El libro del autor guayaquileño Adolfo Macías Huerta tiene un enfoque freudiano. La mayor parte de sus líneas están llenas de escenas sexuales; todo lo reduce al sexo, tal como lo hacía Freud - o intentó hacerlo-. El autor parece pensar que el ser humano y todas sus acciones se pueden enclaustrar en un ámbito meramente sexual.
Otro aspecto que resalta es la miseria humana. Destaca en varias ocasiones los defectos y lo más bajo del ser humano. En cada personaje se observan vicios que no pretenden ser eliminados.
Por último, se logra rescatar la facilidad del autor para describir al ecuatoriano común. Cualidades como las de un artista, amante de la buena vida y de la vida bohemia, salen a relucir en este libro. También las raíces católicas, aunque luego mal entendidas, como suele suceder en este país.
En resumen, no es recomendable para ninguna edad.