En el violín, la postura del cuerpo es fundamental para no sufrir dolores y agarrotamientos de los músculos del cuello, hombros o espalda. Si se esta empezando a tocar el violín, la postura adecuada es de pie (aunque también se puede tocar sentado). La espalda debe estar recta.

Antes de colocar el violín, debemos colocar la barbada y la almohadilla. La barbada se coloca a la izquierda del cordal. La almohadilla se coloca en la tapa de abajo, por detrás del violín. Ahora con el cuerpo perfectamente erguido situamos el violín (boca arriba) sobre el hombro izquierdo (Sin variar la postura del cuerpo, de momento). Buscamos que el eje central del violín esté aproximadamente a unos 45 º respecto de la linea que marcan nuestros hombros. Ahora debemos ladear la cabeza ligeramente hacia la izquierda para fijar el violín entre nuestro hombro y la cabeza. Este proceso es el más importante, aqui es donde debemos encontrar una postura cómoda y segura para que el violín no se caiga. Si la cabeza esta demasiado daleada, la almohadilla tiene unos tornillos para ajustar la altura del violín respecto del hombro. El violín se puede inclinar hacia la derecha, sobre su plano horizontal. La mayoría de los violinistas tocan con el violín inclinado, a unos 45 º del plano horizontal.Es muy importante que el violín se sostenga sólamente con la cabeza y el hombro, y nunca con la mano izquierda que toca la melodía. Esta debe sujetar el mástil del violín ligeramente para poder moverse con libertad.
Si no se está completamente relajado y es necesario forzar mucho alguna musculatura, entonces hay que reubicar el violín de nuevo, e intentar encontrar una postura que sea lo más cómoda posible. En internet hay imágenes que nos pueden ayudar.












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