{"id":46,"date":"2016-10-22T19:54:28","date_gmt":"2016-10-23T00:54:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.espol.edu.ec\/jesusflores\/?page_id=46"},"modified":"2016-10-22T19:54:28","modified_gmt":"2016-10-23T00:54:28","slug":"sonidos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/jesusflores\/?page_id=46","title":{"rendered":"Sonidos"},"content":{"rendered":"<p>Pasillos en blanco, estatuas sin pudor que emiten angustia<br \/>\ntrecientos sonidos diferentes provenientes de muchos lados,<br \/>\nmaleza creciente, vientos helados y a los trecientos se le suma uno m\u00e1s,<br \/>\nse le suma aquel sonido de pasos, de aquel que recorre a estas horas el camino. En su dedo, giran en direcci\u00f3n de las manecillas catorce llaves<br \/>\nque abren doce puertas, aquellas dos restantes no quiero mencionar,<br \/>\nentonces, \u00bfQu\u00e9 son esos sonidos? y \u00bfDe d\u00f3nde provienen? Y sobre todo,<br \/>\n\u00bfD\u00f3nde me encuentro?, trecientos un sonidos y se le suman tres m\u00e1s,<br \/>\nel de aquella mujer y sus dos hijos, que se arrodillan frente a aquellas estatuas sin pudor, y se lamentan leyendo palabras talladas en m\u00e1rmol.<br \/>\nAquel sonido me intriga, me llena de curiosidad.<\/p>\n<p>Trecientos cuatro sonidos provenientes de muchos lados, y se le suma uno m\u00e1s, aquella se\u00f1ora longeva que arrastra su bast\u00f3n de arce por el piso fri\u00f3,<br \/>\naquel sonido me aterra, presiento que es aquella, ella, esa, la de la hoz y la capucha, por que como todos los seres humanos, le tengo miedo.<br \/>\nAquel sonido transcurre durante algunos minutos hasta desvanecerse tenuemente en el olvido, nuevamente me pregunto, \u00bfD\u00f3nde estoy?,<br \/>\ny, \u00bfEs que acaso aquellos sonidos no hacen obvia mi ubicaci\u00f3n? a pesar de eso, desconozco donde me encuentro, paso las horas tratando de ver m\u00e1s all\u00e1, pues todo lo que describo es lo que percibo, pero, que dicha m\u00e1s grata seria poder ver y responder mi antigua pregunta. El viento sigue soplando, la maleza sigue creciendo a cantidades milim\u00e9tricas, aun no s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo ha pasado y lo \u00fanico que recuerdo son esas estatuas que trato de asimilar con lugares que he concurrido antes, pero nada, solo silencio. De pronto, a los trecientos cinco sonidos provenientes de muchos lados se le suma uno m\u00e1s,<br \/>\naquel hombre obeso de bigote robusto, manos sucias y cabello casi nulo<br \/>\nque entre sus manos estruja su sombrero harapiento balbuceando insultos en un sollozo muy personal. Aquel sonido me intriga, quiero saber, quiero conocer, pero no puedo, solo oscuridad y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Trecientos seis sonidos y tengo una extra\u00f1a sensaci\u00f3n en todo mi cuerpo, como si con un bistur\u00ed realizaran peque\u00f1as incisiones internas y externas una y otra y otra y otra y otra vez, aun as\u00ed, quiero seguir oyendo y conociendo aquellos sonidos que me intrigan. Regresando a mi dilema, analizo cada situaci\u00f3n de aquellos sonidos, para de aquella manera poder descifrar algo.<br \/>\nAquel sujeto que recorre a estas horas el camino giraba las catorce llaves, aquellas habr\u00edan doce puertas, las dos restantes aun no quiero mencionar, \u00e9l recorre estos fr\u00edos lares con una prosa extra\u00f1a, sus pasos son pesados y su caminar cansado, parece que, aquel hombre no es m\u00e1s que otra persona que recorre el camino, sin embargo, lo que abren aquellas dos llaves aun no quiero mencionar.<br \/>\nLa mujer y sus dos hijos, una madre pasada de los cuarenta, sus hijos ya adultos, le dan palmadas en la espalda mientras sigue sollozando de rodillas frente a aquellas estatuas sin pudor, aquellas estatuas que emiten una angustia brutal, muy f\u00e1cil de descifrar, aun as\u00ed quiero seguir, quiero seguir conociendo.<\/p>\n<p>Aquella anciana, que arrastraba su bast\u00f3n de madera por aquel piso de m\u00e1rmol, de caminar lento, y de columna curva, la acompa\u00f1a una brisa fr\u00eda, una brisa que pareciera empujar a la anciana por estos pasillos, coment\u00e1ndole algo que quiz\u00e1s ella ya sab\u00eda. Y por \u00faltimo, aquel hombre gordo de bigote robusto, que sollozaba y se conten\u00eda estrujando su sombrero, tal vez para que nadie lo vea vulnerable a sus sentimientos, aquel, solo estaba parado all\u00ed, frente a una pared, pero no s\u00e9 cu\u00e1l es, pues todo lo que o\u00eda es su sollozo.