18 Consejos Para Ser Mas Feliz
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Jul 3rd, 2011 |
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Lo Dicho 18 Consejos Para Que Podais Ser Mas Felices, Espero Que Os Guste.
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Jul 3rd, 2011 |
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Lo Dicho 18 Consejos Para Que Podais Ser Mas Felices, Espero Que Os Guste.
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Jul 3rd, 2011 |
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Jun 21st, 2011 |
Filed under: TEENAGER
• en que no se comprende a la gente.
• que se está destruyendo.
• lleno de misterio, de maldad y egoísmo.
• que no es ideal.
• donde impera vivir bien y ser ambicioso.
• donde domina lo material.
• que no se entiende entre sí.
• donde no todos somos iguales.
• que es muy caro.
• en el que tan sólo importa el parné.
• que está jodido.
• que no es legal con todos.
• en el que existen muertes.
• que no es igual con todos.
• la falta de trabajo.
• los nazis.
• ¿por qué luchamos entre nosotros mismos?
• ¿por qué la gente es tan falsa?
• las guerras a final de siglo XX.
• a mis padres.
• ¿por qué hay gente que no sabe vivir?
• ¿por qué hay gente muriendo?
• la política.
• ¿por qué las tías son tan raras?
• si existen los ricos, ¿por qué no reparten con los pobres?
• no poder hacer lo que queremos.
• tener que ser lo mejor en todo.
• los padres.
• la prepotencia de los mayores.
• la gente que no tiene la razón y creen llevarla siempre.
• lo rutinario y de tener que buscar nuevas experiencias.
• la mala educación recibida.
• que no encontremos trabajo después de estudiar.
• tantas promesas y tan pocos hechos.
• que piensen por nosotros.
• que a veces nos traten como a niños.
• no ser libres.
• el trato que recibimos de las personas.
• vive la vida.
• usa el condón.
• haz el amor y no la guerra.
• no te fíes ni de tu padre y menos de todo lo que te digan.
• vive al máximo, pero usa la cabeza.
• vive mientras puedas.
• folla mucho y trabaja poco.
• no hagas lo que no quieres que te hagan a ti.
• disfruta todos los momentos que puedas.
• Intenta disfrutar, pero haciendo lo más conveniente.
• impersonales.
• unos fachas.
• cada vez más cínicos y malas personas.
• buenas personas pero defendiendo sus intereses.
• muy pasotas, que pasan de todo.
• muy diferentes entre sí.
• muy independientes.
• más o menos diferentes.
• buena gente.
• legales y buenas personas.
• vaciletas.
• un poco listos y vacilones.
• pasan de todo y algún día se darán cuenta que han
perdido el tiempo.
• muy independientes.
• más o menos diferentes.
• buena gente.
• legales y buenas personas.
• vaciletas.
• un poco listos y vacilones.
• pasan de todo y algún día se darán cuenta que han
perdido el tiempo.
— No te dejes llevar por nadie: vive tu vida.
— En esta vida estamos destinados a la desconfianza y a la marginación.
— La felicidad es un breve recuerdo de un lejano pasado.
— Disfruta hoy porque no sabes si hay mañana.
— En la vida has de ser el primero; si no, no eres nadie.
— La vida... ¿es un don o un castigo? No lo pienses: sólo vívela.
— Yo quiero llegar a algún sitio.
— Me gustaría que me aprobaran el curso.
— Con dinero, turrones.

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Jun 21st, 2011 |
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"La juventud no es un tiempo, ni una generación, ni una categoría homogénea a la que
uno pueda examinar, desde fuera, con objetividad, sin emociones ni prejuicios. La
juventud es un cometa de riesgos y de oportunidades, de amenazas y de promesas, una
intromisión en el sistema cósmico de los adultos. Y como a los cometas, hay que
entenderla, más que un conjunto sólido, como un torbellino, abigarrado y turbulento,
reflejo de las diferentes coyunturas de oportunidad que nuestra sociedad ofrece a los
recién llegados"
Una conversación sorprendente
Un personaje norteamericano visitaba en cierta ocasión una ciudad al norte de su país y le llamó la atención un joven a quien veía todos los días tumbado en el césped. Entabló con él una conversación que fue más o menos así:
-¿Tú no estudias?, ¿no tienes ocupación?
