El fósforo es un componente de los ácidos nucleicos y de muchas sustancias intermedias en la fotosíntesis y en la respiración celular. Los átomos de fósforo proporcionan la base para la formación de membranas celulares, huesos y dientes de los animales y del ser humano.
Sus mayores reservas son la corteza terrestre y los depósitos de rocas marinas. Por meteorización de las rocas o sacado por las cenizas volcánicas, queda disponible para que lo puedan tomar las plantas. Es arrastrado por las aguas y llega al mar, donde una parte sedimenta el fondo oceánico y forma rocas que tardarán millones de años en volver a emerger y liberar de nuevo las sales de fósforo.
El ciclo del fósforo difiere de los demás ciclos, porque es un ciclo abierto, es decir, una parte del fósforo no es aprovechada por los seres vivos.

El ciclo del fósforo comprende las siguientes fases:

1- El fósforo se encuentra en la corteza terrestre en forma de compuestos de calcio, hierro, manganeso y aluminio, conocidos como fosfatos. En los buenos suelos agrícolas, el fósforo está disponible en forma de iones de fosfato.

2- Las plantas absorben los iones de fosfato y los integran a su estructura en diversos compuestos.

3- Los animales herbívoros toman los compuestos de fósforo de las plantas y los integran a su organismo.

4- Los animales carnívoros toman el fósforo de la materia viva que consumen y lo integran a su estructura orgánica.

5- Tanto las plantas como los animales, al morir restituyen los compuestos de fósforo al suelo y al agua por el proceso de descomposición. Los compuestos liberados son otra vez aprovechados por las plantas para reiniciar el ciclo.

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