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EL JUICIO
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marzo 23rd, 2013Lecciones de VidaCuenta una antigua leyenda que en la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de asesinato. El culpable era una persona muy influyente del reino, y por eso desde el primer momento se procuró hallar un chivo expiatorio para encubrirlo.
El hombre fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar a la horca. El juez, aunque también estaba confabulado se cuidó de mantener todas las apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios: escribiré en dos papeles separados las palabras culpable e inocente. Tú escogerás, y será la Providencia la que decida tu destino”.
Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: “culpable”. La víctima, aún sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era un atrampa. Cuando el juez lo conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados. Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa en la boca, se metió el papel a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los representantes lo reprocharon.
Pero, ¿Qué ha hecho? ¿Ahora cómo diablos vamos a saber el veredicto?
-Es muy sencillo replicó el hombre-. Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué.
Con refunfuños y una bronca mal disimulada, debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.
Situaciones difíciles en la vida siempre encontrarás pero nunca dejes de buscar una salida ni luchar hasta el final; pues tarde o temprano la crisis pasará y al término del camino la luz encontrarás.