-¿Como cuál? -dijo el chico, entreabriendo un ojo.
-Podrías estudiar.
-¿Para qué?
-Para ingresar más adelante en la universidad.
-¿Para qué?
-Para obtener un título y poder trabajar.
-¿Para qué?
-Para poder ganar mucho dinero.
-¿Para qué?
-Pues..., para que puedas adquirir una buena casa, y muchas cosas más -contestó aquel hombre, ya un poco perplejo.
-¿Para qué?
-Para que en tu vejez disfrutes de lo que tienes y descanses.
-Pues eso es justo lo que estoy haciendo ahora: descansar.
A la gente joven no se le pueden hacer planteamientos como los que este personaje ofrecía a aquel chico. Con ideales de ese tipo es difícil dar sentido a la vida de nadie.
Y el caso es que a veces, con nuestros cortos ideales, podemos darles bastante motivo para pensar así. Y se une a que la etapa adolescente facilita un cierto aire desmitificador, como de persona que cree que ya lo ha visto y probado casi todo -y casi siempre con cierta decepción-, y no encuentran sentido a casi nada. Algo parecido a lo que queda caricaturizado en esta anécdota.
Pueden pasar por una fase en la que parece como si para ellos lo importante fuera sólo lo inmediato, y no se atreven a creer en nada más, porque tienen miedo a decepcionarse luego. Prefieren creer en poco y esperar en nada, porque así se sienten más seguros.
Cuando veamos que les sucede algo de esto, hay que procurar darles ánimos y respaldar su confianza en sí mismos. Decirles que es mejor soñar un poco aunque luego a veces uno se equivoque. Tener esperanza, aunque a veces se vea defraudada.
Apostar por algo en la vida,
sin resignarse a que todo siga
en la mediocridad.
Idealismo y vanidad. La fábula de Narciso
Cuenta la leyenda que Narciso era hijo de un río y de una ninfa. Y por lo visto era un niño muy guapo.
Narciso fue creciendo, y pronto fue un joven apuesto. Lo malo es que rechazaba el amor que le ofrecían y permanecía insensible al cariño de los demás. Sólo estaba pendiente de sí mismo. Así fueron pasando los años hasta que un día de mucho calor, después de una cacería, el muchacho se detuvo en una fuente para refrescarse. Al inclinarse para beber, Narciso vio su imagen reflejada en las aguas..., y se enamoró perdidamente de su propia figura.
Y allí se quedó Narciso, días y días, semanas y semanas, indiferente a todo lo que le rodeaba. Y allí, inmóvil como una estatua, absorto en la contemplación de su propia imagen, se dejó consumir por el hambre y la soledad hasta desvanecerse y caer sin vida sobre la hierba. Esta vieja leyenda ha dado el nombre de narcisismo a esa ingenua vanidad de quienes ante el espejo alimentan sin cesar la admiración hacia sí mismos.
La tragedia de Narciso tiene otras formas mucho más corrientes, más a nivel de calle. Aparece como un idealismo, ingenuo y perezoso a la vez, que inunda los afanes de muchas chicas y chicos jóvenes. Están llenos de proyectos: van a ser grandes genios, egregios artistas, creadores incomparables...; y a continuación reconocen que van mal en sus estudios, que jamás leen un libro, que no saben lo que es madrugar.
Piensan que están llamados a ocupar puestos preeminentes, que están destinados a ser como aquel gran empresario que se hizo a sí mismo en unos pocos años y ahora es inmensamente rico. Imaginan que triunfar en la vida es un camino sencillo, de sueño azul, glorioso, placentero y gratificante.
Van por la calle imaginando las miradas de admiración, las miradas de envidia, que sin duda le dirigen los conductores, los peatones, todos.

Y un día reciben un halago (quizá de cumplido) por algo que han hecho, y ya se ven como un nuevo Mozart o un nuevo Goya. Y en seguida creen ser un genio mundial, un superhombre. Y se comportan como piensan que corresponde a alguien así, de forma anárquica y distinta, como un hombre al que poco queda que aprender, y que vivirá con sólo sacar un poco de partido a su inmenso talento.
Pero la vida no suele ser así. Porque la realidad es terca.
Y para hacer cualquier cosa seria en la vida,
hay mucho que trabajar,
mucho que aprender,
mucho que tachar.
