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Julio 30, 2010

ALGO DULCE EN MI CONCIENCIA

Hicimos un alto y fuimos a Dolce Incontro, una dulcería de moda de la ciudad.  Nos sentamos en una pequeña mesita de la izquierda. Ella pidió un café latte con palitos de queso y yo una rebanada de postre de coco.

Borré con liquid paper imaginario las 400 calorías que estaba recibiendo y a medida que iba saboreando el sabor exótico de mi dulce pecado, sucumbí  ante una taza inmaculada de un retinto café colombiano que bebí a pequeños sorbos, alargando la complacencia papilar a sabiendas de que una incesante arritmia sería el producto de este desliz gustativo.

Nos conocemos de tantos años que no son necesarias las palabras adornadas. No hay secretos, ni misterios, somos páginas escritas con la misma tinta azul indeleble. Una historia disímil con ciertas similitudes.

Hablamos y hablamos, como lo hacemos todas las mujeres, de los logros de este año, del cabello, de la piel, de los años que han pasado, de los sueños, de las esperanzas, de las cirugías plásticas, del botox, de la música, de arte, de Dios, de los hijos, del gobierno, del dinero y reímos sin parar hasta que llegó el momento de contarnos las tristezas;  matizamos la tarde con lágrimas que fueron rodando por los surcos de nuestros cansados ojos hasta embeber las mejillas retocadas con discreto maquillaje a prueba de estos recurrentes momentos.

El tiempo transcurre y debo volver a casa. Pido la cuenta, pago con la tarjeta dorada de siempre, aquella que me asfixia pero que aguanta todo a cambio del pago mensual mínimo más los intereses.

Me mira y sonríe.  Es lo menos que puedo hacer, es mi gran amiga y nos vemos cada 364 días y sin embargo conoce el por qué de mis alegrías,  la verdad de mi tristeza, mi economía fluctuante, mi dieta sin progreso, mis absurdos pensamientos, los vuelos que mi mente emprende cuando quiere sentir la libertad,  sabe cuando tejo marañas, enredos y sueños, un verdadero rompecabezas de mi vida, el dolor que me agobia, cuando pienso lo peor y prometo buscar ayuda inmediata para sanar mi mente, mi cuerpo y luego dejar que el tiempo transcurra sin mover ni siquiera un dedo, sabe los saltos y carambolas que hago por sobrevivir y sin embargo dice admirarme porque estoy activa y matizo mi vida con todo aquello que me permite avanzar, crecer, vivir.

Nos reflejamos en un espejo y estamos recubiertas con la misma magia…

Luz Gabriela Rodríguez

Escritora ecuatoriana

Julio 27, 2010


LA VIDA COMO UN PARTIDO DE FÚTBOL

No estoy descubriendo el agua tibia, ni soy fanática del fútbol, pero en uno de esos finales del día en que la mente vuela, cruzó por mi cabeza la idea de que la vida es como un partido de fútbol; sí, aquellos partidos que cual hechizo de magia negra, capturan la atención y el entusiasmo de los hombres…

Los que están fuera de la cancha, como siempre criticando, desde sus butacas tienen las mejores estrategias, una narración impecable de los hechos y los más increíbles comentarios; pero los que están dentro del césped, aquellos que esperan el pitazo inaugural del árbitro para iniciar el espectáculo, son los que llevan las riendas, los que viven aquellos momentos en que el balón se escapa y todos corren tras él, sin que lo puedan ni siquiera ubicar dentro de una jugada planificada que tantas veces han practicado.

Un partido es un trabajo en equipo, una muestra perfecta del desarrollo del mismo donde hay que considerar que todos, bajo la misma consigna, corren tras un objetivo común, el anhelado gol.

