Este lápiz que no deja de escribir
lápiz azul como el cielo, azul como el mar
eres el único que puede resistir
todos los pensamientos que esta mente quiere exclamar.
Y mi mano que nunca para
de escribir cosas extrañas
unas de amor, dolor y pasión
otras de felicidad y mucha satisfacción.
Mas la mente que no deja de pensar
mente mía, nunca has de cambiar
tu manera de ver el mundo
desde el cielo más profundo
y el silencio que guardas cuando obvias una palabra.
Conjunto de dones dentro de mi ser
que no se han revelado, que escondidos deben de estar
son los que me sirven para fortalecer y crecer
son los que me ayudan a ser igual a los demás.
Competencia sana, vida espiritual
creer en Dios y saber que de ti no se apartará
y cuando pierdes la fe, volverte a levantar
desde el punto de partida volver a empezar.
Lápiz, mano, querida mente mía
mis fieles compañías en mis pesadillas
con ustedes de mi lado por siempre
no será necesario un trago para ponerme demente.