Han de comprender que nunca podrán crear si anteponen hoy sus sueños a la realidad. Quizá convenga recordarles aquello de Thomas Edisson de que el genio se compone de un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración, de sudor, de trabajo.
-Pero decías antes que era bueno que fueran personas con ideales altos...
Sí, pero tan importante como tener grandes proyectos e ideales es aprender a traducirlos en una lucha ordinaria de la dura realidad de cada jornada, porque hay demasiado idealista que se ha dejado ganar terreno por los halagos de la vanidad o la simpleza.
La vanidad lleva a creerse algo distinto a lo que uno realmente es. El vanidoso piensa que hace maravillas y se siente herido si los demás no lo valoran. El hechizo de la vanidad los problematiza y sufren tremendamente.
--¿Y qué remedios propones?
El mejor remedio es un poco de realismo:
para unos, será comprender que los genios suelen ser inteligencias trabajadas por un estudio profundo;
para otros, abrir un poco los ojos y descubrir las cualidades de los demás, que es una excelente forma de aprender;
para los que pasan horas ante el espejo y aún así no están seguros de que les guste lo que reflejan, ser menos puntillosos en cuanto a su aspecto físico;
para todos, rechazar el engañoso halago de la adulación (propia o ajena), y comprender que el objetivo de la vida no puede ser algo tan pasajero como la opinión ajena o el brillo de los aplausos.
Los personajes famosos, esos que saborean las mieles de la gloria, cuando son un poco sensatos -y sinceros- reconocen que sólo con esas satisfacciones no se puede llenar una vida. Que vale más un poco de cariño que todos los aplausos del mundo. Que, a veces, han logrado todos esos aplausos pero, en esa lucha, han perdido el cariño de los suyos, y están tristes.
Hay que aspirar a ser buena persona y a ser coherente con uno mismo. También se puede desear que los demás lo crean así, y lo valoren. Pero esto último ya es más difícil y, sobre todo, menos importante. Muchas veces hay que contentarse -y no es poco, es lo principal- con estar satisfecho con uno mismo. El aplauso que importa y que de verdad satisface es el que proviene de nuestro interior, de la conciencia de la obra bien hecha.
La fiebre del "no es esto"
Cuenta la tradición que, en cierta ocasión, un bandido llamado Angulimal fue a matar a Buda. Y Buda le dijo: "Antes de matarme, ayúdame a cumplir un último deseo: corta, por favor, una rama de ese árbol."
Angulimal le miró con asombro, pero resolvió concederle aquel extraño último deseo, y de un tajo hizo lo que Buda le había pedido.
Pero luego Buda añadió: "Ahora, por favor, vuelve a pegar la rama al árbol, para que siga floreciendo."
"Debes estar loco -contestó Angulimal- si piensas que eso es posible."
"Al contrario -repuso Buda-, el loco eres tú, que piensas que eres poderoso porque puedes herir, matar y destruir. Eso es cosa fácil, de niños. El verdaderamente poderoso es el que sabe crear y curar."
Para destruir, para arrasar, para gritar de forma estéril, para estar diciendo siempre que todo esta mal, que no es esto...; para todo eso no hace falta arte, ni ciencia, ni esfuerzo, ni cualidades.
-De todas formas, siempre he preferido la rebeldía al conformismo burgués, porque pienso que no estar satisfecho del mundo en el que se vive y querer cambiarlo es algo digno de alabanza.
Yo también, pero la rebeldía, que es necesaria, debe reunir ciertas condiciones, y quizá la primera sea saber contra qué nos rebelamos.
-Contra el mal, contra la injusticia, contra la mediocridad...
Bien. Pero empezando por el mal, la injusticia y la mediocridad que haya en uno mismo. No podemos ser como esos rebeldes de pacotilla que ni estudian, ni dan ni golpe, ni pueden ponerse a nadie como ejemplo de nada. Lo suyo más que rebeldía son ganas de incordiar.
La historia está llena de ejemplos de rebeldes que cuando llegaron al poder se volvieron burgueses. Y de rebeldes que, al fracasar, se convirtieron en resentidos que sólo sabían hacer crítica destructiva.
Es muy fácil decir que algo está mal
y que hay que cambiarlo.
Lo difícil -y lo que hace falta-
es aportar ideas positivas
y conseguir cambiarlo realmente.
