El no tenía memoria, no sabía quién era, de dónde venía, para dónde iba. Estaba ahí quieto. Como salido de la nada.
- ¿Quién seré yo? - se preguntó angustiado. Entonces buscó a su alrededor una respuesta.
- Buenos días - le saludó Juan, quien acababa de cortar algunas flores.
- ¿Quién eres? -
Soy Juan, el cazador de sueños.
- ¿Y, qué es un cazador de sueños?
- El que va por la vida buscando afectos y derribando cada propósito puesto en su mente.
- ¡Qué hermoso! - dijo Él
- Y, ¿de dónde provienes?
- Del sueño de mis padres y mis hermanos.
- Dime, ¿qué es un sueño?
- Es la forma en la que habla un corazón libre.
- ¿Y, tú quién eres? - preguntó Juan.
- No lo sé. Algo, creo.
- ¡Qué lástima! - dijo Juan - ¡Ni siquiera eres alguien!
- ¿Y qué se necesita para ser alguien?
- Nada. Sólo saber lo que se es.
- ¿Quién seré yo? - dijo Él de nuevo, más angustiado aún.
- Eso sólo lo sabes tú - dijo Juan - ¡Serás lo que serás! Y dicho esto, partió Juan por la larga senda que es la vida, persiguiendo un sueño que una vez se le había escapado.
- Buenas tardes - le saludó María.
- ¿Quién eres?
- Soy María, la dulce cantora tras un cálido ocaso.
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