El Universo, 11 de agosto de 2010, Jaime Freire

Para entender el tema de la identidad 2.0 basta con realizar un sencillo experimento. Encienda su computador, abra su navegador web preferido y en cualquier buscador (por ejemplo Google) escriba su nombre. En tan solo segundos verá miles de resultados que pueden o no estar hablando de usted.
Este ejercicio es realizado a diario por cientos de personas que buscan de alguna manera información. Esto implica que usted, quiera o no, es propietario de una identidad digital, o como los expertos gustan llamar 2.0, y está en sus manos tratar de controlar lo más posible de qué forma esa información va a representarlo.
Adoptar herramientas sociales es lo más común en la actualidad y cada vez se trabaja más niveles de seguridad; no obstante, esto no significa que no sea peligroso, especialmente para el tema de la privacidad.
Santiago Bilinkis, especialista del portal Riesgo y Recompensa, afirma que “los que se resisten a subir sus fotos o compartir sus cosas no están completamente seguros. Como funciona el mundo hoy no es una cuestión de elegir si queremos que haya fotos nuestras on-line o no. Fotos nuestras va a haber. Es más, salvo que vivas en una cáscara de nuez, seguramente ya las hay”. Bilinkis manifiesta que por eso es importante tener control sobre este material subiéndolo uno mismo para de algún modo tener un inventario al respecto.
A todo este cúmulo de información, los expertos lo llaman la ‘huella digital’, que no es otra cosa que el rastro que dejan los usuarios en su interacción con la red, entre la que consta la información que se guarda en las redes sociales y las webs a las que se afilian. El jurista español Ricard Ruiz de Querol sostiene en su publicación Políticas públicas de sociedad de la información que “necesitamos, imperiosamente, leyes que protejan de manera amplia la privacidad de los datos. Que protejan toda nuestra información”.
El fenómeno actual tiene que ver con la reputación 2.0, asegura Héctor Galarza, guayaquileño y analista de redes de información. “Se basa en crearte una imagen no solo como persona sino como profesional. Lo importante es saber cómo gestionar esa reputación”, agrega Galarza, pues dice que así como con un par de clics pueden acceder a información que lo puede convertir en apto para un trabajo, por ejemplo, también la información equivocada o mal intencionada puede destruir esa imagen. “Imagínate que un asesino o un ladrón tengan tu mismo nombre y la gente llegue a confundirse”, concluye
Adrián Bajaña, de la compañía de marketing digital GeeksEc, comenta que lo que siempre aconseja a sus clientes que van a entrar a las redes sociales es que definan qué es lo que quieren proyectar.
“Si es por moda, pues tienen más libertad, pero si es para aportar a su imagen pública, como por ejemplo un político, entonces hay que tener más cuidado con lo que se publica”, afirma Bajaña, quien ha manejado las cuentas sociales de la Alcaldía de Guayaquil.
El ciudadano del siglo XXI debe tener una identidad digital, afirma Rossana Barrios Llorens, referencista virtual de la Universidad de Puerto Rico. Pero siempre debe planificar y organizar la información personal que ofrece para de este modo evitar que su imagen 2.0 se aleje de lo que representa en el “mundo real”.
Peligro
Las principales amenazas que provoca la publicación de información en internet son:
- Invasión de privacidad.
- Malware (virus, spyware).
- Spam (publicidad. electrónica no deseada).
- Robo de identidad.
Fuente: Rossana Barrios Llorens
Usuarios únicos diarios en Ecuador hasta 06/2010
- 420 mil Acceden a Facebook
- 225 mil a YouTube
- 180 mil a HI5
- 15 mil a Twitter
- 11 mil a Blogger
Fuente: Incom
El Universo, Viernes 6 de agosto 2010
La compañía Hotmail quiere mantener a sus usuarios, por ello esta semana lanzó una nueva versión de su servicio disponible para sus 350 millones de usuarios, señala una publicación de elpais.com.
El nuevo Hotmail además de dar un servicio más rápido y permitir agrupar los correos por conversaciones, da acceso a fotos y videos de terceros como Flickr, Hulu o YouTube sin que el usuario tenga que salir del servicio.
Hotmail era un sistema de correo electrónico gratuito más popular hasta que apareció en el mercado el GMail. La empresa comprada por Microsoft fue la primera dirección electrónica para mucha gente. Pero, en los últimos años ha sido adelantada por los demás.
En su afán por mantener a sus usuario la compañía amplió la capacidad de almacenamiento del correo, después añadió mejoras en la gestión de temas y contactos. También permitió quitar la polémica publicidad de la firma
La Revista, El Universo, Domingo, 01 de Agosto de 2010, Fernando Astudillo
Somos responsables de conectar gente. Hablo de la conexión en internet. En cualquier lugar del mundo, en este momento, hay alguien que ha leído algo que otro le ha pasado y que a su vez ese otro puede haberlo conocido en un espacio pequeño de algún website. Lo hizo porque halló un link, ese vínculo que encontramos en internet, generalmente en la forma de una manito sobre la que nos posamos y le damos clic.
Esa capacidad de regar información que luego puede ser conocimiento tras un proceso de múltiples cerebros involucrados en ello, la podemos tener cada uno de nosotros en internet. Es lo que se ha denominado la ética del link.
Así la teoriza Jay Rosen, prestigioso profesor del área de periodismo de la Universidad de Nueva York y autor del blog PressThink, un espacio que busca profundizar sobre la prensa y entenderla como un “fantasma de la democracia” en la maquinaria mediática. Un fantasma positivo, por supuesto. Necesario como institución sólida e independiente en las sociedades democráticas.
“Cuando conectamos (ponemos links) estamos expresando la ética del internet, que es el conectar a la gente con el conocimiento. Y la razón por la que usamos links no tiene nada que ver con el copyright, tiene que ver en cómo hacemos que la web sea una web de conexiones y así es como conectamos el conocimiento con las personas”, asegura Rosen.
Las reflexiones del académico apuntan a entender todo un proceso del internet, aún en marcha, en el que el compartir, sin egoísmos, es clave. En el que entregar algo en esa virtualidad, cada vez más orientada a una conexión horizontal y en microsociedades debido a las redes sociales, pueda hacer clic en alguna remota parte.
Lo que Rosen afirma nos puede tocar a todos los internautas. Desde el pequeño blogger que cuenta sus historias sentimentales o deportivas en la red, o el usuario de Facebook o Twitter que comparte una lectura enriquecedora con sus amigos a la par que cuenta su día a día, o el gran medio de comunicación que tiene claro que su sitio no puede tener toda la información, sino que debe –como parte de su ética y compromiso con sus usuarios– compartir otras lecturas, de otros sitios, que puedan dar más contextos a su información.
Es entendernos como pequeños engranajes de una cadena gigantesca que en cualquier momento pueden ser útiles para transmitir pequeñas dosis de cambios, positivos ojalá. Para hacer de esa cadena una estructura poderosa, con todos sus eslabones unidos.
Y en esa dosis de cambio y de esa ética del compartir, Guayaquil tenía previsto vivir ayer su segundo BarCamp, con una serie de “desconferencias” con mucha informalidad pero con gran intensidad de deseo de difundir conocimientos.
Ojalá muchos de esos miles de eslabones que se iban a juntar allí, en el campus de la Espol, se agrupen y estructuren ideas para la ciudad, el país y el mundo.
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