Ante el dolor, la humillación o la desgracia
La adversidad y el dolor se presentan en la vida de todos. Es una realidad sencilla y patente ante la que caben reacciones muy diversas.
Unos se crispan, maldicen y patalean. Otros se refugian en la melancolía, pero la melancolía es como una mano engañosa que se tiende hacia nosotros y que nunca logramos alcanzar: es pasajera, volátil, fugitiva.
La adversidad y el dolor no deben verse como cosas tan terribles. La mayoría de los pensadores que han afrontado seriamente el problema dicen que con ellos viene una enseñanza siempre útil para nuestra vida; que cuando se saben recibir pueden transformarse en algo positivo.
Los golpes de la adversidad
son amargos,
pero nunca estériles.
Los padres deben dar ejemplo de serenidad frente a los reveses de la vida, de mantener la alegría, de esos valores que se manifiestan cuando, frente a un golpe de destino, lo sabemos aceptar. En la adversidad suele descubrirse al genio, en la prosperidad se oculta, afirmaba Horacio.
La alegría es una muestra de que va bien todo el entramado de virtudes de una persona. Es como un síntoma claro de que una vida está bien construida, que posee resortes -como decía Cervantes- para echar las penas fuera del alma y ser feliz.
El dolor y la adversidad constituyen todo un espectro de contrastes en las personas. Unos, con muy poco, se desesperan. Otros, con mucho más, se crecen. El problema no está en que esas adversidades o esos dolores sean muchos o pocos, sino en la riqueza espiritual de las personas que los sufren, en su categoría personal y en el modo en que los asumen. Por eso ha llegado a decirse que la valía de las personas suele ir en función inversa a las facilidades que han tenido en sus vidas.
Autosuficiencia y consejo
Cuentan que en un puente estrecho, de aquellos típicos que se encontraban hace unos siglos como colgados entre las dos orillas de un torrente, se paró en cierta ocasión un mulo, afirmándose con terquedad en el sitio.
Intentaron arrastrarlo por la cabeza, empujarle, e incluso molerle a palos las costillas, pero no había modo de hacerle avanzar. A uno y otro extremo del puente la gente esperaba con impaciencia.
Hasta que llegó uno que parecía entender de mulos, se acercó, agarró al mulo por el rabo y tiró de él hacia atrás. Al sentir que le querían hacer retroceder, el animal salió como una flecha hacia adelante, dejando el paso libre.
Hay personas que son como aquel mulo: el mismo espíritu de contradicción. Parece que están esperando a saber de qué se habla para decir que ellos piensan lo contrario. Su norma principal es decir y hacer lo opuesto a lo que se diga o se haga.
Para educar a esas personas, quizá lo mejor sería contratar los servicios de un experto en testarudos, como ése de la anécdota, para que les diga en cada momento lo contrario de lo que de ellos se quiera conseguir.
Es triste ser tercos como aquel mulo, o tan autosuficientes que nunca sepamos aceptar un consejo. Todos necesitamos de alguien que nos ayude y nos comprenda; de alguien, al menos, con quien poder desahogarnos alguna vez.Desahogarse un poco
y pedir ayuda
a quien nos la puede prestar
es ya un paso importante.
Primero, porque significa que ya nos hemos dado cuenta de que necesitamos esa ayuda.
Después, porque al explicar las cosas a otra persona, suelen adquirir más objetividad y entonces ya las comprendemos mejor. Además, el mero hecho de contarlo produce ya un gran desahogo.
Y por último, porque seguro que nos pueden ayudar mucho con algún buen consejo.
--Algunos dicen que quienes piden consejo para todo van como a remolque de los demás, que son gente de poca personalidad.
Posted by: Mely on
Jun 21st, 2011 |
Filed under: HISTORIAS
Donde hay fe hay amor, donde hay amor hay paz, donde hay paz esta Dios y donde está dios no falta nada.
el amor es un don que
Dios nos dio para disfrutarlo
Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él.
Dios... un ser cuya única definición es que está más allá de de la capacidad de la mente humana para ser comprendido.
Para rezar a Dios con devoción no hace falta creer en Dios según los dogmas de ninguna religión.
Para Dios todo es hermoso, bueno y justo. Los hombres han concebido lo justo y lo injusto.
