{"id":522,"date":"2012-06-22T09:30:29","date_gmt":"2012-06-22T13:30:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.espol.edu.ec\/aleizamb\/?p=522"},"modified":"2012-06-22T09:34:16","modified_gmt":"2012-06-22T13:34:16","slug":"todo-mientras-diego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/aleizamb\/2012\/06\/22\/todo-mientras-diego\/","title":{"rendered":"Todo mientras Diego, a 26 a\u00f1os del gol de Diego a los ingleses."},"content":{"rendered":"<p>Por Ariel Scher<\/p>\n<p>(Publicado en el libro \u201cF\u00fatbol en el Bar de los S\u00e1bados\u201d, de Ediciones Al Arco, Buenos Aires, 2008)<\/p>\n<p>El 22 de junio de 1986, mientras casi el universo se quedaba quieto detr\u00e1s de una sola imagen y de un solo hombre, el Gordo no sab\u00eda que estaba a punto de encontrar una pasi\u00f3n. No lo sab\u00eda el Gordo porque durante esa sola imagen y durante ese solo hombre qued\u00f3 dominado por una corriente de fuegos y de sangres que le viaj\u00f3 desde el coxis hasta la lengua y desde la lengua hasta el aire para terminar gritando gol. Pero despu\u00e9s s\u00ed. Despu\u00e9s y mucho despu\u00e9s, y tambi\u00e9n cada s\u00e1bado, sobre las mesas \u00e1ridas del Bar de los S\u00e1bados, el Gordo se defini\u00f3 una misi\u00f3n en el mundo y pregunt\u00f3 a unas gentes y a todas las gentes la gran pregunta de su historia. Esta pregunta: \u00bfqu\u00e9 le pas\u00f3 a usted cuando Diego Maradona, en la mejor jugada de cualquiera de los tiempos, le hac\u00eda el segundo gol de Argentina a los ingleses en el Mundial de M\u00e9xico?<\/p>\n<p>\u201cUna tarde, no hace tanto \u2014narr\u00f3 el Gordo con el Bar de los S\u00e1bados vuelto una quietud que lo o\u00eda\u2014, una mujer me dijo que mientras Diego zigzagueaba personas, ella colgaba ropa mojada y que, cuando la pelota entr\u00f3 al arco, la ropa, de golpe, se sec\u00f3\u201d. El Alto, un racionalista intenso que no se ausenta del bar ni en los s\u00e1bados sin destino, le apunt\u00f3 que eso era imposible. Pero el Gordo ni lo consider\u00f3. Y sigui\u00f3: \u201cOtro hombre me cont\u00f3 que estaba viendo ese partido dentro de una pensi\u00f3n sin nombre y prisionero de la m\u00e1s fea de las soledades, pero que, cuando el gol fue por fin gol, corri\u00f3 hasta un cuadro que colgaba torcido en una pared sucia, lo estrech\u00f3 en un abrazo, y uno de los personajes del cuadro, a la vez, lo abraz\u00f3 a \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p>El Roto, otro feligr\u00e9s del Bar de los S\u00e1bados que ven\u00eda atendiendo fascinado, no fue insensible a las b\u00fasquedas del Gordo y le a\u00f1adi\u00f3 su experiencia: \u201cPor discreci\u00f3n o por verg\u00fcenza, no suelo contarlo, pero en el momento justo en el que Maradona termin\u00f3 de armar ese camino de jugadores ingleses frustrados, yo me levant\u00e9 de mi silla y le acarici\u00e9 las mejillas a mi abuelo, que lloraba y que re\u00eda. Fue extraordinario, fueron mi vida, mi infancia, mi identidad y mi memoria desplegadas en una sola circunstancia. Tard\u00e9 cuatro o cinco minutos en recordar que mi abuelo hab\u00eda muerto hac\u00eda diez a\u00f1os. Pero yo s\u00e9, lo s\u00e9 claramente, que ah\u00ed lo acarici\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>El Gordo asegur\u00f3 que la historia del Roto era posible. Con el labio superior, apret\u00f3 entusiasmado los contornos de su taza de caf\u00e9 y volvi\u00f3 a llenar de detalles al Bar de los S\u00e1bados. Afirm\u00f3 que a un pueblo campesino de econom\u00edas malogradas se le acab\u00f3 la m\u00e1s larga de sus sequ\u00edas no bien Diego empez\u00f3 su fiesta, y que, tambi\u00e9n cuando Diego transformaba en nada el esfuerzo del arquero ingl\u00e9s, un sobrino suyo que tropezaba cada d\u00eda con los desaf\u00edos escolares entendi\u00f3 s\u00fabitamente la l\u00f3gica de la suma algebraica, y que un amigo enfermo que se arrimaba a la muerte distingui\u00f3 las formas de ese avance irrepetible y extendi\u00f3 su agon\u00eda hasta que Maradona cant\u00f3 el gol.