{"id":16,"date":"2021-03-20T14:56:15","date_gmt":"2021-03-20T13:56:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.espol.edu.ec\/portaldelcielo\/?p=16"},"modified":"2021-03-20T14:56:15","modified_gmt":"2021-03-20T13:56:15","slug":"la-verdadera-belleza-es-interior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.espol.edu.ec\/portaldelcielo\/la-verdadera-belleza-es-interior\/","title":{"rendered":"La verdadera belleza es interior"},"content":{"rendered":"<p><strong>Texto b\u00edblico: \u201cEn cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos. Que se adornen m\u00e1s bien con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan servir a Dios\u201d (I Timoteo 2:9-10)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>A Dios no le agrada que vivamos pensando en lo exterior. Si dedicamos nuestra vida a la vanidad, corremos el riesgo de descuidar lo espiritual. Por eso, antes que ocuparnos de adornos, debemos preocuparnos de hacer la obra de Dios. Ella es la que nos embellece ante \u00c9l, y ante los hombres de buena voluntad.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> Dios no quiere la vanidad (vers. 9)<\/strong><\/li>\n<li>Este texto que leemos, hoy en d\u00eda tambi\u00e9n hay que aplicarlo a los varones. Porque todos estamos tentados de comportarnos con vanidad. La vanidad no es querida por Dios, porque nos vuelca hacia el exterior y no nos deja pensar en lo interior. Si estamos ocupados con el vestido, el maquillaje, los adornos, perdemos tiempo de estar con Dios y meditar en su Palabra <strong>(vers. 9)<\/strong><\/li>\n<li>Dios no mira la apariencia de los hombres y las mujeres. Porque \u00c9l conoce los corazones, sabe de qu\u00e9 estamos hechos y lo fugaz que es nuestra vida. Si queremos ser imitadores de Cristo, tambi\u00e9n debemos juzgar como \u00c9l, que no menospreci\u00f3 a tullidos ni deformes. Del mismo modo, nuestra forma de mirar al pr\u00f3jimo debe ser espiritual y no terrenal, atendiendo al adorno del alma que son las virtudes <strong>(I Samuel 16:7)<\/strong><\/li>\n<li>El creyente sabe que si se ocupa mucho de lo terrenal, pierde fuerzas para el combate espiritual. Es como dejar un frente de batalla abierto, mientras nos dedicamos a lo que es pasajero. Podemos perder algo muy valioso por estar ocupados en lo que no tiene valor. \u00a1Dejemos de lado las vanidades, y busquemos lo que nos brinda la vida eterna! <strong>(I Pedro 3:3-4)<\/strong><\/li>\n<li>La belleza del cuerpo y el rostro no dura para siempre. Pero la belleza del alma es lo que debemos cultivar para recibir sus frutos en la vida eterna. Es corta la vida del hombre para estar preocup\u00e1ndonos por lo exterior y descuidando lo m\u00e1s importante que tenemos, nuestra salvaci\u00f3n. Si nos pusieran delante la opci\u00f3n entre la vida eterna y una vida mortal malgastada en lo que inexorablemente se corrompe, \u00bfqu\u00e9 elegir\u00edamos? <strong>(Proverbios 31:30)<\/strong><\/li>\n<li><strong> Las buenas obras son el mejor adorno para el creyente (I Timoteo 2:10)<\/strong><\/li>\n<li>Lo que realmente embellece al hombre y la mujer es una conciencia tranquila. Lo notamos en la mirada de la persona que est\u00e1 en paz con Dios y consigo misma. Es muy diferente a la mirada vac\u00eda del que est\u00e1 volcado hacia lo exterior solamente. Por esto debemos hacer la obra de Dios sin cesar, para tener la paz que realmente nos hace hermosos ante Dios <strong>(vers. 10)<\/strong><\/li>\n<li>Si vivimos en la presencia de Dios y nos convertimos hacia \u00c9l, seremos renovados interiormente. De esta manera, nuestro cuerpo que est\u00e1 sujeto a la corrupci\u00f3n en esta vida, alojar\u00e1 al hombre nuevo que renace cada d\u00eda por el Esp\u00edritu Santo. A esto debemos tender, a poder ser cada d\u00eda nuevas personas. Porque el nacer del agua y del Esp\u00edritu es lo que nos dar\u00e1 la verdadera belleza eterna que ans\u00eda nuestro coraz\u00f3n <strong>(2 Corintios 4:16)<\/strong><\/li>\n<li>Vivir principalmente abocados al crecimiento espiritual no significa que dejemos de admirar la obra de Dios en nuestro ser. Tenemos que reconocer que somos una creaci\u00f3n perfecta y dar gracias continuamente a Dios por ello. No por la mera belleza, sino porque somos seres racionales con la capacidad de conocer y amar a Dios. Fuimos hechos a su imagen y semejanza, por lo que tenemos que admirar la belleza de Dios en la creaci\u00f3n del hombre <strong>(Salmo 139:13-14)<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La belleza que debemos buscar es la belleza espiritual. A esta belleza se refieren las Escrituras cuando alaban a la esposa, o sea al pueblo de Israel y todos los creyentes representados en ellos. Cuando se habla de adornos, atav\u00edos, etc., se refiere a las buenas obras del cristiano que deben adornar su alma <strong>(Cantares 4:7)<\/strong><\/p>\n<p>La vida espiritual tiene m\u00e1s valor que la vanidad del cuerpo. Porque incluso lo m\u00e1s necesario, como la comida y el vestido, son superfluos si lo comparamos con la salvaci\u00f3n de nuestra alma. Por esto es que en el Evangelio se nos insiste en que no nos preocupemos por esto, sino que nos abandonemos a la providencia de Dios <strong>(Mateo 6:25)<\/strong><\/p>\n<p>Tengamos la certeza de que si centramos nuestro pensamiento en Dios y en su Palabra, alcanzaremos la finalidad para la que fuimos creados. La vida eterna junto a Dios debe ser nuestra \u00fanica preocupaci\u00f3n, porque s\u00f3lo \u00c9l permanece para siempre <strong>(Isa\u00edas 40:8)<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto b\u00edblico: \u201cEn cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos. 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