El Universo, 2 de septiembre de 2009

Los videos bobos no eran lo que tenían en mente Len Kleinrock y su equipo de la universidad UCLA cuando comenzaron a trabajar hace 40 años en un proyecto que dio c omo fruto la internet. Tampoco las redes sociales ni las aplicaciones que atraen a más de mil millones de usuarios.
Su objetivo era crear una red de intercambio libre de información. Esa libertad abrió un mundo de probabilidades y dio nacimiento a sitios como YouTube, Facebook y la web. Todavía hay espacio para innovar, pero tal vez no haya tanta libertad para operar. Si bien es más accesible y más rápida que nunca, surgen barreras artificiales que pueden afectar su crecimiento. La red enfrenta lo que podría describirse como una crisis de la mediana edad, atribuible a una serie de factores.
El correo basura y los hackers obligan a erigir barreras de protección. Los gobiernos censuran portales, y consideraciones comerciales hacen que se impongan políticas que perjudican a los rivales, especialmente en aparatos como el iPhone.
Hay más libertad para que el usuario común pueda jugar, comunicarse o comprar, afirmó Jonathan Zittrain, cofundador del Centro Berkman para la Internet y la Sociedad de Harvard. Al mismo tiempo, hay algunas tendencias que hacen mucho más factible el control (de la información).
Pocos prestaron atención el 2 de septiembre de 1969, cuando una veintena de personas se congregaron en el laboratorio de Kleinrock en la Universidad de California, en Los Ángeles, para observar el intercambio de información entre dos robustas computadoras a través de un cable gris de cinco metros. Ese fue el inicio de la red Arpanet. Al mes siguiente se sumó al proyecto el Instituto de Investigación de Stanford y ese fin de año se incorporaron la Universidad de California de Santa Bárbara y la Universidad de Utah.
En la década de 1970 se crearon los correos electrónicos y los protocolos de comunicaciones TCP/IP, que facilitaron la conexión de redes, dando nacimiento a la internet. En la década de 1980 se inventó un sistema de direcciones empleando sufijos como .com y .org, de uso generalizado hoy.
La internet pasó a ser un instrumento de uso común en los años noventa, cuando el físico Tim Berners-Lee inventó la web, una subdivisión que facilita el enlace de recursos de distintos orígenes. Proveedores de servicios como America Online conectaron a millones de personas por primera vez. Floreció ayudada por la ausencia de regulaciones que hubieran podido ser un obstáculo.
A lo largo de buena parte de su historia, nadie había oído hablar de ella, expresó Zittrain. Eso le permitió echar raíces. El propio gobierno estadounidense, que costeó las investigaciones como parte de un proyecto militar, dejó que los ingenieros promoviesen la idea de una red abierta.
Cuando Berners-Lee inventó la web, la pudo ofrecer al mundo sin tener permisos ni lidiar con los sistemas de seguridad tan de moda hoy. El flujo de pornografía dio lugar a innovaciones tecnológicas como los videos on-line y el uso de tarjetas de crédito para pagar por servicios.
El idealismo inicial sobre una red totalmente libre está desvaneciéndose un poco.
Una disputa entre Google y Apple es un ejemplo. Al igual que muchos aparatos que permiten conectarse con la internet, el iPhone restringe los programas que se pueden usar. Apple recientemente bloqueó Google Voice, aduciendo que invalida la interfaz del aparato. Hay quienes creen el fin es eliminar un posible competidor en los servicios telefónicos.
En las computadoras, algunos de los servicios que ofrecen acceso a la internet erigen barreras para impedir que se compartan archivos. Se busca que el gobierno exija neutralidad y evite que algunas empresas se favorezcan. Si se logra, se estaría volviendo al ideal de la gente de Kleinrock. Incluso si las empresas que suministran servicios no interfieren con el tráfico, pueden desalentar el uso irrestricto de la internet fijando límites a la cantidad de información que se puede manejar mensualmente.
Uno será menos proclive a ensayar cosas, dijo Vint Cerf, ejecutivo de Google y uno de los fundadores de la internet. Nadie querrá sorpresas cuando le llegue la cuenta a fin de mes. Hay quienes se esfuerzan por preservar la libre información. El sistema Android de Google, por ejemplo, permite que cualquiera haga y distribuya programas de software sin autorización.
El Universo - 30 de Julio 2009 - AP, San Francisco

Microsoft alcanzó un acuerdo con su rival Yahoo para formar una alianza largamente esperada en el terreno de las búsquedas en internet a fin de competir juntas contra Google, el líder en ese terreno.
El acuerdo de diez años permitirá a Microsoft tener acceso al segundo mercado de búsquedas más grande en internet y podrá promover entre más cibernautas su motor de búsqueda recién actualizado, llamado Bing.
Sin embargo, incluso con la ayuda de Yahoo, todavía tiene mucho camino por recorrer. Con sus fuerzas combinadas, Microsoft y Yahoo tienen el 28% de las búsquedas en internet por usuarios en Estados Unidos, muy atrás del 65% de Google, según firmacom Score Inc. Google es aun más dominante en el resto del mundo, con una proporción global del 67%, comparada con una participación combinada del 11% para Microsoft y Yahoo.
Microsoft, con sede en Redmond, Washington, cree que Bing es tan bueno o incluso mejor que el motor de búsqueda de Google. Al hacerse responsable del portal de búsquedas de Yahoo tendrá más oportunidades de asimilar a los cibernautas que usaban Google por la fuerza del hábito.
