
A menos de dos meses para que la FIFA decida las sedes de los Mundiales del 2018 y el 2022, Qatar ha tirado toda la carne al asador buscando ser el primer país del Medio Oriente y el más pequeño desde Uruguay en 1930, en albergar la máxima cita del fútbol mundial.
Después de develar su avanzado sistema de enfriamiento de estadios, que podría ser vendido a naciones con veranos inclementes después del mundial, Qatar anunció que el juego inaugural y la gran final del Mundial 2022 serían jugados en un estadio isla. Así como lo leen, un estadio que además sería una isla.
Reuters lo explica:
El estadio con aire acondicionado y capacidad para 86 mil espectadores, se contruiría en cuatro años y estaría listo en el 2019, la totalidad del inmueble estaría rodeado de agua. Llegar en yate sería la primera opción.
Qatar cada vez se la pone más complicada a la FIFA, si no le otorga la sede del 2022 a los qataríes, el mundo se perdería de una verdadera revolución en infraestructura y logística.
La FIFA podría darle la sede a un país más grande que aporte un mayor número de aficionados y que además no se derritan al salir de los estadios o podrían tener ese hermoso estadio que ven en la ilustración. Un hermoso estadio rodeado de agua, una isla para jugar al fútbol. La elección es de ustedes amigos de la FIFA.