Confesiones de una demente.

Despierto, nuevamente soy sólo yo contra el mundo, trato de sonreír, (¿por qué cuesta respirar?, Dios, mátame ya). Salgo de la que considero mi guarida, hay personas, dicen ser mi familia, nos unen lazos de sangre (¿Por qué aún así me lastiman?), merodean en los alrededores y aunque caminan cerca de mí, no les hablo, sólo son fantasmas, tampoco me escuchan.
Dejo que corra el tiempo, hago lo que debo hacer, me dejo llevar por la monotonía. Alguien me habla, sonrío, termino por asentir (por favor no me hablen, no los entiendo), alguien me dice que debo comer, [no gracias, hoy no me siento bien; aún no tengo hambre, más tarde como algo, ya mismo me sirvo, ya comí (cualquier excusa es válida)], regreso a mi guarida, oscura como siempre (por favor que nadie me moleste), creo mi burbuja musical, cierro los ojos, sonrío relajadamente... sin fingir. Escribo, escribo mucho; pienso, recuerdo, doy vueltas en la cama, me canso, no puedo dormir y recuperar el sueño perdido en la madrugada, me levanto, nuevamente estoy sola, enciendo la tv (necesito escuchar algo, no me hagan odiar la soledad), la veo, no la entiendo, me aburre, me voy.
Nuevamente debo cumplir las obligaciones que me han puesto en casa (¿casa? esta es mis prisión, alguien enséñeme a volar), por fin como algo, mi estómago me avisa que debo hacerlo aunque parte de mí no quiere, le da igual; regreso al lugar que me trae tranquilidad (¿por qué me alejo? ¿por qué busco la soledad y a veces simplemente la aborrezco?), doy más vueltas en la cama, pasan las horas, ahora todos duermen (¿Qué hago despierta? ¿por qué no puedo dormir?), escucho canciones a mi antojo, siempre con mis audífonos (¿qué haría sin la música? estaría más muerta de lo que ya estoy), enciendo la máquina, escribo (no es para nadie más que para mí, es su problema si me leen), alguien llama, sonrío (lástima que no puedas verlo) corta la llamada, vuelvo a sentirme más vacía (¿qué es esto? ¿por qué lastima?), suspiro, doy más vueltas, termino en un rincón de la cama, siempre en posición fetal (mamá, deja que regrese a tu vientre, cuídame como solías hacerlo, no dejes que el mundo me lastime), suspiro más (¿qué es esto que corre por mi mejilla? ¿una lágrima?), los recuerdos invaden mi mente (¿por qué Dios? ¿Por qué no puedo dormir y siempre termino torturándome con mi memoria?). Estoy aquí, nuevamente sin rumbo, sin nada en la vida por la que sienta que deba luchar (¿en qué momento me dejé perder? que asco, soy una completa perdedora), me odio.
Doy más vueltas, enciendo el teléfono, escribo más, dejo que sigan pasando las horas, son las 6am, suenan los despertadores en la casa, nuevamente no he dormido prácticamente nada (¿por qué ya no siento ni el cansancio? ¿qué es este vacío? ¿será eterno?), cierro los ojos, pasan dos horas, creo que dormí, aunque no recuerde mis sueños.
Me levanto y vuelve la monotonía. (Dios, si ya no tienes buenos planes para mí, llévame... LLévame antes que termine haciendo nuevamente una estupidez.

Leave a Reply


Ir a la barra de herramientas