{"id":14,"date":"2010-06-24T20:03:42","date_gmt":"2010-06-24T20:03:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.espol.edu.ec\/andislas\/?p=14"},"modified":"2010-06-24T20:33:59","modified_gmt":"2010-06-24T20:33:59","slug":"la-malaga-de-picasso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/andislas\/2010\/06\/24\/la-malaga-de-picasso\/","title":{"rendered":"La M\u00e1laga de Picasso"},"content":{"rendered":"<p>\nPablo Picasso naci\u00f3 el 25 de octubre de 1881 en M\u00e1laga, en aquel momento una ciudad decadente, nost\u00e1lgica de la prosperidad de la que hab\u00eda disfrutado a mediados de siglo. Entonces hab\u00eda podido contarse entre las capitales m\u00e1s emprendedoras y modernas de Espa\u00f1a, pero la plaga de la filoxera cambi\u00f3 el panorama: entre 1878 y 1884, acab\u00f3 con los vi\u00f1edos de la provincia, y la crisis del sector agr\u00edcola, que era la base primordial de la econom\u00eda malague\u00f1a, afect\u00f3 a propietarios, comerciantes y trabajadores. El empobrecimiento general fue causa de graves tensiones sociales y pol\u00edticas. Por si fuera poco, M\u00e1laga tambi\u00e9n fue v\u00edctima en esos a\u00f1os de terremotos, inundaciones y epidemias. <\/p>\n<p>Antonio C\u00e1novas del Castillo (1828-1897). Retrato de Ricardo Madrazo<\/p>\n<p>La Espa\u00f1a de la Restauraci\u00f3n<br \/>\nTras unos a\u00f1os especialmente convulsos en la pol\u00edtica espa\u00f1ola, un pronunciamiento militar, en diciembre de 1874, restableci\u00f3 la monarqu\u00eda en la persona de Alfonso XII. La Constituci\u00f3n de 1876, inusitadamente, ser\u00eda la m\u00e1s duradera de nuestra Historia, siendo la estabilidad la mayor conquista del r\u00e9gimen de la Restauraci\u00f3n (1874-1931). El malague\u00f1o Antonio C\u00e1novas del Castillo, jefe del Partido Conservador, fue su verdadero art\u00edfice, con el patrocinio del rey y la complicidad de Sagasta, cabeza del Partido Liberal, con quien pact\u00f3 la alternancia pac\u00edfica en el gobierno. Este pacto condujo, sin embargo, a una mec\u00e1nica perversa, sobre todo a partir de la aprobaci\u00f3n del sufragio universal masculino en 1890: la manipulaci\u00f3n electoral, el clientelismo, la corrupci\u00f3n y el caciquismo.<br \/>\nLa Restauraci\u00f3n afianz\u00f3 el viejo orden social: la alta burgues\u00eda y la nobleza se aliaron, la Iglesia legitim\u00f3 al nuevo Estado liberal y al capitalismo \u2013frente a la amenaza revolucionaria del proletariado- a cambio de influencia doctrinal y otros privilegios, el ej\u00e9rcito se ocupar\u00eda del mantenimiento del orden p\u00fablico y la defensa del centralismo y la corona. La peque\u00f1a burgues\u00eda provinciana, conservadora y mediocre, tambi\u00e9n qued\u00f3 satisfecha, mientras que la mayor\u00eda del pueblo asist\u00eda con indiferencia a los nuevos acontecimientos pol\u00edticos, cansada del agitado Sexenio revolucionario. Tiempo despu\u00e9s, en las ciudades que m\u00e1s hab\u00edan crecido y en las regiones m\u00e1s afectadas por la industrializaci\u00f3n, resurgir\u00eda la conflictividad social; la UGT, fundada en 1888, alcanz\u00f3 cierta implantaci\u00f3n en Madrid, Vizcaya y Asturias, mientras que el anarquismo se desarroll\u00f3 en Andaluc\u00eda, Catalu\u00f1a, Zaragoza y Valencia.<br \/>\nLa p\u00e9rdida, en 1898, de Cuba, Filipinas y Puerto Rico, \u00faltimos restos del Imperio colonial espa\u00f1ol, puso en crisis al sistema, desmintiendo dram\u00e1ticamente su imagen oficial. Muchos intelectuales se entregar\u00edan a reflexionar sobre la decadencia de Espa\u00f1a, al tiempo que la peque\u00f1a burgues\u00eda y el proletariado irrumpir\u00edan en la escena pol\u00edtica.