MANTA VA POR RÉCORD GUINNESS

El miércoles 19 de octubre podría ser un día histórico para la ciudad puerto. Este día en la Playa El Murciélago se busca elevar al menos 15.000 cometas durante 30 segundos, para entrar en los registros del Récord Guinness y agradecer a la vez la solidaridad de los ecuatorianos y extranjeros tras el 16 A. Así lo relató Brenda Terán, directora de Turismo del cabildo mantense, quien explicó que hace dos semanas recibieron la notificación de la franquicia de Record Guinness World para participar. “Manta buscará batir esta modalidad que hasta la actualidad la tiene Gaza, quienes levantaron 12.300 cometas por la paz. Nosotros queremos agradecer con este evento a la solidaridad demostrada a la ciudad”, dijo. La funcionaria dijo que aspiran contar con 20.000 personas este día en el balneario mencionado, pero el récord se logaría con suspender las 15.000. Para ello cuentan con el apoyo del Ministerio de Turismo, ente que donará 5.000 cometas, el Ministerio de Educación que dará las facilidades para la participación de los estudiantes de primaria y secundaria de los cantones de Manta, Montecristi y Jaramijó, Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí que aportará con el alumnado y la elaboración de un buen número de cometas gracias a los talleres de emprendimiento que mantienen. El cabildo y el Gobierno Provincial también donarán cometas. En los próximos días Terán señaló que mantendrán una reunión con la Dirección Distrital de Educación para la realización de la

LA IDEA

Terán dijo que la idea de este evento surgió en una conversación con el Jefe Político, Edmundo Durán, quien recordó que en la ciudad se realizan pequeños festivales con la participación de los barrios, pero que se debería pensar en algo más grande. “Averiguamos los lineamientos para tratar de hacer historia en los Record Guinness, afortunadamente ya recibimos una respuesta y estamos trabajando para alcanzar el objetivo”, resaltó la directora de Turismo.

 

recuperado de: http://elmercuriodemanta.com/manta-va-record-guinness/

PAULA

“A veces una ciudad es como el cuerpo de una mujer” Hermes Farías.

Paula fue alguna vez una mujer atractiva, luminosa y saludable que rebosaba optimismo y alegría. Que andaba de fiesta en fiesta, atrayendo miradas, encantando a medio mundo.
Pero en los últimos tiempos Paula no es más que un cuerpo atrapado por una enfermedad que la va degradando con saña. Que la va pudriendo con lentitud sin que ella parezca consciente de lo que le pasa. Sin que se dé por enterada de que tiene un organismo cubierto de úlceras, saturado de purulencias, de endemias y epidemias. Que exhala un olor putrefacto que es captado por todos aunque se mantengan un tanto alejados de ella.
Con Paula no hay necesidad de afinar el olfato para entender que los fermentos no perdonan a nada ni a nadie. Que la descomposición de moléculas bioquímicas en el interior de su organismo engendra gases que pueden acumularse, o explotar, o terminar convertidos en desechos que, como no puede controlar su esfínter, serán desfogados sin que se percate del espectáculo visual que nos brinda.
Ahora, en los últimos tiempos, a Paula los cabellos se le han empezado a desprender al mínimo viento, se le inflaman los labios, se le distienden los párpados y los globos oculares se proyectan hacia el exterior otorgando un horrible aspecto al rostro, mientras por sus comisuras mana un líquido negruzco y por otras cavidades corporales se desprenden emanaciones espumosas y amarillentas.
Y dicen los entendidos que la culpa de todo es de quienes la han hecho suya. De todos aquellos que la han poseído y explotado de manera oficial o como amantes. Y que los dos últimos, sin que nadie acierte los motivos, se han negado a realizarle las operaciones necesarias.
Que se han limitado a embellecerla por fuera aunque por dentro esté pudriéndose. Que no han suprimido ni el mal de Paula ni sus causas. Y, así, el mal resurge siempre porque sus causas persisten. Y porque los remedios aplicados la curan de momento pero no previenen la dolencia. Porque aún con las vacunas, otras enfermedades análogas continúan haciendo estragos.
Quizá Paula requiera otros hombres y otros esfuerzos.

Manta, la que encanta

Manta, rumbo al milenio sigue siendo la hermosa ciudad del Pacífico.

En estos 94 años se nota el empuje de su gente para salir adelante.
Un progreso que va de la mano del trabajo duro que día a día realizan sus habitantes.
Aunque en varias ocasiones la tragedia ha golpeado a este cantón, Manta ha demostrado que puede levantarse porque sus hijos son trabajadores, optimistas, luchadores y no se dan por vencidos tan fácilmente.
Hay que reconocer que falta más y que si los gobiernos de turno hubiesen apostado por este puerto, hoy este cantón sería el eje económico del Ecuador, no sólo en el tema de exportaciones, sino también en comercio, aumento del empleo, turismo, etc. Hay obras pendientes, sus autoridades deben insistir para que estas se cumplan y sean el complemento del esfuerzo diario de los mantenses por salir adelante.
Lo tenemos que hacer mejor, considerando que el terremoto del 16 de abril es un golpe aún reciente en el alma.

