Ella.

Se alejó al dejarla herida,
llena de recuerdos, vivencias, momentos intensos y palabras vacías.
Las lágrimas recorrieron su rostro,
la amargura y la decepción abarcaron su cuerpo.
En una esquina maldijo la vida,
mientras su alma se envolvía en melancolía,
quedaba un profundo vacío en la parte izquierda de su pecho,
y mantenía sus ojos fijos en la nada.

Mató su ingenuidad, noqueó sus sentimientos,
respiró realidad, sacrificó sus sueños,
arropó sus ilusiones, levantó su frialdad,
enterró su ternura, mostró su fuerza.

Resurgió de las cenizas y se dispone a seguir,
ya no está rota,
sus ojos brillan mientras esboza sonrisas,
se mantiene serena, siempre fue fuerte,
arremete contra el mundo que ya la ha herido,
busca una nueva historia, un nuevo comienzo;
poder revivir sus anhelos.

Despliega sus alas, vuelve a ser libre.
Quiere volver a soñar despierta,
a retocar la realidad a su antojo,
manteniendo un equilibrio con sus pies firmes sobre la tierra.

Al final ella, puede convertir lo imposible en un hecho.

Eres y siempre has sido una mujer fuerte, especial y única. No dejes que nadie te demuestre lo contrario, no te dejes vencer por las adversidades de la vida que siempre existirán.
No puedo evitar que caigas, no puedo evitar que te lastimes, porque para aprender primero hay que caer, pero siempre estaré para brindarte mi hombro si necesitas llorar, para levantarte con palabras de aliento, para abrazarte y demostrarte que no estás sola; para llenarte de "buena vibra", para decirte cualquier pendejada que te haga volver a sonreír, para ser tu compañera de chupa si necesitas ahogar las penas, para sacarle la chch a algún(a) pendejo(a) jajaja... para pintar de azul tus días.
Más que mi prima eres mi hermanita menor y contigo iré hasta el final.

Amor eres tú, amor soy yo.

Podría escribirte la más hermosa canción, el más bello poema (aunque no sea buena), las más tiernas palabras y aún así no describiría ni la cuarta parte de lo que siento por ti.

Amor es aquello que no tiene una definición exacta,
no tiene un por qué,
amor es eso a lo que todos quieren ponerle un inicio mas no un final.
El amor lo defino a mi manera,
como la necesidad que surge de sentir tu presencia,
tus abrazos, tus caricias, tus besos,
poder mantener conversaciones con miradas,
encontrar felicidad en lo hondo de tus pupilas,
inventar historias sin sentido sólo con el propósito de hacerte reír.

Amor eres tú,
es tu perfume en el ambiente, en mi cuerpo o entre mis sábanas,
amor soy yo,
torturándote con caricias.
Amor es tu aliento junto al mío,
el consuelo a tus pesadillas, miedos y tristezas,
dormir en tu pecho sintiendo tu calor,
encontrar tu hombro cuando necesite llorar,
caminar sin rumbo agarrada de tu mano.

Amor es haberte besado un día y no poder dejar de hacerlo,
el amanecer perfecto al encontrarte a mi lado,
los secretos compartidos,
el motor que nos permite superar las adversidades cada día,
el respeto al estar compartiendo una vida,
el pincel que le quita al mundo, el tono gris de lo real.

Amor es sentir que eres perfecto aunque estés lleno de defectos...
amor es todo aquello que te daré mientras dure nuestro aire de febrero.

Futuro incierto

Vive conmigo, cásate conmigo, vámonos lejos; son propuestas que al parecer me han aterrado y me han hecho alejar, tal vez inconscientemente, pero al final simplemente terminé huyendo de alguna manera.
Con aquel que fue mi herida, la vida se encargó de darnos un par de jalones de orejas, en el primero aún estábamos juntos y al obtener el resultado de una prueba, mediante la llamada de una de sus compañeros que en ese entonces ya trabajaba en un laboratorio, brincó de alegría, me sonrió mientras yo permanecía con una cara de susto, esperando que su reacción sea por haber obtenido una respuesta negativa, más no fue así, me agarró entre sus brazos y me levantó, sin importarle que la gente a nuestro alrededor nos observara desconcertados. Él casi siempre me hablaba de su deseo de ser padre y en ese momento se dispuso a organizar toda nuestra vida, donde viviríamos, que haríamos, como él se dispondría a conseguir trabajo; mientras yo seguía con una mirada desubicada, sin palabras por decir, lo amaba, pero estaba llena de demasiados miedos a un futuro que no sabia como resultaría, esos no eran mis planes. Un día después mi regla bajó, el examen resultó erróneo porque la muestra de sangre no fue manejada como se debía.

