{"id":170,"date":"2011-01-15T21:42:06","date_gmt":"2011-01-16T02:42:06","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/?page_id=170"},"modified":"2011-01-26T23:38:48","modified_gmt":"2011-01-27T04:38:48","slug":"pensamientos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/pensamientos\/","title":{"rendered":"Pensamientos"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #00ccff\">La princesa adoptada<\/span><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #00ccff\"><a href=\"http:\/\/www.larevista.com.ec\/columnistas\/el-alquimista\/leccion-de-solidaridad\"> <\/a>Lecci\u00f3n de solidaridad <\/span><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/files\/2011\/01\/alquimista160111.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-214\" title=\"alquimista\" src=\"http:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/files\/2011\/01\/alquimista160111-243x300.jpg\" alt=\"\" width=\"243\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/files\/2011\/01\/alquimista160111-243x300.jpg 243w, https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/files\/2011\/01\/alquimista160111.jpg 324w\" sizes=\"auto, (max-width: 243px) 100vw, 243px\" \/><\/a><\/h1>\n<p>La siguiente historia (ver\u00eddica) me la cont\u00f3 mi amigo el escritor  Arnaldo Niskier. Estudiando su \u00e1rbol geneal\u00f3gico para la elaboraci\u00f3n de  un libro sobre la tradici\u00f3n judaica, Niskier descubri\u00f3 que el rabino  Shabbetai Ben Meir Ha-Kohen (1621-1663) guardaba una relaci\u00f3n directa de  parentesco con su abuela Rifka Rapaport Topel.<\/p>\n<p>Mientras  estudiaba y escrib\u00eda, el rabino Shabse (su nombre simplificado), que  naci\u00f3 en Lituania, jam\u00e1s se olvidaba de sus compromisos familiares.  Casado con la hija de otro rabino muy rico, pudo dedicarse a los  estudios del c\u00f3digo civil judaico. Lo \u00fanico que lo aflig\u00eda era la  invasi\u00f3n peri\u00f3dica de los cosacos comandados por Bogdan Chminiecki, que  eran violent\u00edsimos. En una ocasi\u00f3n, llegaron a matar a diez mil personas  apenas porque eran jud\u00edos. \u00bfSe puede concebir semejante atrocidad?<\/p>\n<p>En  una de estas invasiones, Shabse envolvi\u00f3 a su hija reci\u00e9n nacida,  Ester, en una manta, y se intern\u00f3 en el bosque intentando escapar de la  violencia. Al d\u00eda siguiente, sinti\u00f3 que la criatura estaba muy d\u00e9bil, y  que probablemente iba a morir; como carec\u00eda de conocimientos m\u00e9dicos, la  puso en el suelo con delicadeza, y fue a buscar ayuda.<\/p>\n<p>Antes de  que hubiese conseguido regresar, los cosacos se retiraron de la regi\u00f3n y  el rey de Polonia se dirigi\u00f3 a la ciudad, atravesando el bosque. Un  soldado descubri\u00f3 el cuerpo de la ni\u00f1a, y llam\u00f3 al m\u00e9dico de la corte  para que diese su diagn\u00f3stico; la peque\u00f1a estaba muy d\u00e9bil, y necesitaba  ser socorrida inmediatamente. La llevaron hasta el palacio real, donde  se recuper\u00f3 despu\u00e9s de algunos meses de tratamiento.<\/p>\n<p>De ah\u00ed en  adelante, se hizo buena amiga de la hija del rey, la princesa Mar\u00eda.  Crecieron juntas hasta los seis a\u00f1os de edad. A Ester se la trat\u00f3 como  una \u201cprincesa adoptada\u201d, con los mismos privilegios de la princesa  aut\u00e9ntica. Pero no quiso convertirse a la religi\u00f3n cat\u00f3lica pues, al  conocer su historia, supo que era jud\u00eda, y quiso continuar como tal.<\/p>\n<p>Ester,  entonces, fue devuelta a su padre, creci\u00f3 junto a su familia, y los  tiempos del palacio se transformaron en un dulce, pero lejano recuerdo.  