Mi eterna aflicción.
Evito verla, puedo alejarla de mis ojos pero no de mis pensamientos y cada vez que la vuelvo a ver, aunque sea por segundos, detona una bomba en mi cerebro. No puedo evitar esta rara sensación la cual no puedo describir y va más allá de mi entendimiento. Quisiera tener el control pero es algo que aunque pase el tiempo aún no consigo, me enloquece, me frustra, no puedo soportarlo. Ella es lo que mis ojos siempre buscan, lo que mi mente siempre piensa, lo que yo siempre deseo. No se casi nada de ella más que su nombre y lo que creo que a ella le gusta, pero en realidad no se nada y creo que nunca lo sabre, yo no tengo las facultades sociales para lograr un progreso con alguien como ella, eso estuvo claro por la única vez que estuvimos juntos. Aún así no puedo evitar sentirme perdido en ella, mi piel se eriza, siento un golpe en el estomago y mi cerebro se congela cada vez que la veo o la tengo cerca. Estoy embrujado, no puedo escapar, me siento encarcelado y aunque poseo la llave de la puerta en mi bolsillo, en realidad no quiero usarla, no quiero olvidarla. Quisiera poder decirle que no puedo pensar en nadie más, que mis ojos solo se pierden en ella. A diferencia de otras chicas no me interesa si esta delgada o gordita, ella tiene algo que me atrapa completamente, que me hace enloquecer. Es hermosa, demasiado linda, me encanta su sonrisa, su cabello, sus ojos, sus dientes, sus cejas, sus pestañas, sus manos, su piel, siento que me gusta cada célula de su cuerpo. Por desgracia todo lo que describo es todo lo que mis ojos han podido apreciar, su físico, pero aunque fue corto el tiempo en el cual cruzamos palabra, ese tiempo fue suficiente para perderme en el sonido de su voz, para querer escuchar esa voz el resto de mi vida.








