Oportunidades en la vida hay pocas... esto es lo que dicen muchas personas de lo que es bueno, que se presenta en contadas ocasiones. Pero quienes lo dicen, lo han hecho con ligereza... espero. Si uno dedica algunos minutos de su vida, se dará cuenta que lo más hermoso, bueno y grandioso que hay en esta vida se da todos los días, no hay que esperarlo con los cinco sentidos atentos por si acaso se escapara, ¡no! cada segundo de nuestras cortas pero preciosas vidas se puede vivir esta realidad: el amor.
Pues sí, cada instante es el mejor momento para crecer en el amor. Por supuesto, hay ocasiones especiales para demostrarlo, como es un cumpleaños, aniversario de bodas, etc. pero, siempre hay que ejercitarse en este ámbito. Puede ser pensando en los demás aunque no estés con ellos, preparando algún regalo para esa persona querida, aliviandole el trabajo sin que lo note, rezando por ellos (si eres católico) y muchas otras formas.
El amor no solo se debe compartir con aquellos que están más cerca o que nos caen bien. Para un corazón grande, magnánimo, el mundo es poco para amar. Nosotros debemos extender el amor hasta esas personas que no conocemos e incluso a quienes nos hacen daño. Debemos ir por la calle, sin hacer cosas raras, emanando amor. Siempre jerarquizando, poniendo un orden en el amor. Puede ser este el orden: Dios, mi familia, amigos, los demás, yo... y si quieren: el perro.
Siempre es una excelente ocasión para amar.