Hasta que, para hacer frente a una nueva guerra, el gobierno aument\u00f3 los  impuestos a los jud\u00edos de manera exagerada. Si las cosas continuaban  igual, todos acabar\u00edan arruin\u00e1ndose. Alguien tuvo la idea de recurrir a  Ester. Al fin y al cabo, \u00bfno era ella amiga de la princesa? Hac\u00eda mucho  tiempo que no se ve\u00edan, pero no se perd\u00eda nada por intentarlo. Ester  pidi\u00f3 audiencia, y Mar\u00eda la concedi\u00f3, pues echaba de menos a su amiga de  la infancia.<\/p>\n<p>El reencuentro estuvo lleno de alegr\u00eda y emoci\u00f3n.  Cuando Ester le explic\u00f3 a la princesa lo que estaba ocurriendo,  enseguida encontr\u00f3 en esta un sentimiento de solidaridad. Mar\u00eda habl\u00f3  con su padre, que decidi\u00f3 atender a las peticiones de su hija \u2013y de la  \u201cprincesa adoptada\u201d\u2013.<\/p>\n<p>\u201cPorque ni el tiempo ni las diferencias lograr\u00e1n jam\u00e1s destruir el amor fraternal, la comunidad israelita pudo salvarse\u201d.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center\"><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #33cccc\">Sin perder la fe<\/span><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #33cccc\">Razon de vivir<\/span><\/h1>\n<div class=\"mceIEcenter\">\n<dl>\n<dt><a href=\"..\/files\/2011\/01\/alquimista261210.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"alquimista\" src=\"..\/files\/2011\/01\/alquimista261210.jpg\" alt=\"Resando\" width=\"324\" height=\"400\" \/><\/a> <\/dt>\n<dd>En el desierto<\/dd>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p><em><strong>\u201cLos dos se arrodillaron y rezaron. Uno era musulm\u00e1n; el  otro  era cat\u00f3lico. Cada uno le rez\u00f3 a su Dios, que siempre ha sido el  mismo  \u00c9l, aunque las personas hayan insistido en ponerle nombres  diferentes\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Nada m\u00e1s llegar a Marrakech, el  misionero decidi\u00f3 que pasear\u00eda todas  las ma\u00f1anas por el desierto que  comenzaba al borde de la ciudad. En su  primera caminata, se fij\u00f3 en un  hombre que estaba tumbado en la arena,  con una mano acariciando el  suelo, y con la oreja en la tierra.<\/p>\n<p>\u201cEst\u00e1 loco\u201d, dijo. Pero la  escena se repet\u00eda a diario y, al cabo de  un mes, intrigado ante aquel  extra\u00f1o comportamiento, resolvi\u00f3 abordar  finalmente al extra\u00f1o. Con  mucha dificultad, ya que a\u00fan no hablaba bien  el \u00e1rabe, se arrodill\u00f3 a su  lado y le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 haces?<br \/>\n-Le hago compa\u00f1\u00eda al desierto, y lo consuelo de su soledad y de sus l\u00e1grimas.<br \/>\n-No sab\u00eda que pudiese llorar.<br \/>\n-Llora  todos los d\u00edas, pues sue\u00f1a con serle un d\u00eda \u00fatil al hombre   transform\u00e1ndose en un inmenso jard\u00edn en el que puedan cultivarse   cereales, flores y carneros.<\/p>\n<p>-Dile entonces al desierto que ya  est\u00e1 cumpliendo bien su misi\u00f3n  \u2013coment\u00f3 el misionero\u2013, pues cada vez que  paseo por aqu\u00ed, comprendo la  verdadera dimensi\u00f3n del ser humano al ver,  frente a este gran espacio,  lo peque\u00f1os que somos ante Dios.<\/p>\n<p>\u2013Cuando  miro a sus arenas, imagino los millones de personas que hay  en el  mundo, que fueron engendradas iguales, pero que no siempre son  tratadas  con la misma justicia por el mundo. Sus monta\u00f1as me ayudan a  meditar. Al  ver el sol saliendo por el horizonte, mi alma se llena de  alegr\u00eda, y me  aproximo al Creador.<\/p>\n<p>El misionero dej\u00f3 al hombre, y retorn\u00f3 a  sus quehaceres diarios.  