Decía alguna vez un amigo...

Decía alguna vez un amigo:

La filosofía nos dice que cada persona es individual; de hecho, lo hace con su definición: sustancia individual de naturaleza racional. Esa individualidad se refiere a la imposibilidad de compartir nuestra esencia. Somos individuales por el mero hecho de ser personas. Pero, además esto conlleva una intimidad. Ésta es algo propio que podemos compartir y es lo que la gente normalmente quiere saber cuando te pregunta: ¿qué te hace individual? O ¿qué te hace único? A lo largo de este texto me ocuparé de responder esas preguntas.

La primera cuestión que sale a relucir es el profundo convencimiento que tengo de mi religión. Soy católico, primero porque mis padres lo son y me educaron así. Pero luego eso no es suficiente: debes profundizar en tus conocimientos. Eso sigo haciendo en este ámbito y cada vez estoy más convencido.

Puedo también decir que soy una persona activa: necesito hacer cosas. Aunque prefiero hacer deporte hasta el cansancio, también disfruto de otras actividades; pero sobre todo, sé que hay que hacer lo que se debe y lo hago aunque no sea muy de mi agrado.

Otra cualidad que se me podría atribuir es la de luchar siempre hasta el final. Esta es tal vez la que más importa, porque esta vida se trata de luchar por mejorar cada día. Es la que me ayuda a no deprimirme al conocer todos mis defectos.

Ya que hay que ser realistas, debo decir que no estoy exento de errores, defectos o malos hábitos, pero es verdad que la última cualidad que mencione me lleva a mirarlos desde una perspectiva distinta: me doy cuenta que soy un desastre, pero eso no me quita la alegría; sí, tengo que vivir con ellos, pero debo luchar por eliminarlos; la vida no me alcanza para borrarlos a todos, pero por lo menos moriré con menos que con los que empecé.

Entre estos aspectos oscuros de mi vida debo mencionar uno que va a sonar contradictorio con lo dicho anteriormente, pero que no lo es: la pereza. Es una pugna diaria por vencer a la pereza en cada momento. Pero esto me hace dar cuenta de que soy realmente un ser humano, porque me cuesta hacer las cosas: soy un tipo normal. Además, tengo algo en que luchar.

Por supuesto, cada una de estas cualidades no me hacen varias personas: soy uno solo. Y es esa unidad de vida la que me hace ser quien soy. El que me cuesten las cosas no quiere decir que no sea un luchador, o una persona alegre, o que me guste estar haciendo cosas. Prefiero vencerme y actuar, en lugar de dejarme llevar y no hacer nada.

Está claro que todo lo que me define como único se deriva de lo primero que he dicho: que soy católico. Sin este profundo convencimiento no sería capaz de vencer. Porque lo que realmente me mueve es crecer en el amor, el resto lo quiero siempre que me ayude en este objetivo, si no es un estorbo.

Como dije en un principio: cada persona es única por el mero hecho de ser persona. Pero siempre hay cualidades, gustos, defectos que nos diferencian aún más. Lo que creo que me diferencia ya lo he dicho, aunque tal vez se repita en otras personas, seguramente no se repetirá en el mismo nivel.

Acerca de Gabo

De todo para todos...
Esta entrada ha sido publicada en Escritos y etiquetada como , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *