Entre gustos y disgustos.

Hace años atrás estaba en ese tiempo de inmadurez en que aceptaba a cualquiera en MSN o en alguna red social y contestaba a sus preguntas por no parecer idiota, creída, antisocial; hoy prefiero parecer todo lo antes mencionado a encontrarme en una situación como la siguiente:

Individuo: Hola nena
Yo: Hola
Individuo: Eres muy guapa
(ok, ok, saltemos la galantería barata y pasemos al punto que quiero tratar en esta nueva entrada del blog)
Individuo: Cuéntame acerca de ti. ¿Qué tipo de música escuchas?
Yo: No me gusta encasillarme, pero lo que más escucho es Rock, algo de Metal y muy aparte de eso Reggae, Ska, Dub.
Individuo: Ah, te gustan esas canciones diabólicas; o sea eres rockera, de esas que sólo se visten de negro, no creen en Dios,... (y más ridiculeces posibles). Pero no entiendo, también te gusta el Reggaeton, eso es bueno. (Pobre Bob Marley, debió revolcarse en su tumba ante semejante idiotez).
Yo: (cerrando la conversación, eliminando y bloqueando al individuo).

Y así ha pasado, seres que confunden el Reggae con el inmundo y asqueroso reggaeton o reguetón (como rayos se escriba) o tienen estereotipos sobre el rock.
Desde mucho antes que me gustara este género, usaba prendas negras y nadie se fijaba mucho en eso, ahora soy la viuda, la diabólica, la endemoniada, la perdida, la que fijo se irá al infierno, etc etc. Prefiero ser aquella, a ser la mojigata que en alguna reunión o farra lejos de casa se restriega junto al cuerpo de algún individuo con la excusa de ser un baile, o andar por la vida escuchando canciones sin ningún tipo de sentido que tan sólo denigran a la mujer.

Soy mente abierta en relación a algunos géneros, durante mi vida he escuchado de todo un poco, me crié escuchando las canciones románticas de los 60, de esas que cada vez que mi mamá las escucha me grita: ESAS SÍ SON CANCIONES, en esas también termina alguna chupa familiar (las que empiezan con cumbias), como olvidar aquella vez que terminé una chupa con mi papá y mi hermano escuchando Cacho Castaña, pasando por Sandro, Piero, etc. Siguiendo con mi niñez, escuché esas Baladitas Pop, un poco de Salsa, Merengue y Rock Latino por mi papá, hasta comenzar con un poco de rock en alguna radio o cuando mi hermano llegaba con algún CD (gran parte de mi gusto se lo debo a él, pero no sé en que punto se acabó desviando del camino).
Y entre tanto género, los únicos con que pido que mi cabeza explote son: reguetón, vallenato o bachata. Es difícil soportarlos; en fin todos tendrán sus propios gustos, estos son los míos y así he sido feliz hasta ahora, no necesito más.

Escribir...

Me acostumbré a guardar mis sentimientos solo para mí, me cuesta ser expresiva, me cuesta dar confianza, me cuesta parecer sensible y vulnerable, me cuesta compartir ciertas cosas con el exterior, que sepan que vienen de mí. Ese es el gran motivo por el cual no publico ninguna de mis entradas en las redes sociales que utilizo.

Esto empezó como una tarea de una materia de la universidad y al final se convirtió en un método de quitarme ciertas ideas de la cabeza, como algo en qué llenar mi tiempo vacío, como un motivo de desahogarme en varios momentos de mi vida (porque la mayor parte del tiempo sólo se sacar lo más profundo de mí en letras) y prefiero dejarlo así, porque no escribo tan bien como muchos, porque tal vez no merezco ser leída, porque esto carece de sentido, porque esto es tan mío.

Tal vez esté exagerando, porque al final en mis redes sociales también comparto algo sobre lo que pienso o siento en el momento, tal vez es tiempo de mostrarle a alguien esta parte de mí, alguien quien se muestre interesado.

Ir a la barra de herramientas