Cu\u00e1l no ser\u00eda su sorpresa cuando, a la ma\u00f1ana  siguiente, encontr\u00f3 al  hombre en el mismo lugar, y en la misma posici\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00bfLe comentaste al desierto lo que te dije? \u2013pregunt\u00f3.<br \/>\nEl hombre asinti\u00f3 con la cabeza.<\/p>\n<p>-\u00bfY a\u00fan as\u00ed \u00e9l sigue llorando?<br \/>\n-Escucho  cada uno de sus sollozos. Ahora llora porque pasaron miles de  a\u00f1os  creyendo que era un in\u00fatil, y desperdici\u00f3 su tiempo blasfemando  contra  Dios y su destino.<\/p>\n<p>\u2013En ese caso, cu\u00e9ntale que el ser humano, a  pesar de tener una vida  mucho m\u00e1s corta, tambi\u00e9n pasa muchos de sus d\u00edas  pensando que es  in\u00fatil. Raramente descubre la raz\u00f3n de su destino, y  piensa que Dios  fue injusto con \u00e9l. Cuando llega el momento en que, por  fin, alg\u00fan  acontecimiento le muestra por qu\u00e9 vino al mundo, le parece  que es  demasiado tarde para cambiar de vida, y contin\u00faa sufriendo. Y, al  igual  que el desierto, se culpa por todo el tiempo que perdi\u00f3.<\/p>\n<p>-No s\u00e9 si el desierto escuchar\u00e1 \u2013dijo el hombre\u2013. Est\u00e1 acostumbrado al dolor, y no consigue ver las cosas de otra manera.<br \/>\n-Entonces vamos a hacer lo que siempre hago cuando siento que las personas han perdido la esperanza: vamos a rezar.<\/p>\n<p>Los  dos se arrodillaron y rezaron. Uno se volvi\u00f3 en direcci\u00f3n a la  Meca  porque era musulm\u00e1n; el otro junt\u00f3 las manos en posici\u00f3n orante,  pues  era cat\u00f3lico. Cada uno le rez\u00f3 a su Dios, que siempre ha sido el  mismo  \u00c9l, aunque las personas hayan insistido en ponerle nombres  diferentes.<\/p>\n<p>Al  d\u00eda siguiente, cuando el misionero emprendi\u00f3 su caminata matinal,  el  hombre ya no se encontraba donde siempre. En el lugar donde sol\u00eda   abrazar a la arena, el suelo parec\u00eda mojado, pues all\u00ed hab\u00eda surgido una   peque\u00f1a fuente. Durante los meses siguientes, esta fuente creci\u00f3, y  los  habitantes construyeron un pozo all\u00ed. Los beduinos lo llaman el  Pozo de  las L\u00e1grimas del Desierto. Dicen que todo aquel que beba de su  agua,  lograr\u00e1 transformar el motivo de su sufrimiento en la raz\u00f3n de su   alegr\u00eda; y acabar\u00e1 encontrando su verdadero destino.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #99ccff\"><em>Generosidad<\/em><\/span><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #99ccff\"><em>La virtud esencial<\/em><\/span><\/h1>\n<p><span style=\"color: #99ccff\"><em><a href=\"http:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/files\/2011\/01\/alquimista090111.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-181\" title=\"uvas\" src=\"http:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/files\/2011\/01\/alquimista090111.jpg\" alt=\"\" width=\"324\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/files\/2011\/01\/alquimista090111.jpg 324w, https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/files\/2011\/01\/alquimista090111-300x201.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 324px) 100vw, 324px\" \/><\/a><\/em><\/span>Cuenta Bruno Ferrero que cierto d\u00eda un campesino golpe\u00f3 con fuerza la  puerta de un convento. Cuando el hermano portero abri\u00f3, \u00e9l le dio un  magn\u00edfico racimo de uvas.<\/p>\n<p>\u2013Querido hermano portero, estas son las m\u00e1s bellas producidas por mi vi\u00f1edo. Y vengo aqu\u00ed para regalarlas.<br \/>\n\u2013\u00a1Gracias! Las llevar\u00e9 inmediatamente al abad, que se alegrar\u00e1 con este ofrecimiento.<br \/>\n\u2013\u00a1No! Yo las he tra\u00eddo para ti.<br \/>\n\u2013\u00bfPara m\u00ed?