<br \/>\nCortina del Muelle<\/p>\n<p>M\u00e1laga: su evoluci\u00f3n econ\u00f3mica durante el siglo XIX<\/p>\n<p>M\u00e1laga fue una de las ciudades litorales que, en la segunda mitad del siglo XVIII, gracias a las ventajas del transporte mar\u00edtimo y a la liberalizaci\u00f3n del comercio con Am\u00e9rica, vio surgir una burgues\u00eda que prepar\u00f3 el despegue econ\u00f3mico de la siguiente centuria. La capital recibi\u00f3 una avalancha de comerciantes extranjeros que acabaron por asentarse en ella, y cuyos descendientes a\u00fan pueden reconocerse en los apellidos Mandly, Temboury, Bol\u00edn, Gross, Pries, Loring, Huelin, Grund, Raggio... Tambi\u00e9n llegaron inmigrantes del interior de la pen\u00ednsula (destacando los riojanos, como los Heredia y los Larios), que fomentaron una variada actividad econ\u00f3mica all\u00ed donde se instalaron. La base de esta prosperidad radicaba en la exportaci\u00f3n de los productos agr\u00edcolas de la provincia, fundamentalmente vinos y pasas. Tal fue el volumen de su tr\u00e1fico comercial, que en los a\u00f1os finales del siglo se convirti\u00f3 en el segundo puerto en importancia despu\u00e9s de Barcelona. De esta \u00e9poca, datan asimismo las primeras reformas urban\u00edsticas encaminadas a la modernizaci\u00f3n y saneamiento de la ciudad.<\/p>\n<p>El siglo XIX, sin embargo, se inaugur\u00f3 en desastrosas circunstancias que provocaron un caos econ\u00f3mico y humano: virulentas epidemias, granizadas y terremotos, la invasi\u00f3n francesa y la Guerra de la Independencia. Pero fue en este escenario en el que un emprendedor como Manuel Agust\u00edn Heredia (oriundo de Logro\u00f1o) inici\u00f3 su fortuna, gracias al contrabando con Gibraltar, comerciando con barcos neutrales y abasteciendo a las guerrillas.<\/p>\n<p>En el segundo tercio del siglo, la actividad econ\u00f3mica se recupera. Parte de la nueva burgues\u00eda pudo gozar de una extraordinaria acumulaci\u00f3n de capital gracias, sobre todo, a una abusiva relaci\u00f3n comercial con los cosecheros minifundistas de la vid, a quienes se les impon\u00edan precios y pr\u00e9stamos usureros. Ello les permiti\u00f3 el desarrollo de proyectos industriales que dieron un car\u00e1cter distintivo a M\u00e1laga: siderurgias y manufacturas textiles y artesanales. Fue precisamente Heredia el pionero de tales empresas, con la fabricaci\u00f3n de az\u00facar, primero, y sobre todo con la creaci\u00f3n de las ferrer\u00edas \u201cLa Concepci\u00f3n\u201d (Marbella, 1826) y \u201cLa Constancia\u201d (M\u00e1laga, 1833), que pod\u00eda ser considerada una de las m\u00e1s modernas del mundo. Explotaban las minas de hierro de Oj\u00e9n y Marbella, pero la hulla que consum\u00edan los hornos se tra\u00eda desde Inglaterra al puerto de M\u00e1laga (desde donde el barco volv\u00eda con productos de exportaci\u00f3n). El \u00e9xito de esta industria se vio favorecido por la guerra carlista, que paraliz\u00f3 los altos hornos vizca\u00ednos. En 1841, Juan Gir\u00f3 abri\u00f3 la ferrer\u00eda \u201cEl \u00c1ngel\u201d.<br \/>\nFabricas en Malaga<\/p>\n<p>A pesar del costo que supon\u00eda la importaci\u00f3n del combustible, la siderurgia malague\u00f1a mantuvo su primac\u00eda en Espa\u00f1a hasta 1861-1865. Otras iniciativas industriales nacieron en M\u00e1laga y su provincia: textiles, de jabones, qu\u00edmicas, de abanicos, de litograf\u00edas\u2026 Especialmente importante fue la \u201cIndustria Malague\u00f1a\u201d, empresa textil fundada por los hijos de Heredia y por Pablo y Mart\u00edn Larios. Aunque toda la materia prima proced\u00eda de Inglaterra, la eficiencia de sus instalaciones le hizo alcanzar un volumen de ventas que, en los a\u00f1os 60, convirti\u00f3 a M\u00e1laga en la segunda ciudad algodonera de Espa\u00f1a, detr\u00e1s de Barcelona. Otro de los hermanos Larios, Carlos, levantar\u00eda en 1856 otra f\u00e1brica de tejidos, \u201cLa Aurora\u201d.