LA TELEVISIÓN: ¿BUENA O MALA INFLUENCIA PARA NUESTROS NIÑOS?

06-06-10

A lo largo de los años, el hombre ha buscado nuevas formas para comunicarse y éstas han ido avanzando desde los jeroglíficos, papiros y primeros libros hasta el periódico, la radio, la televisión y el internet. Pero alguna vez se han preguntado: ¿qué tan nocivos puede llegar a ser estos medios de comunicación, en especial, la televisión? ¿Qué repercusiones podría causar ésta en los niños? La televisión es el medio de comunicación masiva más accesible del mundo, pero ésta contiene información no adecuada para niños que fácilmente son influenciados cambiando su comportamiento volviéndolos agresivos e hiperactivos, alterando sus hábitos alimenticios contribuyendo a la obesidad infantil, y afectando en el desarrollo de su cerebro en sus primeros años de edad.

La televisión es capaz de afectar el comportamiento de un niño convirtiéndolo desde una persona introvertida y tímida hasta alguien agresivo y violento. De acuerdo con la psicóloga, Shoba Chugani, un mecanismo en tres pasos puede explicar cómo la televisión influencia la mente de los niños. Primero, el niño ve al “héroe” del programa golpear al “personaje malo” y observa cómo la multitud le aplaude recibiendo el mensaje de que usar la violencia es una buena forma de resolver los problemas. Segundo, la continua exposición al caso anterior baja su reacción al pensar en pelear con otro niño. Finalmente, el niño considera normal el acto de pelear con cualquiera y lo realiza sin ninguna dificultad.

El acto de ver televisión es una actividad sedentaria y mediante diversas pruebas ha sido comprobada como un relevante factor en la obesidad infantil. La agresiva ola publicitaria de comida chatarra va dirigida a los niños pequeños entre 4 a 12 años, y como la mayoría del marketing televisivo de comida se basa en comidas rápidas apenas sólo el 4% de la misma se trata sobre comida saludable. A medida que se realizan estudios el enemigo publicitario encuentra nuevas formas y diseños para capturar la tención y manipular los deseos del televidente y uno de los más conocidos es McDonalds que se ha aprovechado de la psique humana y utiliza los colores amarillo y rojo para provocar ansiedad psicológica que nos incita a comprar sus productos, también gasta aproximadamente 500 millones de dólares anuales en propagandas publicitarias.

También se ha comprobado que el mal hábito de ver televisión puede afectar el desarrollo del cerebro desde niños recién nacidos hasta niños de seis años. Actualmente, mediante investigaciones realizadas por la Kaiser Family Foundation (KFF) se conoce que el 80% del cerebro se desarrolla en los primeros seis años de vida del individuo, y que es indispensable para el correcto progreso mental actividades como gatear, olfatear, observar, es decir, cualquier acción que le permita descubrir el mundo exterior. Mientras los niños pasan viendo televisión desaprovechando tiempo valioso para conocer el entorno que los rodea su futuro se vuelve, cada vez más, incierto.

Conociendo sobre lo nociva, dañina y perjudicial que puede llegar a ser la televisión para los niños en proceso de crecimiento, ¿correría el riesgo de dejar caer a sus hijos en el abismo de los medios de comunicación para que se convierta en uno de los ya muchos niños manipulados por la televisión? En conclusión podemos afirmar que ver televisión es uno mal hábito para un niño que, en vez, de estar sentado desperdiciando el tiempo, podría emplearlo en otras actividades provechosas  y fructíferas. Finalmente, propongo a los que lean este ensayo que busquen otras formas de entretener saludablemente a sus hijos sin causarles daño como leer, escribir, dibujar, pintar, etc.

This entry was posted on domingo, junio 6th, 2010 at 2:04 am and is filed under Tecnocomunicación. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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