Recuerdo que tenía 8 años cuando empecé a escuchar, por casualidad, ‘música protesta’; siempre he sentido que la trataban, y la tratan de manera errada, al decirle de manera peyorativa protesta, como si protestar fuese un error. En realidad la primera canción que me gustó de este ser inmenso como lo es Facundo Cabral, que no haya sido impuesta por la radio y el tiempo, fue “Ella no dice nada”, a pesar de ya haber escuchado su eterna “No soy de aquí, ni soy de allá”.

Cuando fui adolescente, me incliné de mayor manera hacia el rock, pero cada cierto tiempo necesitaba de manera urgente escuchar otra vez aquella música de mi niñez, y pensar, en lo social, en el amor y en tantas cosas que me daba la Nueva Canción latinoamericana, ‘Nueva’, que risa, si ya tenía años de haber transitado por la tierra y sigue dando vueltas y no le hacemos caso.

Parece, más bien me parece, que la muerte, si tuviese conciencia, se ha empeñado con los artistas argentinos, primero la Negra Sosa, después María Elena Walsh, ahora Facundo Cabral.

Soy ateo, pero las percepciones del Indio Gasparino, siempre me han dado ánimo, acaso me han servido para, a través de su forma de ver las cosas, querer levantar a algún ser querido de sus tribulaciones y tristezas, recuerdo que hace poco más de un año le pasé un pensamiento de Facundo a alguien a quien quiero mucho. Siendo un ser de paz, me da pena como recién ahora lo evocan, como si hubiese tenido fecha de expiración, y lo recuerdan como un famoso olvidado que ahora tiene relevancia por su muerte y convertirse en mártir de la paz, al ser asesinado con disparos de fusil.

Aquel cantar ‘amilongado’ con notas fáciles, pero letras sumamente profundas y humanas, con su voz grave y su forma de ver la vida, de vivirla, de retratarla, sinceramente espero no verlo estampado en alguna camisa como lo hicieron con Guevara, Lennon, Morrison y un largo etcétera de gente arrebatada por sus propios excesos o de otros. Ya formará parte de las noticias de ayer y en veinte años no lo recordaran más que los cincuentones del futuro, pero lo seguirán escuchando nuestros hijos, al menos al mío le sugeriré que <<vuele bajo por que abajo/ está la verdad/ eso es algo que los hombres/ no aprenden jamás>> no me parece conformismo, sino un apego a la realidad, que tanto nos hace falta.

Hasta siempre Facundo y gracias.

Facundo

Gracias Cabral

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