<\/p>\n<p>Otros hitos en este panorama fueron la creaci\u00f3n a mediados de siglo del Banco de M\u00e1laga y la construcci\u00f3n, por Jorge Loring, de la l\u00ednea de ferrocarril C\u00f3rdoba-M\u00e1laga en 1859-1865. Desgraciadamente, este proyecto, financiado principalmente por malague\u00f1os, fue un mecanismo de descapitalizaci\u00f3n de los mismos, pues su explotaci\u00f3n result\u00f3 ser poco rentable; en 1879, se traspas\u00f3 a la Sociedad de los Ferrocarriles Andaluces, controlada por capitales extranjeros.<\/p>\n<p>La econom\u00eda malague\u00f1a entr\u00f3 en crisis en los \u00faltimos decenios del siglo. Desde 1867, la siderurgia fue perdiendo competitividad frente a la del Norte de Espa\u00f1a, hasta el punto de verse abocadas al cierre las ferrer\u00edas \"La Concepci\u00f3n\" (en 1884) y \"La Constancia\" (en 1890). Sin embargo, lo peor estribaba en la situaci\u00f3n agr\u00edcola: la base del comercio en M\u00e1laga era la vid, culitvada por labradores minifundistas de la provincia (fundamentalmente en la Axarqu\u00eda), que produc\u00edan pasas y vinos famosos. Pero a una serie de deficiencias estructurales (ausencia de capital, altos impuestos, falta de canales de riego, malas v\u00edas de comunicaci\u00f3n, precios elevados en el transporte...) se unieron unas malas cosechas y la competencia de la pasa californiana, que se disputaba el mercado americano y acab\u00f3 derrumbando las exportaciones. La ruina definitiva vino de la mano de la plaga de la filoxera: iniciada en Francia, su llegada a M\u00e1laga se declar\u00f3 oficialmente en 1878, y hacia 1885 casi todos los vi\u00f1edos de la provincia hab\u00edan sucumbido. Los peque\u00f1os agricultores, incapaces de superar la tragedia, vieron embargadas sus fincas, despoblaron los campos y emigraron a la ciudad, a otras provincias o al extranjero.<\/p>\n<p>El 25 de diciembre de 1884, un terrible terremoto afect\u00f3 a numerosas localidades de M\u00e1laga y Granada, arruinando casas y cultivos y provocando alrededor de unas 800 v\u00edctimas mortales. En 1885, la \u00faltima epidemia de c\u00f3lera del siglo produjo 1.700 muertos en la provincia de M\u00e1laga. En este mismo a\u00f1o de 1885, tambi\u00e9n se derrumb\u00f3 la industria de la ca\u00f1a de az\u00facar, la m\u00e1s importante de Espa\u00f1a, debido a las heladas, a la introducci\u00f3n del cultivo de la remolacha y a una reforma arancelaria que permiti\u00f3 la importaci\u00f3n de az\u00facar desde Puerto Rico y Cuba. As\u00ed pues, la econom\u00eda local se hundi\u00f3 en todos los sectores, alcanzando finalmente a la industria textil (una buena parte de su mercado era el rural, deprimido por la crisis de la filoxera), logrando sobrevivir sus factor\u00edas hasta principios del siglo XX.<br \/>\nPlaza de la Constitucion<\/p>\n<p>La ciudad<\/p>\n<p>Para los visitantes que llegaban desde el mar, M\u00e1laga ofrec\u00eda una hermosa vista, pero ciertamente hab\u00eda que reconocer la escasa belleza monumental de la ciudad, aunque en compensaci\u00f3n se ponderaba la benignidad del clima.<br \/>\nEl primitivo n\u00facleo urbano era de caracter\u00edsticas \u00e1rabes; a finales del siglo XVIII se derribaron las murallas, se empezaron a ganar terrenos al mar y se abri\u00f3 el Paseo de la Alameda. Durante la siguiente centuria, el centro se transform\u00f3 radicalmente, pues desapareci\u00f3 su car\u00e1cter conventual, como consecuencia de la Desamortizaci\u00f3n, y se construyeron nuevas viviendas para la clase media. Sin embargo, mantuvo en l\u00edneas generales su ra\u00edz hispanomusulmana, con un trazado irregular, de calles estrechas, tortuosas y mal empedradas. Los ejes principales de la ciudad eran la Alameda, la calle Granada -que un\u00eda la Plaza Mayor o de la Constituci\u00f3n con la de la Merced- y las Atarazanas del puerto, n\u00facleo de intensa actividad comercial. A finales de siglo, la nueva v\u00eda vertebradora del centro fue la calle Larios, que comunic\u00f3 la Plaza de la Constituci\u00f3n con la Alameda. Promovida por el Ayuntamiento a partir de 1880, y construida por la familia Larios entre 1887 y 1891, aport\u00f3 un saneamiento imprescindible en una zona antes envejecida y m\u00edsera, foco de recurrentes epidemias.