Nuestro segundo jalón de orejas, llegó mucho tiempo después, teníamos un mes o un poco más separados, en una de sus llamadas le conté, asi que quedamos en vernos unos días después para ir juntos al laboratorio y quitarnos la duda, él ya estaba trabajando (fue en ese trabajo donde encontró a aquella con la que me engañaría y con la que salía en ese tiempo), después de un buen tiempo sin verlo fue extraño y reconfortante a la vez tener otro encuentro, habíamos quedado en no vernos más, pero la circunstancia lo ameritaba.
Lo encontré en uno de los lugares donde casi siempre me esperaba, me abrazó como siempre lo hacía, en el camino hablamos poco y él no dejaba de decirme lo mucho que me extrañaba a pesar de estar con alguien más. Tuve los 30 minutos más largos de mi vida, no me soltó en ningún momento y en ese tiempo volvió a crearnos un plan de vida, hasta que llegó el tan ansiado sobre donde nuevamente se leía negativo. (El resto de la historia ya no importa).

Después de haber sufrido por aquel, varios meses intensos (se puede notar en entradas anteriores), me fui al abandono, olvidé gran parte de mí y a eso le sumo los grandes problemas que surgieron en mi casa por problemas de mis padres, en los cuales siempre nos metían a mi hermano y a mí; pasé llorando casi todas las noches de esos meses, una gran ola de emociones me golpeó y al final me derrumbó, tal vez quise que sea así.
En todo ese tiempo el gran tipo con acento quiteño, que siempre me quiso desde lejos, permaneció a mi lado; creo que nunca comprendí como llegó a amarme tanto, me pidió irnos lejos, comenzar de cero, me tendría paciencia y no perdía la esperanza que algún día sentiría lo mismo por él, pasaron meses, hasta que llegué a encariñarme con su extraña presencia a pesar de la lejanía (tenía 2 años y un poco más, de conocerlo sólo a lo lejos).

Después de ese tiempo volvió a pedírmelo, estaba planeando todo, viviríamos en Quito, me consiguiría trabajo con sus amigas y también junto a él los fines de semana, en los cuales trabajaba en su estudio de tatuajes, pondría una cafetería y hasta me pidió sacar todos los papeles de mi universidad para hacer un cambio, todo esto terminó por aturdirme, había días en que pensaba que lo mejor era eso, comenzar una vida de cero, luego lo pensaba y caía en cuenta que si algún día decidía continuar, sería por mi cuenta. El tiempo me permitió tranquilizarme sobre mis decepciones, ya no estaba tan desequilibrada emocionalmente; al final maté sus sueños, mi vida tomó un nuevo giro y él optó por la decisión más cuerda que pudo tener, alejarse. Nunca más supe de él (en algún post escribiré sobre los recuerdos que tengo de él).

Vente a vivir conmigo, es lo que mi actual novio me lleva diciendo varias veces, al inicio lo tomaba como una simple broma, un juego, una joda, hasta que lo dijo serio; no supe que decir y hasta ahora no sé que decir.
Con ninguno de los seres anteriores estuve tan aturdida como ahora, tal vez porque desde que empecé con él dejamos en claro no pensar en un futuro, no prometernos nada, simplemente vivir. O tal vez porque con ninguno de esos seres viví tanto como para no estar tan asustada ahora, quizás eso sea lo que más me aterra, el simple hecho de no sentir temor.
Y es que con él todo se ha dado de una forma tan intensa, todo lo que existe en una relación de muchos años se ha dado en meses, posiblemente lo que nos hace pensar en que vivir juntos no sería una completa locura, sería por haber pasado varios días en mi departamento, cuando conseguí un trabajo por el cual no tenía tiempo para regresar a la casa de mis padres los fines de semana (a 2 hras de distancia), mientras mi hermano y mis primas se iban, él iba a hacerme compañía, un día mientras permanecía recostada sobre su pecho, sonrió y dijo: Parecemos toda una pareja de jóvenes casados. Y sí, la verdad era esa, cocinaba para él, veíamos televisión, hacíamos compras y pasábamos mucho tiempo en esa que más que mi cama, era nuestra.

