• En su programa el científico inglés expone otra de sus teorías revolucionarias: la posibilidad de viajar al futuro y de que haya vida en otros planetas.

    En un cuerpo cada vez más paralizado, su cerebro está más vivo que nunca.
    Lo único que le molesta de hablar a través de un sintetizador es que le da un acento estadounidense que esconde su encanto inglés. De resto, le tiene sin cuidado si se comunica por señas o por computador, con intérprete o parpadeando. A sus 67 años, Stephen Hawking está más activo y más conversador que nunca, así su parálisis intente cada día callarlo más.

    El origen del universo es su tema recurrente, pero ahora le ha sumado otros dos quizás más polémicos: la existencia de vida extraterrestre y la posibilidad de viajar en el tiempo.

    Lo suyo no es simple afición. Con 14 años ya estudiaba Física en el University College de Londres, de donde se graduó con honores en Ciencias Naturales. Por eso no sorprende que uno de los grandes descubrimientos científicos de la primera mitad del siglo XX, relacionada con el origen del universo, tenga su firma. Exponer que la teoría de la Relatividad que involucra tiempo y espacio tuvo su origen en el Big Bang y en los agujeros negros, uniendo así la teoría de la Einstein con la física cuántica, incluyó su nombre en la lista de científicos más reconocidos del mundo.

    Claro que a él las adulaciones no le interesan. “Cuando saben de mis estudios y me ven en una silla de ruedas, tienden a vanagloriarme y llegan a compararme con Einstein, lo que es simplemente ridículo –afirmó en una entrevista para la cadena BBC–. Eso demuestra que no conocen ni el trabajo de él ni el mío”. Por esta razón aceptó la invitación que el canal Discovery le hizo meses atrás para crear un programa científico ambicioso y entretenido, en el que tuviera la oportunidad de enseñar sus conocimientos. “Cuando nos propusieron hacer un programa sobre el universo nos preguntamos quién era el científico más famoso que había y pensamos inmediatamente en Stephen –aseguró el productor de El universo de Stephen Hawking, John Smithson–. Es simplemente una mente brillante”.

    Su genialidad va más allá de sus estudios en matemática aplicada y física teórica. A pesar de depender de una silla eléctrica para moverse, y de un sintetizador programado para comunicarse que usa desde los 21 años de edad, cuando le diagnosticaron esclerosis neuronal motora, su carisma y vitalidad son tan contagiosas que cuando describe a los extraterrestres como herbívoros de dos piernas, amarillos y con forma de lagarto, en el primer episodio de su programa, es difícil no creer en lo que dice.

    Según Hawking, profesor de Física gravitacional de la Universidad de Cambridge, una cosa es hablar de vida extraterrestre y otra muy diferente pensar que hay vida inteligente en el espacio. “Sólo tenemos que mirarnos a nosotros mismos para ver cómo la vida inteligente fuera de nuestro planeta podría desarrollarse hacia algo que no querríamos ver”. Por eso la posibilidad de hacer contacto con los llamados “alienígenas” no es tan probable ni mágico como lo muestran las películas.

    Lo mismo sucede con el viaje en el tiempo. De acuerdo con sus estudios, el hombre sólo podría transportarse hacia el futuro si construye naves espaciales capaces de desplazarse al 98% de la velocidad de la luz. En dos días, uno de ida y otro de regreso, habrían transcurrido dos años aproximadamente en la Tierra. Brian Cox, físico de partículas de la Universidad de Manchester, apoya esta teoría, aunque hay quienes dicen que Hawking no es sino un soñador.

    Padre de tres hijos, ganador de la Medalla Copley (el mayor reconocimiento al trabajo científico) en 2006 y honrado con 12 doctorados honoris causa, Hawking es también un buen líder de familia. Cuando no está dando conferencias o enseñando teoría cosmológica, se dedica a actividades típicas de cualquier padre de familia. Por eso no es raro verlo en un concierto de Depeche Mode acompañando a su hijo mayor, Tim, o en primera fila de las carreras de Fórmula 1 con sus otros hijos.

    No será él quien experimente sus teorías, pero sí ha brindado herramientas para que alguien, algún día, lo haga. Todo con ayuda de su extraordinario cerebro, y del sintetizador que le ha hecho perder, para siempre, su encantador acento inglés.

    Posted by roalrami @ 1:50 pm

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