RIO ROJO

Es invierno. Tengo trece años y estoy parado sobre la baranda del puente que separa Manta de Tarqui.
Anoche ha caído casi un diluvio y
ahora pasan violentas las aguas de dos ríos bajo el puente para convertirse en uno solo e ir a desembocar en el mar que sube a su encuentro en este día de aguaje.Cerca revolotean chicos sin escuela mientras apresuran el turno para hacer sus piruetas en el aire e ingresar como pájaros en el agua. El Chueco me trae un neumático de automóvil y me dice:
-Póntelo para que no te ahogues.Miro alrededor, adivino las burlas si lo uso, y digo que no.
-Estos porque son cholos
–Insiste el Chueco.

Yo calculo la caída. No hay más de cuatro metros. Pero no es la altura lo que atemoriza sino la posibilidad de ser arrastrado por la turbulencia que causa el choque del mar que sube y del río que baja. De pronto, alguien me empuja y apenas tengo tiempo para intentar un giro y caer justo sobre la cresta de la ola que viene y sumergirme y sentir como una inyección de vida.
Enseguida, es el río, lleno de palizada, quien me arrastra en su loca carrera, con tal fuerza que me ahogaría de inmediato si yo hiciera el más mínimo intento de aferrarme a la vida. Así que transcurro a la deriva. Decenas de lisas entran y salen del agua, casi escoltándome. Más lejos, un par de bufeos hacen lo mismo. Y yo me q u e d o anonadado, sintiendo que ese entronque entre río
y mar es una de las cosas más maravillosas que he vivido.

II

Ahora mismo, mediados del 2015. Casi un anciano, estoy arrimado a la baranda del viejo puente.Igual que otros, turistas con mascarillas sobre todo, he venido a presenciar el asombroso estanque de color rojo sangre que el progreso y la desidia han convertido lo que alguna vez fue un río.
En el aire ya no revolotean gaviotas, o pelicanos, sino gallinazos. Ni hay el olor a invierno sino un intenso hedor a los desechos orgánicos que -vías alcantarillas- llegan al río. Y luego al mar. Pero hoy lo que sorprende es el color.
-Debe ser que comemos rosas rojas
–digo.
Y algunos me miran, recordando a la autoridad que nos mandó a comer flores para que la ciudad no apestara. Y sin que nadie lo pida, hacemos un minuto de silencio. Por el río. Por el mar. Por la vida.

Franklin Briones Alcívar
franklinbriones@hotmail

MANTA Y EL CONSEJO DE LA JUDICATURA

Luiggi nació en Portoviejo y su niñez la viviò no solo en una pobreza extrema sino en la orfandad y en las calles. Con el tiempo -y gracias a su temple y, probablemente, buenas acciones- terminò convertido en ciudadano estadounidense y dueño de un par de empresas de servicio automotriz, allà en Nueva York. Cuando supo del terremoto del 16 de abril, volò de inmediato a Manta con el ànimo de ayudar a los damnificados. Hizo cien donaciones en dinero en efectivo a personas de la zona cero. El viaje lo aprovechò tambièn para construirle una nueva casa a su madre, a la cual habìa encontrado despuès de una larga bùsqueda de años. Y para realizarse una prueba de ADN que comprobara que un niño que le endilgaba una mujer con la cual habìa tenido una aventura en una de sus múltiples vacaciones en su paìs natal -y al cual pasaba una pensiòn- era suyo. Efectivamente lo era. Y Luiggi, feliz de que asì fuera llegò a un acuerdo con la madre: Luiggi se harìa cargo de la educaciòn y el mantenimiento total del niño, al cual llevarìa a los Estados Unidos para que se convirtiera tambièn en ciudadano norteamericano. La madre hizo los tràmites para desistir de una demanda de alimentos que habìa hecho tiempo atràs. Y aquì viene lo insòlito, lo absurdo lo inhumano, lo estùpido. La jueza a la cual le tocaba dictar la suspensiòn, pasò por alto la ley y dictò el arraigo de Luiggi, convirtièndolo en un prisionero ambulante. Aùn en contra de la voluntad de quien lo habìa demandado. Y quien no solo retirò dicha demanda sino que ahora lucha junto a Luiggi porque a èl se lo deje en libertad plena y pueda volver a los EEUU donde èl està enfrentado una serie de problemas laborales y legales por su obligada permanencia en el Ecuador y que lo ha llevado a perder decenas de miles de dòlares y juicios por incumplimiento. Ayer viernes, quien ejerce de Jueza en este caso, debiò fallar a favor no solo de esta pareja sino del niño que procrearon juntos. Pero dicha jueza, una vez màs, mandò la ley al tacho de la basura y abandonò la sala, contra toda lògica y toda ley, en medio de la audiencia. Y Luiggi, un hombre solidario, y buen padre, continùa en prisiòn ambulatoria por el capricho de alguien que no està apta para administrar justicia. Ojo, Consejo de la Judicatura.

MANABAS, LA VIDA SIGUE.

Porque la vida debe seguir, MANABAS es la película de Franklin Briones que todos nosotros tenemos que ir a verla.

Manabas, la vida sigue. La película: Hermógenes es un anciano que desea recomponer los fragmentos en que se convirtió su familia cuando sus hij@s migraron a Europa y EEUU. Pero ell@s no quieren volver a Ecuador. Entonces el anciano, ayudado por su nieto adolescente, les trasmite en vivo y en directo su agonía y les cuenta que tiene un legado que darles. Ell@s viajan a Ecuador y descubren que el legado no es tal.
Hermógenes es recluido en un asilo de mala muerte y mientras permanece allí un terremoto destruye gran parte de la ciudad