Curiosidades!!

Las redes sociales ya no sirven sólo para mostrar fotografías, documentos etc., también se han abierto al intercambio de pequeñas aplicaciones de terceros, no desarrolladas por los informáticos de la propia red. Esta nueva faceta ha traído consigo que redes como Facebook se hayan convertido en una vía de distribución código malicioso enmascarado en estas aplicaciones aparentemente inofensivas. Los expertos advierten que este fenómeno es difícil de detectar, controlar y frenar. Además, lo previsible es que vaya en aumento en la medida que la distribución de aplicaciones de terceros se popularice todavía más en las redes sociales.

El problema es que para los usuarios es muy complicado saber exactamente qué hace la aplicación descargada de una red social. Los factores sociales también juegan un papel importante porque la redes sociales fomentan una atmósfera de confianza que es muy fácil de explotar por quienes no tienen buenas intenciones.

Por ejemplo, hace poco se extendió vía Facebook un programa malicioso en forma de una falsa actualización de Flash que fue reenviado de un usuario a otro. “Fue el aspecto social lo que impulsó este comportamiento técnicamente estúpido”.