Hace casi un mes terminé de leer este precioso libro. Disfruté como siempre la narrativa de Saramago, su humor y su desparpajo, más que nada al referirse a dios, con minúsculas y mostrándolo de manera humana, egoísta, quemimportista y necio, cualidades muy "naturales en nosotros". 

No creo que sea un libro para una persona que se tome la Biblia en ¿serio?. El anacronismo con que se tratan los temas, y como se los va entretejiendo para poder terminar la trama del libro de manera tan dramática, inesperada para mí, que aún no he leido el "Evangelio según Jesucristo" del mismo autor, ofendería mucho a cualquier miembro de las congregaciones sectarias de la Iglesia Católica y tantas más del sector Protestante e inclusive a los tan parecidos Musulmanes y Judíos. A lo que me lleva a preguntarme, ¿qué pensaría un Taoista, Budista o cualquier representante de otra religión? que no tiene nada que ver con nuestros conceptos teológicos.

Pero en fin si de lo que se trata es de disfrute de la lectura, el libro es bastante dinámico, bueno para una tarde con una jarrita de café y un buen tabaco, con música de su predilección. Me hubiese gustado leerlo en la playa, con mi hijo corriendo en la arena y con sol poniendose en el mar.

Nada más que agradecerle a José, por este buen libro y el momento que se pudo disfrutar del mismo.

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