El domador de AC/DC, Brian Johnson, puede estar acercándose a los 70, pero eso no le impedirá de aullar como un joven lech: "Mistress, mistress, all night long/Keep on comin' hot and strong", grita en Rock the House, un corte bluesy de los mostruosos acordes poderosos de Aussie del último LP. Esta es una banda que nunca se ha desviado de su camino al infierno durante las últimas cuatro décadas. En 1980, AC/DC construyó su más grande álbum, Back in Black, con Johnson interviniendo después de la muerte del fundador y líder, Bon Scott. Ahora han golpeado a cabo otro disco que encaja perfectamente en su discografía, incluso sin el guitarrista Malcolm Young, que ha cedido a cabo debido a una enfermedad debilitante.
AC / DC permanecen maestros del hard rock del déjà vu. Con el sobrino de Young, Stevie Young, rellenando el hueco por él, los veteranos del rock en arena azotan un montón de electrizantes autobombas de puños como Play Ball y la poderosa locomotora Rock the Blues Away, mientras prueban su libido en la oda separador de mala muerte Sweet Candy y estiran sus automóviles de metáforas de acuerdo a Emission Control- todo en cuatro minutos o menos. AC/DC puede no tener ningún interés en nunca mejorar su central sonido pesado, pero eso también significa que nunca corren el riesgo de arruinarlo.
Artículo de rollingstone.com
Traducido por Nicole Casal

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