El azufre es un nutriente secundario requerido por plantas y animales para realizar diversas funciones. En la naturaleza, se encuentra principalmente en el suelo, formando sulfatos, que las plantas absorben por las raíces y convierten en aminoácidos.
Algunos de los compuestos sulfúricos presentes en la tierra son llevados al mar por los ríos. Este azufre es devuelto a la tierra por un mecanismo que consiste en convertirlo en compuestos gaseosos, como el ácido sulfhídrico y el dióxido de azufre. Estos penetran en la atmósfera y vuelven a tierra firme. Por lo general son lavados por las lluvias, aunque parte del dióxido de azufre puede ser directamente absorbido por las plantas desde la atmósfera.
Las bacterias descomponedoras desempeñan una importante función en el reciclaje del azufre. Cuando está presente en el aire, la descomposición de los compuestos del azufre produce sulfato.
La oxidación del bióxido de azufre y su disolución en el agua de lluvia produce ácido sulfhídrico y sulfatos, formas principalmente bajo las cuales regresa el azufre a los ecosistemas terrestres. El carbón mineral y el petróleo contienen también azufre y su combustión libera bióxido de azufre a la atmósfera.

El siguiente cuadro explica este proceso:

1- Las plantas utilizan el azufre en forma de sulfato para realizar sus funciones vitales.

2- Los animales herbívoros (consumidores primarios) incorporan el azufre cuando se alimentan de estas plantas.

3- Los animales carnívoros, al consumir los tejidos de su presa, incorporan el azufre a su propio tejido.

4- Cuando los animales carnívoros mueren, las bacterias descomponedoras convierten sus restos de nuevo en sulfato.

5- Los nuevos sulfatos pasan al suelo y lo enriquecen para que las plantas utilicen nuevamente su azufre.

6- El azufre puede llegar a la atmósfera como sulfuro de hidrógeno o dióxido de azufre, gases provenientes de volcanes activos y por la descomposición de la materia orgánica.

Deja una respuesta


Ir a la barra de herramientas