Para muchos el famoso tablero con el cual se puede llamar al espíritu de los muertos sería una puerta a lo desconocido, un acceso directo de comunicación con toda clase de presencias sobrenaturales, muchas de ellas derechamente demoníacas.
1. Alteración o supresión de la personalidad. Superposición de una o varias personalidades que parecen corresponder a seres del bajo mundo como prostitutas, drogadictos, asesinos, sicópatas y que con frecuencia condicionan el comportamiento del sujeto, obligándolo a actuar contra su voluntad y en consecuencia.
2. Producción espontánea de fenómenos paranormales observables como ruidos, daños, combustión súbita, demografías, sangrados en la piel, aportes de objetos como piedras de gran tamaño o animales, como tortugas.
3. La mayor parte de los “contactos “no enriquece a las personas y mas bien se trata de seres perversos, burlones o mentirosos y que fácilmente se vuelven obsesores o dominadores.
4. Apoderamiento de espacios, viviendas, objetos como vehículos o animales o incluso armas. Pueden causar inconvenientes, accidentes o desgracias.
5. Alteraciones severas de la salud de los operarios, las mascotas o las plantas.
6. Intromisión inconveniente en las relaciones emocionales de las personas o incluso la ruptura de relaciones amorosas o filiales.
7. Obsesiones para los operarios tal punto que pueden alterar sus concepciones, sus posesiones o sus actuaciones. Los espíritus son determinadores de muchos accidentes incluso de asesinatos y suicidios.
8. Alteración del sueño y la tranquilidad. Se observan delirios de persecución y paranoias.
9. Con cierta frecuencia se observan actividades delictivas determinadas por espíritus o apoyadas por ellos.
10. Hay quien utiliza la OUIJA para contactar espíritus y esclavizarlos para hacer brujería con ellos.
Cuando usted o un relacionado presenten este tipo de problemas acuda, sin vacilación, a un exorcista ya que la visita a un médico, un siquiatra o un sicólogo no le resuelven el problema.
Los supuestos casos sangrientos relacionados con el uso de la Ouija no son escasos. En 1972, Jennifer Lynn Sprigman, una chica de 14 años que vivía en Illinois, jugó a la Ouija con una compañera de la escuela y lo primero que le preguntó a la tabla fue a qué edad iba a morir. La aguja dio como resultado el número 18 y, posteriormente, apuntó las palabras “asesinada” y “estrangulada”. El 3 de octubre de 1976, dos semanas antes de que Lynn cumpliera 18 años, la chica falleció a manos de un estrangulador que jamás fue capturado.
En 1995 en Arkansas, dos chicos de 20 años que profesaban el satanismo invitaron a otros dos amigos a jugar a la Ouija para supuestamente comunicarse con un ser del más allá, a quien ellos nombraban como “el amo”. Los mismos muchachos terminaron apuñalando a sus invitados y cuando fueron ingresados a un hospital psiquiátrico aseguraron que “el amo”, por medio de la Ouija, les había ordenado actuar de esa manera.
En un caso más reciente, un adolescente de 15 años identificado como Colin Roberts fue encontrado colgado de un árbol junto a una iglesia de Belfast, después de que un espíritu malvado supuestamente le hablase por medio de la Ouija. Y hace unas pocas semanas, en Perú, una adolescente fue internada en un hospital con supuestos signos de posesión demoníaca, después de haberse reunido con un grupo de amigas de su colegio a jugar Ouija a la casa de una de ellas.







