
Nadie cree en nada que a la mente no le convenga. Nadie le puede hacer daño a nadie, a nadie, a través de la magia, ni de la brujería, ni de la hechicería. Pero el problema está en que el ser humano necesita justificar su propia destrucción y es más cómodo decir que tu marido se fue porque alguien le hizo ¿un trabajito¿ y no por ser una vieja histérica que no me aguantaba más.
La brujería existe, en el sentido de que la gente hace un trabajo para dañar a otra gente. Pero eso no sirve, no hace nada en nadie, si la gente no se sugestiona. Si yo voy a tu casa y barro la calle dejando una pila de basura en tu puerta, tú saldrás y al encontrar esa pila de basura puedes hacer un día dramático para ti. Si alguien por accidente tira un poco de aceite en tu puerta, vas a creer que fue tu cuñada y empiezan a destruirse las familias por creer que alguien quiere dañar a alguien.
La brujería no existe como un poder que pueda hacer algo sobre la mente de alguien, pero sí existe algo que es más complicado de lo que se imaginan. Mi mente dice: "quiero complicarme la vida"; y entonces me pregunto: "¿quién me ayudará a complicármela?" Entonces yo puedo percibir que mi cuñada quiere quedarse con mi herencia y mi mente comienza a alucinar que mi cuñada me hace brujería. Así se destruyen muchas familias.

Si tú sabes que alguien te quiere hacer daño, tendrías que disfrutarlo, porque el que te quiere hacer daño es porque te envidia. El ser humano es tan idiota que cree que la envidia es mala, cuando la envidia es lo mejor que te puede suceder, porque alguien te está respetando, aunque quiera destruirte. Si la gente ataca porque no le conviene lo que uno hace, será porque lo que uno hace es importante.
Si yo en lugar de aterrarme porque alguien me está haciendo un daño, pensaría que son tontos por no tener lo que otros (yo) tienen, cambiaría toda mi mentalidad. Por su inmadurez de no aceptar lo que otros hacen o tienen, esa persona inmadura admira y quisiera tener o ser lo que otros tienen o son, pero no puede; entonces quiere destruirte.
Primero hay que darse cuenta de que la envidia es un problema de ellos, de quienes quieren dañarte. Nadie puede hacerte daño con cosas, si tú no te lo crees. Claro que existe el poder de la mente, para creer lo que a tu mente le conviene. Pero si tan solo te calmas un poco, verás que vas a ver pasar el cadáver de tu enemigo.