<br \/>\nPor el oeste, fue traspasado el l\u00edmite del r\u00edo Guadalmedina, al instalarse centros fabriles y una extensa poblaci\u00f3n obrera en los barrios del Perchel y la Trinidad. Al este, se abr\u00eda el Paseo de Reding, zona a la cual se hab\u00eda trasladado la antigua aristocracia, y m\u00e1s all\u00e1 la Caleta y el Limonar, donde se asentaron las mansiones de recreo de las familias adineradas.<br \/>\nCenachero<\/p>\n<p>La sociedad malague\u00f1a<\/p>\n<p>A lo largo del siglo XIX, M\u00e1laga registr\u00f3, con altibajos, un aumento de poblaci\u00f3n, gracias a la inmigraci\u00f3n atra\u00edda por su auge econ\u00f3mico, pasando de 57.500 habitantes a finales del XVIII a 130.119 en 1900. El puerto, con su tr\u00e1fico constante, confer\u00eda una especial animaci\u00f3n a la capital, que con la presencia de comerciantes y viajeros for\u00e1neos hacia gala de un cosmopolitismo que la distingu\u00eda del resto de Andaluc\u00eda. La burgues\u00eda dirigente viv\u00eda en la Alameda y zonas cercanas al puerto, en magn\u00edficas mansiones que asombraban a los visitantes extranjeros. Su paseo p\u00fablico, adornado con \u00e1rboles, estatuas, fuentes y bancos, e iluminado desde mediados de siglo, era el escenario social y de ocio por excelencia. Otros lugares para el paseo eran la Cortina del Muelle, la Plaza de la Constituci\u00f3n y la Plaza de la Merced.<\/p>\n<p>La citada \u201coligarqu\u00eda de la Alameda\u201d, constituida por el reducido pero poderoso grupo de comerciantes e industriales que controlaba todos los sectores de la ciudad, marc\u00f3 sus pautas de vida, un pensamiento pol\u00edtico y un sistema de valores inmovilistas. En la escala social, le segu\u00eda una amplia clase media, formada por profesionales liberales, funcionarios, empleados p\u00fablicos y peque\u00f1os propietarios industriales. En ella, pod\u00eda distinguirse tanto un sector pol\u00edticamente progresista, que milit\u00f3 en el reformismo y el republicanismo, como una burgues\u00eda intermedia de car\u00e1cter conservador, que si por arriba pod\u00eda aproximarse a las formas de vida de la clase alta, en sus estratos m\u00e1s bajos (maestros, periodistas, funcionarios) sol\u00eda llevar una vida de estrecheces econ\u00f3micas, abocada a la simulaci\u00f3n externa y constante para diferenciarse del proletariado. De ideolog\u00eda conservadora, reaccionaria y moralizante, con escasa renta y status social, aspiraba a las formas de vida de las capas superiores: era la clase del \u201cquiero y no puedo\u201d.<\/p>\n<p>La familia de Picasso podr\u00eda encuadrarse en esta categor\u00eda. Las viviendas de esta clase social se situaban, precisamente, en inmuebles de alquiler del centro, siendo su localizaci\u00f3n m\u00e1s t\u00edpica el \u201cbarrio del chupa y tira\u201d (entre la calle de la Victoria y el Camino Nuevo), as\u00ed llamado coloquial y sat\u00edricamente en referencia a la forma en que se comen las almejas, producto barato que sus habitantes pod\u00edan permitirse consumir casi a diario. Generalmente, en sus casas contrastaba el sal\u00f3n, que era la mejor habitaci\u00f3n, reservada para recibir a las visitas, con la pobreza del resto de las dependencias familiares, en un ejemplo m\u00e1s de la diferencia entre la parte p\u00fablica y privada en que viv\u00eda esta clase.