<\/p>\n<p>Vencido por tanta demostraci\u00f3n contundente, el Alto se sinti\u00f3 en el deber de sumar una evocaci\u00f3n bien suya que jam\u00e1s hab\u00eda confesado. Lo hizo tan racional como siempre pero conmovido desde la primera palabra: \u201cVi ese Mundial, ese partido y ese gol junto con mi pap\u00e1 en el comedor de su casa. Cuando Diego eludi\u00f3 al segundo rival, el coraz\u00f3n no me lati\u00f3 m\u00e1s. Me acuerdo mucho mejor de los anteojos asombrados de mi padre, de mi propio asombro porque el coraz\u00f3n no me lat\u00eda y de la sensaci\u00f3n pl\u00e1cida de una felicidad en ascenso que de la secuencia del gol. Era curioso: el coraz\u00f3n no me lat\u00eda, como si se hubiera ido todo entero detr\u00e1s de esa jugada, y, sin embargo, yo estaba m\u00e1s vivo que nunca. Recuper\u00e9 la normalidad reci\u00e9n cuando los ingleses sacaron del medio. Mi pap\u00e1 sonre\u00eda\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Una emoci\u00f3n igual a un campeonato atrapaba los rincones viejos del Bar de los S\u00e1bados. Cuando el Alto pidi\u00f3 caf\u00e9, las puertas en vaiv\u00e9n del lugar se abrieron por un viento y una mujer de pesta\u00f1as como bosques enfoc\u00f3 una mirada de amor directa hacia el Gordo. El Roto quiso decir que nunca fallaba, que as\u00ed era, que ese gol lo segu\u00eda pudiendo todo. Pero el Gordo lo interrumpi\u00f3 sin registrarlo y, deslumbrado por esa hermosura que ten\u00eda enfrente, alcanz\u00f3 a balbucear la \u00fanica frase que le cab\u00eda en la boca:<\/p>\n<p>\u2014Gracias de nuevo, Diego.<\/p>\n<p><object style=\"height: 390px;width: 640px\"><param name=\"movie\" value=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/324UsTQsHAM?version=3&amp;feature=player_detailpage\"><param name=\"allowFullScreen\" value=\"true\"><param name=\"allowScriptAccess\" value=\"always\"><embed src=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/324UsTQsHAM?version=3&amp;feature=player_detailpage\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" allowfullscreen=\"true\" allowScriptAccess=\"always\" width=\"640\" height=\"360\"><\/object><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ariel Scher (Publicado en el libro \u201cF\u00fatbol en el Bar de los S\u00e1bados\u201d, de Ediciones Al Arco, Buenos Aires, 2008) El 22 de junio de 1986, mientras casi el universo se quedaba quieto detr\u00e1s de una sola imagen y de un solo hombre, el Gordo no sab\u00eda que estaba a punto de encontrar una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2614,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[280976],"tags":[280643,280975,12158],"class_list":["post-522","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-futbol","tag-26-anos-del-gol-de-maradona","tag-el-mejor-gol-de-la-historia","tag-maradona"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/aleizamb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/522","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/aleizamb\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/aleizamb\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/aleizamb\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2614"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/aleizamb\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=522"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/aleizamb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/522\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":526,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/aleizamb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/522\/revisions\/526"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/aleizamb\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/aleizamb\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/aleizamb\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}