\u2013. El hermano se sonroj\u00f3 porque consideraba que no merec\u00eda tan bello presente de la naturaleza.<br \/>\n\u2013\u00a1S\u00ed!\u2013  insisti\u00f3 el campesino. Porque siempre que golpe\u00e9 esta puerta t\u00fa me  abriste. Cuando necesit\u00e9 ayuda porque la cosecha fue destruida por la  sequ\u00eda, me dabas todos los d\u00edas un pedazo de pan y un vaso de vino.  Quiero que este racimo de uvas te traiga un poco del amor del sol, de la  belleza de la lluvia y del milagro de Dios, que lo hizo nacer tan  bello.<\/p>\n<p>El hermano portero coloc\u00f3 el racimo frente a \u00e9l y pas\u00f3 la  ma\u00f1ana entera admir\u00e1ndolo: era realmente lindo. Por causa de eso,  resolvi\u00f3 entregar el regalo al abad, que siempre lo hab\u00eda estimulado con  palabras de sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>El abad se puso muy contento con las  uvas, pero se acord\u00f3 de que hab\u00eda en el convento un hermano enfermo y  pens\u00f3: \u201cLe dar\u00e9 el racimo. Quiz\u00e1s puede aportar alguna alegr\u00eda a su  vida\u201d.<\/p>\n<p>Y as\u00ed lo hizo. Pero las uvas no permanecieron mucho tiempo en la habitaci\u00f3n del hermano enfermo, porque este reflexion\u00f3:<br \/>\n\u201cEl  hermano cocinero ha cuidado de m\u00ed durante tanto tiempo, aliment\u00e1ndome  con lo mejor que ten\u00eda. Estoy seguro de que se alegrar\u00e1 con esto\u201d.<\/p>\n<p>Cuando el hermano cocinero apareci\u00f3 a la hora del almuerzo, trayendo su comida, \u00e9l le entreg\u00f3 las uvas.<\/p>\n<p>\u2013Son  para ti\u2013 dijo el hermano enfermo. Como siempre est\u00e1s en contacto con  los productos que la naturaleza nos ofrece, sabr\u00e1s qu\u00e9 hacer con esta  obra de Dios.<\/p>\n<p>El hermano cocinero qued\u00f3 deslumbrado con la  belleza del racimo, e hizo que su ayudante observase la perfecci\u00f3n de  las uvas. Tan perfectas \u2013pens\u00f3 \u00e9l\u2013 que nadie mejor que el hermano  sacrist\u00e1n para apreciarlas; como \u00e9l era el responsable de la custodia  del Sant\u00edsimo Sacramento, y muchos monasterios lo consideraban un hombre  santo, ser\u00eda capaz de valorar mejor aquella maravilla de la naturaleza.<\/p>\n<p>El  sacrist\u00e1n, a su vez, obsequi\u00f3 las uvas al novicio m\u00e1s joven, para que  este pudiera entender que la obra de Dios est\u00e1 en los menores detalles  de la Creaci\u00f3n. Cuando el novicio las recibi\u00f3, su coraz\u00f3n se inund\u00f3 de  la Gloria del Se\u00f1or, porque nunca hab\u00eda visto un racimo tan lindo. En  ese momento se acord\u00f3 de la primera vez que hab\u00eda llegado al monasterio y  de la persona que le hab\u00eda abierto la puerta: hab\u00eda sido ese gesto el  que le hab\u00eda permitido estar hoy en aquella comunidad de personas que  sab\u00edan valorar los milagros.<\/p>\n<p>As\u00ed, poco antes de caer la noche,  llev\u00f3 el racimo de uvas al hermano portero. Come y aprovecha \u2013le dijo\u2013.  Porque pasas la mayor pate del tiempo aqu\u00ed solo y estas uvas te har\u00e1n  muy feliz.<\/p>\n<p>El hermano portero comprendi\u00f3 que aquel presente le  hab\u00eda sido realmente destinado, sabore\u00f3 cada una de las uvas de aquel  racimo y durmi\u00f3 feliz.<\/p>\n<p>De esta manera, el c\u00edrculo fue cerrado: el  c\u00edrculo de felicidad y alegr\u00eda que siempre se extiende en torno de las  personas generosas.<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #5b57a8\">De herreros  y diablos<\/span><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #5b57a8\">Aprendizajes esenciales<\/span><\/h1>\n<p><span style=\"color: #5b57a8\"><a href=\"http:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/files\/2011\/01\/alquimsita120110.