El miedo al futuro sigue latente, el miedo a ser decepcionada, etc. Por lo mismo me he limitado a no hacer planes, a no soñar, a mantenerme simplemente en la realidad, seguiré como hasta ahora y no apresuraré nada, seguiré viviendo el día a día; aunque esta vez exista una pequeña o gran diferencia, ahora no me quiero alejar, me siento segura aún sin comprender el por qué, tal vez porque me ha permitido ser quien soy, nunca me reclamó nada de las historias pasadas, siempre me ha mantenido sonriendo y me ha brindado fortaleza, además de nunca dejarme olvidar lo muy especial que soy en su vida y como ser humano

Mi héroe se difumina.

Recuerda la fecha y la hora exacta en que llegó prácticamente corriendo para verme por primera vez, imagino que sus ojos brillaron de la misma manera en que brillan cada vez que se siente orgulloso de mí, creo que es la segunda persona, después de mi abuela, que me ha demostrado su amor constante, su preocupación para que siempre estuviera bien.
Desde que tuve uso de razón supe que era mi héroe, ese ser que con un abrazo o palabras hermosas me arreglaba el día, sus brazos eran los más fuertes y sabía que si permanecía en ellos nada podría sucederme. Él estuvo ese día en que me derrumbé sentimentalmente, siendo apenas una nena de 5 o 6 años y ya tan llena de conflictos emocionales, me encontró llorando e inmediatamente preguntó la razón, nunca le contesté, él sólo se dispuso a abrazarme hasta que me quedé dormida. Nunca supo que la razón de mi llanto consistía en los recuerdos de las peleas que había presenciado, de los gritos de mi madre, de sus conversaciones privadas conmigo en donde me decía que él no era lo que pensaba, que no me quería, que nos engañaba a todos, que prefería pasar tiempo con otra mujer que con su familia; destrozando toda la perfección de papá.

Muchas veces corría y me alejaba a llorar en silencio mientras ellos discutían, tratando de olvidar las razones, sólo me limitaba a sentir que papá me amaba y creer que nunca me haría daño.
Así han pasado mis años, muchos años, en los que aquella situación se ha repetido, con intervalos de tiempo claro está. Hace unos días volvió a suceder, después de un par de años de la última vez en que escuché que mamá le pedía a gritos que se largara, en plena madrugada, en donde tuve que pasar a hacerme cargo de papá, en donde tuve que aguantar el mal humor de mamá, que siempre termina virtiendo toda su amargura sobre mí.

Pensé que a estas alturas de mi vida no me afectaría de la misma manera, después de todo ya soy una mujer y no la misma niña de aquel entonces, estaba muy equivocada, las heridas reviven y son las mismas. Mi héroe, mi hombre perfecto cayó nuevamente y ahora no puedo limitarme a pensar que todo es un vil invento, que nada es real, no puedo refugiarme más en la burbuja que creé en mi inocencia hace tantos años.
Después de ver caer tanta perfección sólo me puedo limitar a preguntarme: ¿Cómo confiar en el resto de hombres, si en el que más creía también defraudó?. Puede ser que todos estemos propensos a cometer errores, la perfección no existe y este mundo al fin y al cabo es una completa mierda, a la que toca habituarse.

Haga lo que haga, mi decepción es mucho menor al gran amor que le tengo, pudo fallar como hombre, pero como padre siempre ha estado para mí, muy difícil olvidar que soy su negra y que por lo mismo me cantó una vez Negra de Francisco Terán, que cada vez que estuve enferma fue el primero en preocuparse, quién se enorgulleció de cada uno de mis logros y quien en su cumpleaños número 49 (este año) me permitió compartir una borrachera con él y mi hermano mayor; en donde con lágrimas en los ojos gritó que me amaba y que era lo mejor de su vida (completamente ebrio).
Mi héroe tal vez se difumina, pero no desaparece completamente, sé que siempre estará ahí, defendiéndome si algún día me sucede algo, protegiéndome y llenándome de cariño con sus brazos, emocionándose al verme después de una ausencia, mostrándome un amor real.

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