Yahoo, de Sunnyvale, California, tiene el segundo mayor motor de búsqueda después de Google, mientras que Microsoft ocupa un lejano tercer lugar a pesar de haber gastado miles de millones de dólares en mejorar su tecnología.
En términos financieros, el acuerdo podría darle a Yahoo la posibilidad de recuperar parte del dinero que despilfarró en el 2008, cuando rechazó vender la empresa a Microsoft por 47.500 millones de dólares. El valor de mercado de Yahoo es ahora de unos 22.000 millones de dólares. Acaba de concluir un difícil trimestre en busca de publicidad, y sus ingresos en ese rubro bajaron el 15% en el periodo abril-junio.
Microsoft quiere aumentar sus solicitudes de búsqueda porque estas se han vuelto una palanca en la venta de anuncios por internet.
El Universo - Mayo 2008
MADRID | EFE
El periodismo vive un "cambio de época" propiciado por la revolución digital, que ha transformado de forma dramática el papel social y político de los medios de comunicación, según los expertos reunidos hoy en Madrid por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) que preside Gabriel García Márquez.
Organizado por la Casa de América y la Agencia EFE en el marco de la Tribuna Iberoamericana, la Fundación invitó al debate a tres de los maestros de la fundación: el brasileño Rosental Alves, el francés Jean-François Fogel y el español Gumersindo Lafuente.
Un cuarto maestro de la escuela de periodismo fundada e inspirada por el premio Nobel de Literatura colombiano hizo de anfitrión, el presidente de la Agencia EFE, Álex Grijelmo, que presentó a sus compañeros como "auténticas referencias del nuevo periodismo, pero que proceden del anterior" y como "maestros de nuestra profesión".
Los tres coincidieron en la certidumbre de que el cambio ya se ha producido y en la incertidumbre sobre cuál será el alcance de una transformación "gigantesca, solo comparable a lo que pasó cuando Johanes Gutenberg inventó la imprenta moderna", dijo Alves.
Este pionero del periodismo digital en América Latina, que hoy es profesor en la Universidad de Texas, destacó que "internet es la punta del iceberg de algo mucho más grande que está pasando en el mundo, una revolución digital que está reemplazando la sociedad industrial por la sociedad de la información y el conocimiento".
"Estamos ante un cambio en lo que significa la comunicación social per se. Estamos cambiando los paradigmas básicos de lo que era la comunicación de masas", añadió Alves, quien consideró necesario que los periodistas cambien de mentalidad "para entender las dimensiones de lo que está ocurriendo".
Los efectos, explicó, ya se hacen notar: "en Estados Unidos es un verdadero baño de sangre en las redacciones. En lo que va de década, 3.600 puestos de periodistas han sido eliminados".
Fogel, impulsor de la página digital del francés Le Monde, incidió en que estamos ante "un mundo totalmente transformado", en el que los diarios de papel "pierden circulación y publicidad a un nivel que era muy difícil de imaginar hace poco tiempo".
"Va a morir el diario que viene para decirnos lo que pasó ayer, porque lo que pasó ayer ya lo hemos leído, ya lo hemos visto y ya lo hemos comentado", auguró Fogel, para quien el futuro del diario clásico es "seguir asumiendo el papel de aglutinador político, el papel de un medio que ayuda a la sociedad a encontrase a sí misma".
A corto plazo, afirmó el autor del ensayo Una prensa sin Gutenberg, veremos a grandes diarios "que no tendrán en su portada la gran noticia del día anterior, sino que apostarán por otra cosa".
El término de revolución fue empleado también por Lafuente, ex director de la página digital del diario español El Mundo y director del diario digital Soitu.es, que habló de "un cambio de época absoluto (...) que no sabemos hacia donde nos lleva".
Frente a esa incertidumbre, dijo, "sabemos que está ocurriendo algo por primera vez en la historia de la humanidad y sobre todo de los medios: hemos pasado de un casi oligopolio en la creación de información y opinión a una situación en la que cualquier persona puede convertirse en emisora de información y creadora de opinión".
Puso como ejemplo Twitter, el servicio de redes sociales; y MicroBlogging que permite a sus usuarios enviar mensajes de solo texto, que en los últimos años se ha convertido "en una herramienta muy poderosa de información inmediata y de expansión del rumor".
Frente al cambio, Lafuente argumentó que la industria de los medios "todavía está a tiempo de reaccionar", pero constató que esa industria "todavía está en la situación de negación de lo que está ocurriendo, lo que impedirá que sea protagonista del cambio".
Sobre el futuro de las agencias informativas, Lafuente opinó que "tienen un problema", porque lo que ofrecen "ya lo empiezan a hacer otros y lo hacen de otra manera", y porque "tienen un modelo de negocio que es endeble en el futuro que se nos avecina".
Discrepó Rosental, quien defendió que las agencias "tienen una gran oportunidad", en un contexto en el que "el mundo se está agenciando y el mundo del periodismo se está agenciando" ante la necesidad de proporcionar información con velocidad y eficacia.
"Estamos aprendiendo a hacer lo que ustedes hacían desde hace 150 años", dijo.
El debate no dejó de lado la esencia misma del periodismo, que como recordó el presidente de la FNPI, el colombiano Jaime Abello, parafraseando a García Márquez, se encuentra "en la ética, en la investigación y en el arte de contar historias".