A lo largo de vuestros comentarios se han ido planteando algunos de los problemas que los sitios de redes sociales presentan y que enumeramos a continuación:
Control de la información por parte del usuario, quien debería poder disponer de ella libremente: modificarla, utilizarla en otros sitios (algo normalmente imposible) o hacerla desaparecer si lo desea. Un ejemplo: las críticas a Facebook por las dificultades para poder borrar nuestro perfil sin que quede rastro alguno.
El tema de la privacidad ha sido también objeto de debate, no tanto porque cualquiera pueda ver la información de nuestro perfil —como comenta el compañero, si nos incluimos en una red social es para darnos a conocer— sino por el hecho de que ineludiblemente pueden existir diferentes niveles de privacidad (puede que no queramos que cualquiera vea nuestro número de teléfono, pero sí aquellos amigos a los que nosotros autoricemos) o de que el propio servicio informe automáticamente de nuestra actividad sin nosotros conocerlo (¡).
En ocasiones pueden llegar a parecer sistemas invasivos, ya que pueden llegar a saturarnos al informar de la actividad en la red en forma de correos electrónicos, listas de novedades, etc.
La existencia de tantos sitios de redes sociales hace muy cansado rellenar varios perfiles con los mismos datos, y más aún la actualización de varios de ellos a la vez. Entonces tendremos que elegir alguno de ellos, mantenerlos a un ritmo menor o directamente dejarlos todos a un lado, bien de golpe o poco a poco. Esto produce lo que se conoce como fatiga de redes sociales, que no es más que el rechazo que llegan a producir este tipo de sitios por ese motivo.


