Mientras estamos en esta vida es de mucho interés aprender a ser verdaderos hombres, ejemplos de valentía, honor, humildad, para eso no se necesita ser grosero u ordinarios, sino aprender a mirar y tratar a los demás con mucho amor, respeto, y comprensión.
Que honrado se siente, cuando cuenta con ejemplos en el hogar que realmente cumplen con el título de padre, hermano, amigo, vecino, al cumplir sus responsabilidades, al dar un buen ejemplo.
Si el gran maestro, Jesucristo, dejo su ejemplo, para nosotros, de como ser un verdadero hombre; porque no honrar el privilegio q tenemos de ser hombres aun como Él lo honra…
Me sorprendí al ver este vídeo, en realidad es más q pensar la suerte que tuvieron estas personas al sobrevivir a tan fatales accidentes, me puse a pensar, es que tal si es una oportunidad, para nuestras vidas analizar, y que tal si nos esto dice, tiene otra oportunidad mira, para lo que reivindicar sabes tú que está mal, que tal si vas y hablas con persona que amas aquella, y le dices lo que sientes, que tal si vas y le pides disculpas a aquel que ha ofendido, o que tal si es tu meditas arrepientes comportamiento y te, después de todo tienes una nueva oportunidad
De la misma manera en que ciertas influencias llenan su vida de luz, otras traen oscuridad. Con gran frecuencia esa oscuridad llega poco a poco, casi en forma imperceptible si no se está atento. La pornografía puede resultar devastadora. Si participa de ella se le privará de la compañía del Espíritu Santo. La pornografía
Le oscurecerá la mente; debilitará su matrimonio y su vida familiar y puede terminar por destruirlos. Los que participan de la pornografía pronto se sienten aislados, indignos e inaceptables para Dios, para sí mismos y para otras personas; se vuelven egocéntricos y disminuye su capacidad de disfrutar de actividades sanas y edificantes con otras personas.
Además malgastan tiempo y dinero valiosos, arriesgan su condición de miembros dignos de la Iglesia y reducen su capacidad de prestar servicio.
Aunque no sean explícitamente pornográficos, ciertos materiales pueden inundar su vida de oscuridad y privarlo de fortaleza espiritual. Con frecuencia algunos programas de televisión, imágenes, películas, canciones y libros se refieren a la falta de castidad y al adulterio como algo corriente, atractivo y gracioso. Evite todo lo que lo aleje del Espíritu Santo.
Las actividades sanas contribuirán a que usted y su familia estrechen más su relación y a que se acerquen más al Señor. Limite el tiempo que dedica a mirar televisión, a jugar videojuegos y a utilizar computadoras con fines recreativos. Fije metas que delimiten su participación en esas actividades; por ejemplo, restrinja el empleo de internet sólo a determinados propósitos.
Al establecer lo que es correcto incluir en su vida, pregúntese lo siguiente:
• ¿Invita al Espíritu Santo?
• ¿Contribuye a edificarme o a elevarme?
• ¿Está de acuerdo con las normas del Evangelio? (Consulte el artículo de fe número trece.)
• ¿Le otorga a la castidad, a la fidelidad y a la familia el lugar que se merecen?
Los que promueven la pornografía son muy determinados en su búsqueda de nuevos clientes, en especial en internet. Con frecuencia utilizan el engaño para ello, por lo tanto, quizás se encuentre con material pornográfico sin siquiera desearlo. Si esto sucede, apártese de él de inmediato. Resista esta oscuridad; no permita que se vuelva parte de su vida. No se detenga a pensar en ella. Usted tiene la capacidad de controlar sus pensamientos y de dirigirlos en otra dirección.
"Vivimos en tiempos difíciles. Los consultorios médicos están llenos de personas acosadas por problemas emocionales, así como por malestares físicos; los tribunales de divorcio están sobrecargados porque la gente no soluciona sus dificultades. En el gobierno y en la industria, los administradores de recursos humanos trabajan largas horas para tratar de auxiliar a las personas que enfrentan conflictos. Al terminar un día sumamente ajetreado, un empleado de recursos humanos que estaba asignado para resolver quejas triviales colocó sobre su escritorio, en tono de burla, un cartelito para los que tuvieran problemas sin solucionar, que decía: "¿Has probado la oración?". De lo que tal vez no se haya dado cuenta es que aquel sencillo consejo podía resolver más problemas, aliviar más sufrimiento, evitar más transgresión y brindar al alma humana mayor paz y contentamiento que cualquier otra cosa. Como pueblo, ¿no estamos agradecidos de que la oración familiar no sea una práctica anticuada para nosotros? No hay nada más hermoso en este mundo que ver a una familia orando junta. El dicho que se cita con frecuencia de que "la familia que ora unida permanece unida" tiene verdadero significado"
"Pese a nuestras circunstancias, cada uno de nosotros tiene mucho por lo que debe estar agradecido si tan sólo nos detenemos y contemplamos nuestras bendiciones. Éste es un tiempo maravilloso para estar en la tierra. Si bien hay mucho que no está bien en el mundo actualmente, hay muchas cosas que son rectas y buenas. Hay matrimonios que salen adelante, padres que aman a sus hijos y se sacrifican por ellos, amigos que se preocupan por nosotros y nos ayudan, maestros que enseñan. Somos bendecidos de incontables maneras. Podemos elevarnos a nosotros mismos y a los demás también si nos negamos a permanecer en la esfera del pensamiento negativo y cultivamos en nuestro corazón una actitud de gratitud. Si se cuenta la ingratitud entre los pecados más graves, entonces la gratitud toma su lugar entre las virtudes más nobles. Alguien ha dicho que la gratitud no es sólo la más grandiosa de las virtudes, sino la madre de todas las demás. Muchas veces no valoramos a las personas que más merecen nuestra gratitud. No esperemos hasta que sea demasiado tarde para expresar esa gratitud. La pérdida de seres queridos casi inevitablemente trae algún remordimiento a nuestro corazón. Disminuyamos esos sentimientos todo lo humanamente posible al expresarles con frecuencia nuestro amor y gratitud. Nunca se sabe cuán pronto será demasiado tarde. Por tanto, un corazón agradecido se logra al expresar gratitud a nuestro Padre Celestial por Sus bendiciones y a aquellos que nos rodean por todo lo que aportan a nuestra vida."
(Pte. Thomas S. Monson, Liahona noviembre 2010, pág. 88-89)
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