Sin embargo existen muchos factores que pueden frustrar tal deseo. En primer lugar nunca un adolescente debe olvidar que tiene una familia y a ella se debe en todos los actos que lleva a cabo. Otro factor decisivo para su desarrollo mental es que los padres sigan para con él una conducta coherente, de modo que este sepa todo lo que puede esperar, no solo de su familia sino de sus amigos y por supuesto de la comunidad en si. Su comportamiento no debe dar lugar a dudas, este donde esté.
Cuando los padres por cualquier causa no son capaces de decidir lo que se proponen enseñar a sus hijos y que es lo que esperan de ellos, los adolescentes se encuentran en una situación de tener que tomar decisiones por sí mismos, pero muchas veces no están preparados para desempeñar una acción de cualquier índole. Incluso podemos pensar que en lo mas íntimo de su ser tampoco lo desean.
Es claro que los adolescentes anhelan que sus padres sean verdaderos padres, ellos saben que privados de ejemplos de adultos que seguir, se encuentran perdidos. Como padre, sé que es imposible mantener una actitud coherente ante todas las cuestiones que se puedan presentar, pero si se nos puede permitir que propongamos una regla general para evitar que surjan problemas más graves. Cada vez que el adolescente solicite algo con vehemencia, algún privilegio o concesión especial, hay que preguntarse si busca verse complacido como lo sería un niño, o si con ello esta poniendo en juego la conducta o la responsabilidad de un adulto.



