viernes, agosto 14th, 2009 | Author:

Cogí mi carpeta y abandoné la universidad. Eran cerca de las siete de la tarde, pero como siempre en épocas invernales había anochecido tempranamente. Caminé al estacionamiento rebuscando en mis bolsillos la llave de mi GT 500 del '67; me subí en el y arranqué camino a casa. Eran 45 minutos de viaje que desde siempre había seguido, de los cuales 30 los invertía en rodear una gran montaña en lugar de pasar bajo el túnel que de seguirlo en solo 10 minutos estaría al otro lado. Sin embargo este día me sentía extrañamente valiente y sin pensarlo demasiado avancé en linea recta hasta entrar en el.

Era un camino largo en el que al a penas entrar no se veía un final; de no muy buena iluminación cuyas paredes grises se veían ligeramente enmusgadas por la humedad y vegetación que aun intentaba colarse en el concreto. Los autos parecían acelerar de velocidad cada vez más hasta alejarse completamente de mi.

Un auto blanco pasó suficientemente cerca como para mover levemente un espejo retrovisor; alejandose rapidamente. Suspiré algo cansado y encendí el estéreo escuchando " claro de luna ", moviendo un poco mis dedos sobre el manubrio sintiendo pasar lentamente los minutos. Por alguna razón miré nuevamente en mi retrovisor sin observar ningún auto; adelante solo se cerraba el pavimento entre dejando ver rastros de luz que parecían irse apagando progresivamente. Conforme pasaban los segundos comencé a sentir una sensacion de intranquilidad en mi interior; miré el velocímetro acelerar lentamente mientras le subía a claro de luna, en vano giraba una y mil veces la cabeza hacia atrás pero no había nadie; conducir por aquel desolado túnel sin vida, sin ningún tipo de ruido mas que la oscura sinfonía me despertaron sensaciones diversas: me sentía inseguro, solo e histérico.

Suspiré y baje los vidrios intentando el aire me despejara la cabeza; ¿ En que rayos estaba pensando cuando entré aquí ?. Aceleré intentando llegar al final o siquiera poder ver el resto de los automovilistas; comenzé a sentir la necesidad de sentirme menos solo en este túnel inmenso, pero por mas que aceleré aun estaba frente a mí aquella masa inmensa y oscura de pavimento que nunca se abría. Eramos yo y la sombra a penas visible de mi GT; que me pareció lentamente comenzar a cobrar formas terroríficas distorsionadas por la velocidad. Era una estupidez tremenda y sin embargo sentía mi piel erizarse, mientras mas aceleraba mas deformes se volvían las imágenes dentro del túnel y mas cerrado se volvía, mas inmensa eh infinita esa masa penumbrosa que me encerraba; sentía mi pecho comprimido y mi respiración agitarse un poco mas conforme pasaban los minutos; el tic tac del reloj parecía sonar mas claro y atroz entretejido con la sonata. Sacudí un poco mi cabeza sintiendo la atmosfera del tunel aplastar sobre mi piel como una vivora que lentamente acariciaba mi cuerpo para despues apretar hasta extrangularme. Esta situación tan angustiante me trajo recuerdos de cuando de pequeño una tarde me quedé encerrado en el armario de mi abuela jugando a las escondidillas; luego de los primeros 20 minutos ocultandome me había sorprendido que no me encontraran y cuando intenté girar la manilla; me vi encerrado y solo en la mas completa oscuridad. Arañé la puerta y grite tan fuerte como pude hasta que la voz no me salia de los pulmones, sentí como si las penumbras del armario me envolvieran y me rozaran la piel del cuello suavemente con sus garras. No recuerdo muy bien lo demás que ocurrió haya adentro; solo recuerdo que por desgracia nadie me encontró hasta pasadas 5 horas en las que me había desmayado.

Recordar esto me hizo darme cuenta de lo que realmente sentía : Miedo. Desde entonces odiaba los lugares pequeños, encerrados y oscuros; me volví un cobarde que nunca tuvo el valor de volver a estar solo en lugares pequeños, nunca quise darle la cara a esa oscuridad curiosamente infinita y lacerante que me susurraba al oído mis temores. Comenzé a sentirme mareado, cada vez mas solo en este túnel donde mi corazon parecia hacer eco en las paredes enmohecidas, el oxigeno se filtraba por las grietas del pavimento escapandosele a mis pulmones, pronto quedaria sin oxigeno y sin forma de pedir ayuda; mis latidos se hacian mas intenso conforme aceleraba la velocidad bombeando mi sangre vertiginosamente . Entonces escuché rechinar algo arañando el vidrio trasero de mi automovil. Eso era todo; la prueba misma de que habia algo asechandome, algo siguiendome; observandome tras todos los objetos, algo me seguia y me sigue desde ese tiempo cuando niño, desde ese armario en el que me quedé encerrado. Mi cerebro me gritaba que todo era parte de mi imaginación, de tener aun esos temores de crío; que en realidad ya llegaría al fin, que quizás no habían pasado mas de tres minutos y solo debía esperar los restantes. Sin embargo estoy solo y apurado en este agujero del que no encuentro salida, del que quise escapar tanto tiempo rodeando la montaña; estoy nuevamente frente a este miedo aterrador del encierro duradero, del fracaso de no poder llegar a el fin; realmente aunque haya tratado de superar mis miedos, aunque haya llevado a mi novia al túnel del amor sin llorar como niñita y haya gastado suficiente tiempo tratando de superarme en la oscuridad de mi habitación; aunque me haya dicho mil veces que era un miedo pasado y ridículo ... realmente jamás, jamás dejé de sentirlo y hacerlo vivo en mi vida.

Cuanto daría por ver algún otro automovilista, una patrulla tras de mi por exceso de velocidad o un perro callejero merodeando por las orillas; pero ahora me siento suficientemente asustado para voltear mi cabeza y ver que hay ahí, cuanto daría por ser menos imbécil y dejar de sentirme tan solo; dejar de sentir como el miedo se me incrusta en las venas y se apodera de mi ser; debo dejar esta tontería de una vez, dejar de ser un chiquillo y dejar que mi imaginación se apropie de mi, acelerar más en este conducto inmenso y por fin ver la luz, demostrarme a mi mismo que puedo crecer, que puedo enfrentarme a la vida y a sus terrores, demostrarme que la psique humana es manejable por nosotros mismos; que los terrores se aprenden y pueden ser revertidos ....

Sin embargo ¿¡ porqué entonces eh estado tanto tiempo aquí!? ¡ horas sin saber nada del mundo ni de mi mismo, con la única compañía de mi reflejo distorsionado en el retrovisor y las sombras tenebrosas de este túnel en el que no debí entrar! solo en este agujero infinito con ese maldito rechinar tras de mi; agujereandome los oidos para que recuerde que paseo a mis temores en el asiento trasero, donde como un vil cobarde jamas podre posar mi mirada y ver el espíritu de la criatura espeluznante que habitaba en mis mas secretos pensamientos; sin poder jamas mirar en sus ojos los míos y poder desvanecer esta condena; para siempre sentir sus garras tras mi cuello como en el armario de la abuela. La trayectoria nos lleva al infierno de mis suposiciones y la melodía del estéreo se repite incesantemente mezclándose terriblemente con el tic tac del reloj hasta que hube de arrojarlo fuera del automóvil; ahora por ello no se cuanto tiempo he perdido aquí adentro, aquí donde las horas se miden en las notas de claro de luna ¡ y no he podido salir nunca mas ! ...

tunel

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