No pidáis a Dios que os de una carga apta para vuestros hombros; pedidle unos hombros aptos para soportar vuestras cargas.
Dios es un comediante que actúa para una audiencia demasiado asustada para reír.
Empieza transformando todo lo que haces en algo bello para dios.
Dios nos dió la capacidad de dormir y soñar, y no es para que se quede solo en sueños, es para cuando despiertes te levantes con más ánimo y digas lo voy a conseguir
Estoy convencido de que en un principio Dios hizo un mundo distinto para cada hombre, y que es en ese mundo, que está dentro de nosotros mismos, donde deberíamos intentar vivir.
La muerte para los jóvenes es naufragio y para los viejos es llegar a puerto.
Dios es el gran silencio del infinito. El mundo todo habla de Él y para Él nada de lo que se diga lo representa tan bien como su silencio y su calma eterna.
Dios se vale muchas veces de los débiles para abatir a los poderosos.
La única fe salvadora es la que se arroja así en Dios, para la vida y para la muerte.
Grande es DIOS que en su generosidad y bondad nos otorga múltiples oportunidades para evolucionar en el plano espiritual, nosotros por ende tenemos el libre albedrío de decidir nuestras acciones, Nuestros pensamientos están creando nuestro futuro porque somos lo que pensamos.
La poderosa palabra de Dios es medicinal, un antídoto para cualquier malestar y un bálsamo para nuestro espíritu. En ella encontramos la verdadera sabiduría. Grande es Dios y su testimonio a través de su hermosa y vivificante palabra.
Posted by: Mely on
Jun 16th, 2011 |
Filed under: HISTORIAS

El “aislamiento adolescente” como problema psicológico serio se define como aquel joven que se siente abrumado por la propia sociedad e incapaz de cumplir los roles sociales que se espera de el, reaccionando con un aislamiento social.
Según la Real Academia de la Lengua Española, así como soledad (Del lat. solitas, -atis) es en su primera acepción: carencia voluntaria o involuntaria de compañía;
Aislamiento es en su cuarta acepción: retirar a una persona del trato y comunicación de la gente. Es decir una persona puede estar y sentirse en soledad y no estar o sentirse aislado. Pero si se está aislado, siempre se está solo. Por definición.
"¿Por qué me siento solo?" Los jóvenes cambian pero no el sentimiento de soledad y de incomprensión que muchos sufren durante la adolescencia. En un estudio elaborado por el Equipo de Soledad de Cáritas el pasado mes de septiembre, sobre una muestra de 120 estudiantes con edades comprendidas entre los 13 y los 16 años, los jóvenes a través de tiras cómicas y citas textuales, dilucidan por sí mismos los factores que generan la soledad, pero también, sobre las posibles soluciones para erradicarla, entre las que destaca, hablar con la familia. El problema es mayor cuando el adolescente decide aislarse.
Origen y causa
La pandemia del los adolescentes aislados, empezó en Japón, y se ha extendido por el mundo desarrollado. Las pandemias psicosociales se extienden con silenciosa rapidez y causan estrago. No tienen vacuna.
Los “hikikomori” japoneses (la palabra japonesa hikikomori significa “aislamiento” en español) son adolescentes y adultos jóvenes que se ven abrumados por la propia sociedad y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con un aislamiento social. Los hikikomori a menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años. La mayoría de ellos son varones, y muchos son también primogénitos. Este tipo de problemas se centran (aunque bien, no son exclusivos) en las clases media-alta y alta, donde el joven posee cuarto propio, lo cual es considerado un lujo en Japón.
Un hikikomori reacciona con un completo aislamiento social para evitar toda la presión exterior. Pueden encerrarse en sus dormitorios o alguna otra habitación de la casa de sus padres durante periodos de tiempo prolongados, a menudo años. Normalmente no tienen ningún amigo, y en su mayoría duermen a lo largo del día, y ven la televisión o juegan al ordenador durante la noche. Todo esto hace de ellos un caso extremo de solteros parásitos (expresión japonesa para nombrar a aquellos que viven de las sopas instantáneas, viviendo en casa de sus padres para disfrutar de mayor comodidad).
