No soy una "lady"

Muchas veces me han llamado la atención por mi falta de "parecer mujercita", mi madre no pierde la oportunidad de buscarme ropa "apropiada", no se da por vencida aún sabiendo que desde niña no le permitía vestirme con lo que ella quería, esos horrorosos vestidos que me hacían sentir como una enorme muñeca, recuerdo que siempre terminaba revolcándome hasta que ella decidía quitármelo para no escucharme más. Ahora me reclama porque sólo poseo blusas y camisetas negras, muchos jeans y zapatos de niño (tiro skater, botines, etc), diciéndome que parezco hippie cuando ando con mi jean roto o viuda cuando visto de negro.

Muy aparte de la apariencia también está mi personalidad que ayuda a los reclamos, no sé en que momento me acostumbré a pensar como un niño, tal vez fue desde que tuve uso de razón, sólo tuve un hermano, para su desgracia o para la nuestra, fue el mayor entre 3 niñas (cuento a mis 2 primas a las que considero como hermanas), nos tocó acoplarnos a sus ideas, sus juegos, sus vivencias, en realidad nos parecía más divertido jugar "al pepo" que con muñecas, andar en bicicleta y embarrarnos totalmente de lodo o jugar sobre un colchón muy viejo las clásicas "luchas libres", en eso consistió nuestra infancia, además de ver Caballeros del Zodiaco, Mazzinger Z, Jiban, Dragon Ball, y más series de esos tiempos.
El tener un hermano mayor también me hizo aprender a defenderme, tenía que golpear tan fuerte como él para no salir mal en alguna pelea, él me enseñó a no llorar tanto, a no hacerme tantos líos, a ser descomplicada, además de amar la música.

Sólo una de mis primas pudo captar la "esencia femenina", ahora es la más sensible en cuanto a patanadas, cochinadas, malas palabras y suele vestirse y arreglarse como toda una "lady". Con la otra soy más unida, tal vez por parecernos más, tal vez por eso también me llevo tan bien con mi actual novio, porque no desea cambiarme, porque le gusté así, porque le agrada tener a esa que más que su novia es alguien que parece su "amigo", me debe amar también por no ser la clásica novia celosa y paranoica que debe acaparar toda su atención y estar pendiente de cada uno de sus movimientos, de esas que los terminan por alejar de sus amigos y desean que les compren todo. Más bien soy la que no acepta casi nada, la que si necesita algo, se lo compra, la que come en cualquier "agachado", la que bebe alcohol casi tanto como él, la que no revisa y cambia millón veces su atuendo, haciéndolo esperar, la que juega con él y le echa en cara cada vez que le gana, la que lo trata de torturar y termina mal con la dichosa "manito de puerco"; esa con la que se puede hablar libremente sobre cualquier tema, aquella a la que no le gusta juzgar ni hablar de alguien sin conocer, aquella que camina varias cuadras sin quejarse, sin pedir que sólo la carguen en taxi, aquella a la que no le importa sudar ni dañarse las uñas, la que no aparenta, la que es feliz siendo tal cual y como es.

Tags:

Ir a la barra de herramientas