Burbuja Musical

El día no había empezado bien, pero lo sobrellevé, vi el bonito cielo a través de mis gafas y la ventana del auto, mientras viajaba, llevaba puesto mis audífonos; supe encontrar un momento de paz y hasta un poco de libertad en algo tan sencillo de la vida. En ese momento sólo puede desear que mi vida.continuara de aquella forma, largarme un día por una carretera sin rumbo, siendo feliz con la música, que quiera o no siempre es en lo que termino refugiándome y alejándome del exterior.

Y es que la música me alivia, me sana, me permite no pensar, la hice parte de mí. Pasé todo el día con mis audífonos, recuerdo que hasta la noche, en la que los aparté de mí por un momento, pensé: Qué raro, los he hecho tan míos que aún sin tenerlos, los siento.

Fue en plena madrugada, cerca de las 2, que al recibir un archivo de audio, me dispuse a buscar mis audífonos, no estaban, entonces recordé, los había sacado unas horas antes y debí perderlos en un taxi. No pude evitar descontrolarme, en realidad ya estaba un poco descontrolada por un asunto más importante de mi vida, eso sólo fue el punto que me ayudó a explotar. ¿Qué haría sin ellos en esta madrugada? No puedo dormir casi nada en todas las noches, por tal razón eran mis compañeros inseparables, me permitían no aumentar mi odio hacia el silencio sepulcral de la madrugada, a calmarme, a que el tiempo no pase tan lentamente y lo más importante, me permitían crear aquella burbuja musical en donde me refugiaba y la que me ayudaba a no escuchar ni mis pensamientos, esos pensamientos que a veces tanto lastiman.

Ahora no están, son las 3 y busco esconderme en letras para no enloquecer... sí, tal vez estoy siendo demasiado dramática, tal vez ya estoy loca y no lo quiero ver, o tal vez solo se rompió mi burbuja y ahora estoy demasiado aterrada del exterior que ya tanto me ha herido.
Será una noche muy larga, hoy no puedo usar la música para callar mis problemas que ahora se engrandecen y tratan de asfixiarme, me toca llorar hasta que los ojos me duelan tanto que me obligue a cerrarlos.

Y es que sin la música no existo, es mi droga, mi sonrisa, mi alma, simplemente lo es todo.

Vuela con las alas rotas.

"Hey, eres ruda, te admiro." Fue lo que le dijo su amiga con una sonrisa, mientras todos celebraban que ella había podido levantarse de su cama, salir con ellos y brindarles una mueca cercana a parecer una sonrisa; no la dejaron caer y estuvieron dispuestos a levantarle los ánimos.
Ella en silencio solo se limitó a pensar: "Esta perra debe ser fuerte, en este mundo de mierda, porque en el menor descuido la puede destrozar". Y fue así, ellos eran felices, ella fingió serlo, aunque por dentro sólo quería llorar en silencio junto a la complicidad de su amada soledad. Parece ser una mujer hecha y derecha, debe serlo, ya casi llega a los 23, pero esta vez sólo se sintió como una niña de 5 años, sentada en un rincón, sintiendo como su mundo se derrumbaba sobre su cabeza, sin poder hacer nada.
Se limitó a beber, sabe mejor que nadie que el alcohol no es una solución a sus problemas, pero lo hizo, esta vez no se embriagó, no dejó su mente en blanco, ¿será que el dolor está siendo más fuerte?. No la abracen que está tan frágil que puede desintegrarse. Está sola, como no quiso estarlo algún día, su familia se derrumba, no tiene a dónde ir, dejó de tener un lugar para ella, es una desadaptada. ¿Dónde están los brazos que algún día imaginó que la protegerían? ¿Dónde están los seres que darían todo por verla sonreír? No existen, se difuminan.
Ella dejó de creer y confiar, ahora sólo quiere cerrar sus ojos y descansar, con la ilusión, que al despertar, volverá a ser la niña feliz que un dia fue o tan sólo de no volver a despertar en este mundo que ahora la lastima totalmente.

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