\u00f3mo se percibe la creaci\u00f3n desde esta cima? Es lo que contempla Pablo en la <strong>soledad sonora<\/strong> de la prisi\u00f3n (Ef 4,1), como aparece en la Carta a los Efesios (quiz\u00e1 enviada a los de Laodicea: Col\u00a0 4,17).<\/p>\n<p>13. La carta canta el plan de Dios: <strong>Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo<\/strong>, que<strong> nos ha elegido en \u00e9l antes de la creaci\u00f3n del mundo <\/strong>(Ef 1,3-4). Nos ha elegido. No somos fruto del azar. Somos proyecto de Dios, que en su designio ocupamos un lugar anterior y superior a la creaci\u00f3n del mundo. Nos eligi\u00f3<strong> de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, seg\u00fan el benepl\u00e1cito de su voluntad <\/strong>(1,5).<\/p>\n<p>14. Como, en el Antiguo Testamento, el pueblo de Dios es liberado de unos amos y se\u00f1ores que lo oprimen y esclavizan, ahora vivimos un nuevo \u00e9xodo por medio de Cristo, <strong>por medio de su sangre, seg\u00fan la riqueza de su gracia que ha prodigado sobre nosotros en toda sabidur\u00eda e inteligencia, d\u00e1ndonos a conocer el misterio de su voluntad <\/strong>(1,7-8).<\/p>\n<p>15. El misterio se refiere al sentido del mundo y de la historia, tal y como fue concebido por Dios, recapitular todas las cosas en Cristo: <strong>hacer que todo tenga a Cristo por cabeza, lo que est\u00e1 en los cielos y lo que est\u00e1 en la tierra <\/strong>(1,10). Pablo proclama, asombrado, el secreto , la gravitaci\u00f3n mas profunda del mundo y de la historia. Cristo es no s\u00f3lo el Se\u00f1or de la historia, sino tambi\u00e9n del universo. Se dice en la Carta a los Colosenses: <strong>El es imagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n, porque en \u00e9l fueron creadas todas las cosas <\/strong>(Col 1, 15).<\/p>\n<p>16. \u00a0Como, en otro tiempo, el pueblo de Dios recibi\u00f3 en herencia una tierra, ahora recibimos otra herencia por medio de Cristo: <strong>En \u00e9l tambi\u00e9n vosotros, tras haber o\u00eddo la palabra de la verdad, el evangelio de vuestra salvaci\u00f3n, y cre\u00eddo tambi\u00e9n en \u00e9l, fuisteis sellados con el esp\u00edritu santo de la promesa, que es prenda de vuestra herencia <\/strong>(1,13-14).<\/p>\n<p>17. \u00a0Es regalo de Dios. Necesitamos que Dios ilumine los ojos de nuestro coraz\u00f3n para que conozcamos cu\u00e1l es la esperanza a la que hemos sido llamados, cu\u00e1l la riqueza de la gloria otorgada a los santos, cu\u00e1l la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa, desplegada en Cristo: <em>Todo lo puso bajo sus pies<\/em> <strong>y le constituy\u00f3 cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, la plenitud del que lo llena todo en todo<\/strong> (1,22-23). La Iglesia es el \u00a0<strong>cuerpo <\/strong>de Cristo, Se\u00f1or del mundo y de la historia. Cristo se ha hecho <strong>una sola carne <\/strong>con ella (5,31-32).<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.losmormones.org\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/La_creacion.jpg\" alt=\"\" width=\"422\" height=\"562\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. La creaci\u00f3n es el comienzo de la historia de la salvaci\u00f3n. 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