Mi héroe se difumina.

Recuerda la fecha y la hora exacta en que llegó prácticamente corriendo para verme por primera vez, imagino que sus ojos brillaron de la misma manera en que brillan cada vez que se siente orgulloso de mí, creo que es la segunda persona, después de mi abuela, que me ha demostrado su amor constante, su preocupación para que siempre estuviera bien.
Desde que tuve uso de razón supe que era mi héroe, ese ser que con un abrazo o palabras hermosas me arreglaba el día, sus brazos eran los más fuertes y sabía que si permanecía en ellos nada podría sucederme. Él estuvo ese día en que me derrumbé sentimentalmente, siendo apenas una nena de 5 o 6 años y ya tan llena de conflictos emocionales, me encontró llorando e inmediatamente preguntó la razón, nunca le contesté, él sólo se dispuso a abrazarme hasta que me quedé dormida. Nunca supo que la razón de mi llanto consistía en los recuerdos de las peleas que había presenciado, de los gritos de mi madre, de sus conversaciones privadas conmigo en donde me decía que él no era lo que pensaba, que no me quería, que nos engañaba a todos, que prefería pasar tiempo con otra mujer que con su familia; destrozando toda la perfección de papá.

Muchas veces corría y me alejaba a llorar en silencio mientras ellos discutían, tratando de olvidar las razones, sólo me limitaba a sentir que papá me amaba y creer que nunca me haría daño.
Así han pasado mis años, muchos años, en los que aquella situación se ha repetido, con intervalos de tiempo claro está. Hace unos días volvió a suceder, después de un par de años de la última vez en que escuché que mamá le pedía a gritos que se largara, en plena madrugada, en donde tuve que pasar a hacerme cargo de papá, en donde tuve que aguantar el mal humor de mamá, que siempre termina virtiendo toda su amargura sobre mí.

Pensé que a estas alturas de mi vida no me afectaría de la misma manera, después de todo ya soy una mujer y no la misma niña de aquel entonces, estaba muy equivocada, las heridas reviven y son las mismas. Mi héroe, mi hombre perfecto cayó nuevamente y ahora no puedo limitarme a pensar que todo es un vil invento, que nada es real, no puedo refugiarme más en la burbuja que creé en mi inocencia hace tantos años.
Después de ver caer tanta perfección sólo me puedo limitar a preguntarme: ¿Cómo confiar en el resto de hombres, si en el que más creía también defraudó?. Puede ser que todos estemos propensos a cometer errores, la perfección no existe y este mundo al fin y al cabo es una completa mierda, a la que toca habituarse.

Haga lo que haga, mi decepción es mucho menor al gran amor que le tengo, pudo fallar como hombre, pero como padre siempre ha estado para mí, muy difícil olvidar que soy su negra y que por lo mismo me cantó una vez Negra de Francisco Terán, que cada vez que estuve enferma fue el primero en preocuparse, quién se enorgulleció de cada uno de mis logros y quien en su cumpleaños número 49 (este año) me permitió compartir una borrachera con él y mi hermano mayor; en donde con lágrimas en los ojos gritó que me amaba y que era lo mejor de su vida (completamente ebrio).
Mi héroe tal vez se difumina, pero no desaparece completamente, sé que siempre estará ahí, defendiéndome si algún día me sucede algo, protegiéndome y llenándome de cariño con sus brazos, emocionándose al verme después de una ausencia, mostrándome un amor real.

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