Según algunos teóricos, una buena política pública corresponde a aquellos cursos de acción y flujos de información que están relacionados con un objetivo político definido en forma democrática. Tales políticas son desarrolladas por el sector público y, frecuentemente, con la participación de la comunidad y el sector privado.
A su vez, una política pública de calidad incluirá orientaciones o contenidos, instrumentos o mecanismos, definiciones o modificaciones institucionales y la previsión de sus resultados.
En la actualidad, el programa de Formación de Capital Humano Avanzado – FCHA –, cuenta con dos pilares principales, Becas para estudios en Chile y Becas para estudios en el extranjero. A su vez, cada uno de estos pilares cuenta con una serie de instrumentos de financiamiento para realizar programas de magister, doctorado, postdoctorado, técnicos, entre otros. Estos instrumentos, y el programa de FCHA como un todo, han sido evaluados desde diversas perspectivas por múltiples organizaciones: CONICYT, DIPRES, OCDE, Mineduc, entre otras. Estas evaluaciones no solo han analizado los resultados, sino que también han desmenuzado los programas en sus distintos niveles: el diseño, la implementación y el impacto.
El punto de partida de tales evaluaciones es el reconocimiento del propósito que orienta al programa. En ese sentido, el objetivo que se ha establecido para el programa de FCHA es “contribuir al incremento del número de investigadores y profesionales de excelencia con alta preparación en todas las áreas del conocimiento para el desarrollo de Chile y su participación activa en el mundo globalizado”. Considerando tal propósito, las conclusiones de los diversos informes establecen que tanto el diseño, la implementación, la gestión y los productos del programa de FCHA, están acorde con los objetivos y el propósito planteado por CONICYT. En consecuencia, desde la perspectiva de los evaluadores se podría concluir que la política que sustenta a tales programas de FCHA es una buena política.