El aislamiento de la sociedad normalmente comienza de forma gradual, antes de que el hikikomori cierre con llave la puerta de su habitación. A menudo se encuentran tristes, pierden sus amigos, se vuelven inseguros, tímidos y hablan menos. Frecuentemente son objeto de burla en el colegio, lo cual puede ser el detonante para su aislamiento, y con frecuencia han vivido muchos momentos de soledad dado que ambos padres trabajan.
La mayoría de los hikikomori mantienen contacto con el mundo exterior solamente por el ordenador, la televisión y los videojuegos en línea. Sin embargo, en casos extremos, el hikikomori puede cerrarse incluso a esto y permanecer horas y horas en la misma posición, con la vista en un punto fijo, viviendo de su imaginación.
El doctor japonés Tamaki Saito, Director del Servicio Médico del Hospital Sofukai Sasaki Hospital en Funabashi, es precursor en los estudios de esta nueva enfermedad social.
La soledad impuesta
Quizá sea conveniente recordar previamente como posible factor de causalidad el número de niños y adolescentes que en nuestra sociedad y durante largas horas permanecen solos por que los dos padres trabajan. En Estados Unidos, se estima que más de un 40% de niños se quedan solos en casa en un momento dado, aunque muy raramente pasan la noche solos. Según una investigación reciente tres millones de niños menores de 13 se quedan regularmente solos, siendo el momento de mayor soledad el comienzo de la adolescencia.
La realidad que enfrentan los niños que se encuentran solos es muy diferente. Hay muchos asuntos y peligros potenciales que deben considerar los padres antes de exponer al niño a esta soledad impuesta:
Los más pequeños se pueden resentir por esta soledad y los adolescentes pueden comenzar a seguir influencias negativas dentro de su grupo de amigos, todo ello con consecuencias graves: falta de disciplina, uso excesivo de nuevas tecnologías, y desapego familiar.
Reacción de los padres
El tener un hikikomori en la familia normalmente es considerado un problema interno de esta, y muchos padres esperan mucho tiempo antes de buscar una terapia psicológica. Además, en Japón la educación del niño corre a cargo de la madre, por tradición, y puede que el padre deje todo el problema del hikikomori a la madre, la cual se siente sobreprotectora con su hijo. En un principio, la mayoría de los padres se limitan a esperar que el niño supere sus problemas y regrese a la sociedad por su propia voluntad. Lo ven como una fase que el adolescente ha de superar. Además, muchos padres no saben qué hacer con el joven aislado, y simplemente esperan debido a la falta de otras opciones. Normalmente no se fuerza (o se tarda mucho en hacerlo) de forma radical al adolescente para que vuelva a integrarse a la sociedad.
Tener un hikikomori en la familia es a menudo considerado vergonzoso en Japón. Como en Europa también se procura esconder cualquier problema psicológico. Los colegios y asistentes sociales pueden hacer preguntas, pero normalmente no se involucran en la situación.
Muchos padres de hikikomori toman la decisión de enviarlos al extranjero, confiando en que el cambio de ambiente los ayude, pero lo único que hacen es pasarle el problema a la familia anfitriona, siendo esta la forma en que se conoció el problema en Occidente.
Efectos del aislamiento
a falta de contacto social y el aislamiento prolongado producen efectos en la mentalidad de los hikikomori:
El conjunto de estos efectos negativos hace la reentrada en la sociedad más difícil. Temen que los demás descubran su pasado y se muestran vacilantes con la gente, especialmente si son desconocidos.
Tratamiento
Hay diferentes opiniones sobre el tratamiento que debe seguir un hikikomori, y las opiniones a menudo se dividen entre un punto de vista japonés y otro occidental.
Los expertos japoneses normalmente sugieren mantener un contacto permanente con el joven aislado sin invadir su espacio e intentar reincorporarlo a la sociedad de manera muy progresiva,
Los médicos occidentales piensan que hay que mantener una postura de firmeza e incluso actuar de manera directa forzando al enfermo a abandonar su enclaustramiento. En cualquier caso, es necesaria una ayuda psicológica, ya que muchos padres se ven abrumados por los problemas de un adolescente aislado.
Posted by: Mely on
Jun 9th, 2011 |
Filed under: TEENAGER
Durante los primeros años de adolescencia, muchas veces grupos pequeños de amigos o camarillas se forman, lo cual ayuda a aumentar la confianza en los adolescentes y les da un sentido de identidad