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n malague\u00f1a estaba constituida por trabajadores, cuyas filas se nutr\u00edan de emigrantes entre los que abundaba el campesinado pobre, mayoritariamente jornalero. Sus viviendas m\u00e1s t\u00edpicas eran los \u201ccorrales de vecinos\u201d, aunque tambi\u00e9n era com\u00fan habitar peque\u00f1as casas de alquiler en torno a los centros fabriles. Sus condiciones de vida eran miserables: percib\u00edan muy bajos salarios, eran sometidos a jornadas de trabajo agotadoras, incluso las mujeres y los ni\u00f1os, y sufr\u00edan el hacinamiento, la falta de higiene y el analfabetismo. La mendicidad y un alto grado de delincuencia eran los aspectos m\u00e1s extremos de su situaci\u00f3n. Se dio lugar as\u00ed a un doloroso contraste entre la riqueza ostentosa y una terrible pobreza.<\/p>\n<p>Por estas circunstancias, que eran generalizables al resto del mundo industrializado, el siglo XIX fue una \u00e9poca de revueltas y revoluciones, reprimidas contundentemente desde el poder. En M\u00e1laga, de forma similar a otros lugares de Espa\u00f1a, el levantamiento m\u00e1s violento coincidi\u00f3 con la Revoluci\u00f3n de septiembre de 1868: los colonos se repartieron fincas, los obreros asaltaron edificios p\u00fablicos y privados (entre ellos la casa de Mart\u00edn Larios), muchos potentados tuvieron que huir. 64 muertos y 115 heridos fueron el coste de la restauraci\u00f3n del orden, lo que no fue obst\u00e1culo para que prosiguieran su actividad las organizaciones proletarias. Tanto en la ciudad como en la provincia, alcanz\u00f3 gran importancia el anarquismo, que es arrinconado a partir de 1890 por el movimiento socialista; asimismo, existieron otras asociaciones destacables como la Coalici\u00f3n Republicana, los C\u00edrculos Cat\u00f3licos o los masones.<\/p>\n<p>Con la crisis de final de siglo, el desempleo hizo presa en el proletariado, se acentuaron enormemente los problemas sociales, se conoci\u00f3 el hambre y muchos campesinos arruinados se vieron abocados a la emigraci\u00f3n. Las organizaciones obreras protagonizaron una fuerte conflictividad social, manteniendo con \u00e9xito frecuentes huelgas y manifestaciones.<\/p>\n<p>Pero un panorama de la sociedad malague\u00f1a quedar\u00eda incompleto si no habl\u00e1ramos de su ocio y su cultura. En clave de costumbres, en la clase media las mujeres estaban f\u00e9rreamente constre\u00f1idas al \u00e1mbito dom\u00e9stico, mientras que los hombres pasaban la mayor parte del tiempo fuera del hogar, en el trabajo, el caf\u00e9, el c\u00edrculo de amigos o las casas de tratos. Eran muy t\u00edpicas de este grupo social las \u201ctertulias de confianza\u201d, reuniones que en los atardeceres invernales se celebraban en una casa con muchachas en espera de un pretendiente. El entretenimiento pod\u00eda consistir en la interpretaci\u00f3n de una pieza musical por una de estas ni\u00f1as, en el recitado de alg\u00fan poeta invitado, en juegos diversos o en la simple conversaci\u00f3n y chismorreo.<\/p>\n<p>Otra de sus diversiones cotidianas eran los paseos por la Cortina del Muelle, la Farola, la Alameda o la Plaza de la Merced. Eran espacios urbanos compartidos por todos los estratos sociales, testigos de fiestas y acontecimientos multitudinarios. Tambi\u00e9n se hac\u00edan espor\u00e1dicas excursiones campestres a las fincas cercanas. Los ba\u00f1os de mar fueron propios de la peque\u00f1a y mediana burgues\u00eda: ni los m\u00e1s ricos frecuentaban las playas malague\u00f1as ni los obreros hab\u00edan adquirido esa costumbre.