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-186\" title=\"herrero\" src=\"http:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/files\/2011\/01\/alquimsita120110.jpg\" alt=\"\" width=\"324\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/files\/2011\/01\/alquimsita120110.jpg 324w, https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/files\/2011\/01\/alquimsita120110-243x300.jpg 243w\" sizes=\"auto, (max-width: 324px) 100vw, 324px\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<p>Lynell Waterman cuenta la historia del herrero que, tras una juventud  llena de excesos, decidi\u00f3 entregar su alma a Dios. Durante muchos a\u00f1os  trabaj\u00f3 con ah\u00ednco, practic\u00f3 la caridad, pero, a pesar de toda su  dedicaci\u00f3n, nada parec\u00eda salirle bien en la vida. Lo que es peor: sus  problemas y deudas no paraban de crecer.<\/p>\n<p>Cierta tarde, un amigo  que lo estaba visitando, y que se compadec\u00eda de su dif\u00edcil situaci\u00f3n, le  coment\u00f3: \u2013Desde luego, es muy extra\u00f1o que, justo cuando te decidiste a  ser un hombre temeroso de Dios, tu vida empezase a empeorar. No es mi  intenci\u00f3n debilitar tu fe, pero, a pesar de todo lo que crees en el  mundo espiritual, para ti nada ha mejorado.<\/p>\n<p>El herrero no respondi\u00f3 inmediatamente, pero finalmente dijo:<br \/>\n-Yo recibo en este taller el acero a\u00fan no trabajado, y he de transformarlo en espadas. \u00bfT\u00fa sabes c\u00f3mo se hace eso?<\/p>\n<p>\u00bbEn  primer lugar, caliento la chapa de acero en un calor infernal, hasta  que se pone roja. A continuaci\u00f3n, sin ninguna piedad, agarro el m\u00e1s  pesado de mis martillos, y le doy varios golpes, hasta que la pieza  adquiere la forma deseada.<\/p>\n<p>\u00bbLuego la sumerjo en un cubo de agua  fr\u00eda, y el taller entero se llena con el ruido del vapor, mientras la  pieza cruje y grita por el s\u00fabito cambio de temperatura.<\/p>\n<p>\u00bbTengo que repetir este proceso hasta conseguir la espada perfecta: una sola vez no es suficiente.<\/p>\n<p>-A  veces, el acero que llega a mis manos no consigue aguantar este  tratamiento. El calor, los martillazos, y el agua fr\u00eda acaban llen\u00e1ndolo  de grietas. Y entonces yo s\u00e9 que nunca podr\u00e1 convertirse en la hoja de  una buena espada.<\/p>\n<p>\u00bbY, en esos casos, lo \u00fanico que hago es ponerlo en el mont\u00f3n de chatarra que has visto a la puerta de mi herrer\u00eda.<br \/>\nTras una nueva pausa, el herrero concluy\u00f3:<br \/>\n-S\u00e9  que Dios me est\u00e1 poniendo en el fuego de las aflicciones. He ido  aceptando los martillazos que la vida me ha dado, y a veces me siento  tan fr\u00edo e insensible como el agua que hace sufrir al acero. Pero la  \u00fanica cosa que pido es: \u201cDios m\u00edo, no desistas, hasta que consiga  adoptar la forma que esperas de m\u00ed. Int\u00e9ntalo una y otra vez de las  formas que creas m\u00e1s convenientes, durante todo el tiempo que quieras...  pero nunca me pongas en el mont\u00f3n de chatarra de las almas\u201d.<br \/>\n<strong><br \/>\nSat\u00e1n vende objetos usados<\/strong><br \/>\nComo  ten\u00eda que adaptarse a los nuevos tiempos, Sat\u00e1n decidi\u00f3 hacer una  liquidaci\u00f3n de gran parte de su stock de tentaciones. Puso un anuncio en  un peri\u00f3dico, y se pas\u00f3 el d\u00eda atendiendo a los clientes en su taller.<\/p>\n<p>Colgados  en la pared, algunos objetos llamaban mucho la atenci\u00f3n: un cuchillo de  hoja curva para apu\u00f1alar por la espalda, y grabadores que solo  registraban cotilleos y mentiras.