Tu cuerpo

-¡¡¡EL BALLET INFLUYE EN TU CUERPO!!!-

El Ballet surgió como parte de la ópera, y desde que se separó, la danza clásica no ha hecho más que deleitar a sus espectadores; además de la admiración que causa, también ha provocado críticas por su severidad y por exigir lo que algunos señalan como  "poses poco naturales". Pero en los últimos tiempos ha estado ganando popularidad como una forma de ejercicio físico.

Tenemos que olvidarnos de la imagen tradicional que llevamos del ballet: niñas en tutús rosados. el ballet va más allá de esa imagen... Actualmente, las clases de ballet pueden estar dirigidas a personas mayores que no tienen el deseo de ser primas ballerinas (primeras bailarinas, la más importante bailarina de una compañía) , o  de ser profesoras de este arte.

La intención es mantenerse en forma
y sano lo que nos lleva a cuestionarnos sobre cuáles son los beneficios de entregarse a este arte.

 

FÍSICAMENTE SANOS

Una clase de ballet provee una sesión de ejercicios rigurosa.

Cuando los bailarines entran en el escenario, lo que los espectadores observan son poses perfectas y agraciados movimientos, pero de cerca es evidente que el esfuerzo es arduo y el sudor corre.

La belleza de la danza se logra con el trabajo duro en la barra

Las clases se enfocan en varias partes del cuerpo: brazos, piernas, pies y tobillos, músculos del estómago, que se van tornando cada vez más fuertes y firmes.

Practicarlo regularmente puede mejorar la postura y el equilibrio, lo que resulta en una postura más alargada y elegante.

Los beneficios físicos del ballet se empezarán a notar en cuestión de unas pocas semanas de asistencia regular a las clases y de auto-disciplina.

Sin embargo, la sensación de bienestar de las lecciones será visible casi inmediatamente, pues además de la actividad física, ¡el ballet es excelente para la salud mental!

EJERCITANDO EL CEREBRO

Mientras que los bailarines ejercitan sus cuerpos, sus cerebros también están siendo estimulados.

No es posible participar de una clase sin concentrarse completamente.

Los pupilos tienen que prestarle atención al maestro para poder aprender y repetir la coreografía o la rutina diaria de ejercicios.

Es un trabajo complicado, los bailarines tienen que mejorar sus pasos y posiciones cada día y aprender a calcular su espacio en el salón de clase o escenario, todo al ritmo de la música.

Por su complejidad, obliga a la mente a enfocarse y así estimula el cerebro. hay estudios que indican que puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir de demencia e incluso a quienes sufren de la enfermedad de Parkinson, pues sus síntomas a menudo incluyen la falta de equilibrio y coordinación, de manera que tomar clases regulares puede aliviar temporalmente esos problemas.

El mundo del ballet sigue siendo un espacio predominantemente femenino, pero a medida que los ejercicios físicos del ballet se han ido conociendo más allá de los salones de clase y los escenarios, más hombres están incorporando la danza a su rutina de ejercitación.

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El ballet puede contribuir al bienestar de la gente de una manera significativa, así que vale la pena animarse y buscar una barra en algún salón de clase en el que se escuche algo de música y un profesor que te enseñe qué hacer cuando ésta suene.

 

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