<\/p>\n<p>Caf\u00e9s y tabernas eran los establecimientos p\u00fablicos m\u00e1s concurridos. En cuanto a espect\u00e1culos, los m\u00e1s exitoso eran las corridas de toros; el teatro carec\u00eda de edificios adecuados y de afici\u00f3n, hasta el \u00faltimo tercio del siglo: en 1872 se construy\u00f3 el Teatro Cervantes, cuyo arquitecto fue Jer\u00f3nimo Cuervo, y cuyo techo fue decorado por Bernardo Ferr\u00e1ndiz y Antonio Mu\u00f1oz Degrain.<\/p>\n<p>La burgues\u00eda elitista se reun\u00eda en el C\u00edrculo Malague\u00f1o y en el Liceo, creado en 1842 en el antiguo convento de San Francisco. Hasta su clausura en los primeros a\u00f1os del siglo XX, todos los malague\u00f1os de abolengo pertenecieron a \u00e9l. All\u00ed se celebraban tertulias, se manten\u00edan escuelas y c\u00e1tedras y se llevaban a cabo labores de beneficiencia, concursos literarios, efem\u00e9rides, representaciones teatrales, \u00f3pera y conciertos, exposiciones de pintura y manufacturas. Su tono cultural decay\u00f3 a partir de 1890, haci\u00e9ndose m\u00e1s recreativo y social. El vest\u00edbulo y algunos de sus salones fueron decorados con cuadros de pintores malague\u00f1os.<\/p>\n<p>La prensa vivi\u00f3 un gran auge, sobre todo si consideramos los niveles de analfabetismo de la poblaci\u00f3n: durante todo el siglo, se publicaron 322 t\u00edtulos (de ellos, 73 diarios). Las cabeceras m\u00e1s duraderas fueron las apoyadas econ\u00f3micamente por la clase dominante, \u201cEl Avisador Malague\u00f1o\u201d (1843-1886) y \u201cLa Uni\u00f3n Mecantil\u201d (1885-1911).<\/p>\n<p>En cuanto a la instrucci\u00f3n p\u00fablica, la capital cont\u00f3 con un n\u00famero apreciable de escuelas, una gratuita para hu\u00e9rfanos, algunas privadas y otras sostenidas por la Junta de Comercio. En los niveles superiores de ense\u00f1anza, deben citarse el Seminario, la Escuela Profesional de N\u00e1utica, el Instituto Provincial de Segunda Ense\u00f1anza, las Escuelas Normales Superiores de Maestros y Maestras, la Escuela Superior de Comercio, el Real Conservatorio de Musica de Mar\u00eda Cristina y la Sociedad Filarm\u00f3nica. La Escuela Provincial de Bellas Artes se fund\u00f3 en 1851, ocupando una parte del Colegio de San Telmo. Depend\u00eda de la Academia de BBAA y de la Universidad de Granada. No s\u00f3lo se impart\u00edan las \u201c artes mayores\u201d, sino tambi\u00e9n oficios art\u00edsticos. Cont\u00f3 con un n\u00famero considerable de alumnos; en ella ense\u00f1aron o aprendieron todos los pintores del XIX malague\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo Picasso naci\u00f3 el 25 de octubre de 1881 en M\u00e1laga, en aquel momento una ciudad decadente, nost\u00e1lgica de la prosperidad de la que hab\u00eda disfrutado a mediados de siglo. Entonces hab\u00eda podido contarse entre las capitales m\u00e1s emprendedoras y modernas de Espa\u00f1a, pero la plaga de la filoxera cambi\u00f3 el panorama: entre 1878 y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4657,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[20611],"class_list":["post-14","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized","tag-la-malaga-de-picasso"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/andislas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/andislas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/andislas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/andislas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4657"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/andislas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/andislas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/andislas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14\/revisions\/16"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/andislas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/andislas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/andislas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}