<\/p>\n<p>-\u00a1No se preocupen con el  precio! \u2013gritaba el viejo Sat\u00e1n a los posibles clientes-. \u00a1Ll\u00e9venselo  hoy y ya me lo pagar\u00e1n cuando puedan!<br \/>\nUno de los visitantes se fij\u00f3  en que, tiradas en un rinc\u00f3n, hab\u00eda dos herramientas que parec\u00edan muy  usadas, y que pasaban pr\u00e1cticamente desapercibidas. Sin embargo, eran  car\u00edsimas. Curioso, quiso saber la raz\u00f3n de aquella aparente  incoherencia.<\/p>\n<p>\u2013Estas est\u00e1n gastadas porque son las que m\u00e1s uso  \u2013respondi\u00f3 Sat\u00e1n riendo\u2013. Si llamasen mucho la atenci\u00f3n, las personas  sabr\u00edan c\u00f3mo protegerse. Y sin embargo, bien valen ambas el precio que  pido por ellas: una es la Duda y la otra, el Complejo de Inferioridad.  El resto de las tentaciones pueden fallar en un momento dado, pero estas  dos siempre funcionan.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.paulocoelhoblog.com\/\" target=\"_blank\"><strong>www.paulocoelhoblog.com<\/strong><\/a><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/www.larevista.com.ec\/columnistas\/el-alquimista\/la-virtud-esencial\"><br \/>\n<\/a><\/h2>\n<p>Esta diapositiva me costo tiempo y trabajo en investigar pero valio la pena por que aprendi muchas cosas que creia que hacia mal<\/p>\n<div id=\"__ss_2561240\" style=\"width: 425px;text-align: left\"><a title=\"Mi Diapositiba\" href=\"http:\/\/www.slideshare.net\/qwee24\/mi-diapositiba\">Mi Diapositiba<\/a><object style=\"margin: 0px\" classid=\"clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000\" width=\"425\" height=\"355\"><param name=\"src\" value=\"http:\/\/static.slidesharecdn.com\/swf\/ssplayer2.swf?doc=midiapositiba-091122184221-phpapp02&amp;rel=0&amp;stripped_title=mi-diapositiba\" \/><embed style=\"margin: 0px\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" width=\"425\" height=\"355\" src=\"http:\/\/static.slidesharecdn.com\/swf\/ssplayer2.swf?doc=midiapositiba-091122184221-phpapp02&amp;rel=0&amp;stripped_title=mi-diapositiba\"><\/embed><\/object><\/p>\n<div style=\"font-size: 11px;font-family: tahoma,arial;height: 26px;padding-top: 2px\">View more <a href=\"http:\/\/www.slideshare.net\/\">presentations<\/a> from <a href=\"http:\/\/www.slideshare.net\/qwee24\">qwee24<\/a>.<\/div>\n<div style=\"font-size: 11px;font-family: tahoma,arial;height: 26px;padding-top: 2px\"><\/div>\n<div style=\"font-size: 11px;font-family: tahoma,arial;height: 26px;padding-top: 2px\"><\/div>\n<h1 style=\"font-size: 11px;font-family: tahoma,arial;height: 26px;padding-top: 2px\"><\/h1>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La princesa adoptada Lecci\u00f3n de solidaridad La siguiente historia (ver\u00eddica) me la cont\u00f3 mi amigo el escritor Arnaldo Niskier. Estudiando su \u00e1rbol geneal\u00f3gico para la elaboraci\u00f3n de un libro sobre la tradici\u00f3n judaica, Niskier descubri\u00f3 que el rabino Shabbetai Ben Meir Ha-Kohen (1621-1663) guardaba una relaci\u00f3n directa de parentesco con su abuela Rifka Rapaport Topel. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3033,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-170","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/170","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3033"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=170"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/170\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":180,"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/170\/revisions\/180"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/legarcia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=170"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}