El lobo ártico (Canis lupus arctos), también llamado lobo polar o lobo blanco, es un mamífero de la familia Canidae, subespecie del lobo.

Anatomía: Los lobos árticos tienden a ser más pequeños que el lobo común. Su longitud oscila entre 1 y 2 metros, incluyendo la cola siendo los machos más grandes que las hembras. Su altura varía de 63 a 78 cm, siendo más compactos que los lobos comunes con un peso medio de 45 kilogramos encontrándose ejemplares adultos que alcanzaban hasta 80 kilos. Usualmente tienen orejas pequeñas, lo que les ayuda a conservar el calor corporal.
Caza: Los lobos árticos, como todos los lobos, cazan en manada. Sus presas son comúnmente caribúes y bueyes almizcleros. Por otra parte, cazan otros animales que puedan encontrar, como liebres árticas, focas, perdices nivales y lemmings. Debido a la escasez de plantas de pastar, estos lobos se ven obligados a recorrer grandes áreas (de hasta 2600 km²) para encontrar presas siguiendo los rebaños.
Reproducción: Normalmente, solo el macho alfa y la hembra alfa se aparean, pero en manadas grandes no son los únicos. Se vuelven aptos para el apareamiento a los dos o tres años de nacidos. Debido a la dificultad causada por el permafrost del ártico para cavar guaridas, los lobos árticos a menudo usan recovecos entre las piedras, cuevas o incluso depresiones en el suelo como guarida.

Distribución: Los lobos árticos habitan en las islas árticas de Canadá y las costas este y norte de Groenlandia, más al norte de la latitud 68° N, pero no en témpanos de hielo. El medio es extremadamente áspero, el helado invierno largo y oscuro, ni siquiera los Inuit viven tan al norte. Como caso excepcional en las subespecies de lobo, el lobo ártico todavía puede ser encontrado en todo su hábitat natural original, debido a que en este entorno rara vez encuentran presencia humana.
El Santuario del lobo blanco es un refugio para lobos de esta subespecie localizado en Oregón (EE. UU.).




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