Me dijeron que hoy se acaba el mundo. Sonreí. La verdad es que no se me ocurrió mejor forma de responder a esa afirmación tan vehemente. Decir que el mundo se acaba no es poca cosa. Apenas logramos predecir el cambio climàtico y aseveramos que el fin del mundo tiene dìa fijo. Ahora río descaradamente ante quien propone este tema. Luego, cambio de tema.
De todas formas, que te recuerden que el mundo va a llegar a su término en algún momento debe llevarnos a la reflexión. ¿Cómo estamos viviendo? Porque, a pesar de que ese día esté muy lejano, el día en que se acabe nuestra vida está más cerca de lo que nos imaginamos. La vida dura lo que un pestañeo. Apenas abrimos los ojos y ya estamos cerrándolos para la eternidad. Por lo tanto, debemos reflexionar sobre nuestro modo de vivir.