<br \/>\nAquellos sonidos nuevos me intrigaron y todos parecen tener algo en com\u00fan, el sufrimiento, aquella pena que no pueden consolar m\u00e1s que un llanto largo de l\u00e1grimas pesadas y junto a estos los acompa\u00f1a esa escenograf\u00eda de m\u00e1rmol blanco, estatuas sin pudor, maleza creciente y puertas que rechinan por el \u00f3xido, aun no comprend\u00eda mucho, pero una idea aterradora se comenzaba a materializar, hasta que de pronto, a todos estos sonidos poco identificable se le suma el ultimo que puedo narrar. Trecientos seis sonidos y se le suma el de una mujer, una mujer joven, que por alguna extra\u00f1a raz\u00f3n creo reconocer, aquel sonido est\u00e1 muy cerca m\u00edo, pero, aun no logro identificarla, aquella mujer deja reposar cerca de m\u00ed un ramo, un ramo de flores, lo que me extra\u00f1a, ya que es muy extra\u00f1o que una mujer regale flores a un hombre, de repente empieza a sollozar y finalmente rompe en un llanto pesado, que emite una energ\u00eda muy negativa, algo que puedo sentir muy cerca de m\u00ed.<\/p>\n<p>Entonces, para mi vergonzosa realidad, y lo que he estado narrando, lo comprend\u00ed, lo entend\u00ed y todo ten\u00eda sentido, aquellos trecientos sonidos que no pod\u00eda identificar se hicieron claros, como si un viento recorriese mi cabeza un d\u00eda de oto\u00f1o para darme una idea. Aquellos sonidos, unos eran de ni\u00f1os abaleados en tiroteos, otros, de personas apu\u00f1aladas en un robo, otros, el de personas quemadas bajo un incendio, otros, de personas que perecieron bajo el calor de enfermedades. Entonces lo comprend\u00ed, aquella mujer que sollozaba de manera inexplicable cerca de m\u00ed, era mi esposa. Aquel hombre gordo de bigote robusto, era un padre que visitaba a su hijo y le ped\u00eda perd\u00f3n en medio de sollozos, aquella mujer de avanzada edad que arrastraba su bast\u00f3n, ven\u00eda desde muy lejos para visitar a su nieto. Y aquel hombre de pasos pesados que giraba las llaves en direcci\u00f3n de las manecillas, era el guardia, y esas dos llaves que no quer\u00eda mencionar, son de las puertas principales del pante\u00f3n. Tal vez lo sab\u00eda desde el principio, tal vez solo quer\u00eda aparentar que a\u00fan estaba en este mundo, tratando de comunicar algo que, supuestamente, no sab\u00eda, y esa sensaci\u00f3n que invad\u00eda mi cuerpo como incisiones de bistur\u00ed, si, eran los gusanos, esos gusanos que aparecen en aquellos cuerpos cuando su tiempo ha terminado. Y s\u00ed, estoy muerto. Ahora paso los d\u00edas escuchando esos sonidos vecinos y tratando de identificar cuales se les suma. Trecientos siete sonidos, y se le suma el m\u00edo, el que te acabo de narrar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pasillos en blanco, estatuas sin pudor que emiten angustia trecientos sonidos diferentes provenientes de muchos lados, maleza creciente, vientos helados y a los trecientos se le suma uno m\u00e1s, se le suma aquel sonido de pasos, de aquel que recorre &hellip; <a href=\"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/jesusflores\/?page_id=46\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":10551,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-46","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/jesusflores\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/46","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/jesusflores\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/jesusflores\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/jesusflores\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10551"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/jesusflores\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=46"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/jesusflores\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/46\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":47,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/jesusflores\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/46\/revisions\/47"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/jesusflores\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=46"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}