Esta técnica fue muy popular en los años 50, en paciente que padecían esquizofrenia y depresión. Este procedimiento lo popularizó en Estados Unidos, Walter Freeman el cual utilizaba un pica hielo y un mazo de caucho, de esta manera martillaba el cráneo sobre el conducto lagrimal cortando las conexiones entre el lóbulo frontal y el resto del cerebro. Se creía que esta intervención volvía a los pacientes más tranquilos y cooperativos, sin embargo, con el paso del tiempo, este tipo de cirugía fue prohibida en muchos países debido a que se convirtió en un proceso violento y sin efecto alguno.