Es como si la vida misma girara y girara como un balón de fútbol y a medida que va avanzando nos va ubicando en diferentes posiciones sean estas de defensa o ataque, sudando la camiseta, hombro a hombro, cayendo, dando traspiés, llorando, lesionándonos,  lastimándonos, hasta llegar a desestabilizarnos y cometer infracciones que nos hará merecedores de la preventiva tarjeta amarilla o la temida tarjeta roja con la que seremos expulsados del campo.

Si amigos, la vida es como un partido de fútbol, donde el equipo contrario es el obstáculo, donde muchas veces estaremos banqueados esperando el momento de lucirnos que puede que jamás llegue o quizás después de estar caídos y lesionados, tendremos la oportunidad de tomar bríos, pararnos a un costado de la cancha y observar hacia dónde dirigirte, no sin antes haber serenado la bola con pequeños pases, tomando confianza, poniéndole fe, perseverancia y armonía, levantarnos como el ave Fénix y convertir el golazo de la vida, el sueño del presente.

El partido esperado. Nuestro propio triunfo. La copa de la vida.

Luz Gabriela Rodríguez

http://www.blog.espol.edu.ec/lgrodrig/

Julio 26, 2010

La fábula del puerco espín

Hace poco recibí este mail de una buena amiga y quiero compartirlo con ustedes tanto por su sencillez como por su contenido:

Durante la Edad de Hielo, muchos animalitos murieron a causa del frío.  Los puercoespines, dándose cuenta de la situación, tomaron la decisión de unirse en grupos. De esa manera se  abrigarían y protegerían entre sí.

Pero las espinas de cada uno herían a sus compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados. Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del uno para el otro y viceversa.

De esa forma pudieron sobrevivir.

Moraleja de la historia

La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas,

sino aquella en que cada individuo aprende

a vivir con  los defectos de los demás

y   admirar sus cualidades.

Díganme si tengo o no razón de haber compartido con ustedes esta maravillosa y sencilla historia…

Julio 22, 2010

No cabe duda que es verdad que la costumbre, es más fuerte que el amorrrrrr

Una gran pregunta compuesta de dos interrogantes que para develarlas requieren manejarse con pinzas y de manera especial con prudencia y copiosas dosis de sentido común hasta descubrir qué es lo que realmente mantiene unida a una pareja a través de los años.

El amor es la afinidad que existe entre dos personas que se juran amor eterno y prometen mantener  sus sentimientos por encima de todo; la  costumbre es una práctica social arraigada que se salvaguarda estable en el caminar de la vida y cuya fortaleza a veces prevalece al amor.

El paso del tiempo, en unos casos afianza la unión y el amor, pero en otros, crea un velo infranqueable denominado rutina que origina cansancio, monotonía, ilusiones frustradas y hasta aburrimiento.

Aquí es justo el instante en donde el elemento sorpresa y los detalles  emigran, las caricias, atenciones  y palabras sublimes se diluyen en el entorno, el suave cosquilleo en el estómago desaparece  y  ante una aparente frialdad de la vida, se discute por cosas sin importancia, se habla de trivialidades, la vida cotidiana adormece, la pasión se pierde por completo y hasta el amor se hace con la misma rutina y las mismísimas ganas de culminar y por fin dormir.   Ante esto, hasta un ciego puede ver que se  conduce hacia  la ruptura de la relación sin  ninguna esperanza.

Y es que se puede catalogar como algo normal el que una relación pase por altibajos; de ahí que antes de precipitarse a tomar decisiones y acciones que más tarde pueden acarrear inconvenientes mayores al que ya está presente, lo favorable es meditar, reflexionar, analizar y volver a pensar.

Plantearse un cambio, cortar aquellos días interminables sin variación, preparar situaciones que aviven la llama  de la pasión y proponerse a salir adelante, son las cosas básicas que sirven de óptima ayuda en estos casos. Permitir que renazca la ilusión, cuidar los mínimos detalles, emprender la comunicación y demostrar a la pareja que los sentimientos son recíprocos y que con la bendición de Dios,  hay que reintentarlo antes de que sea demasiado tarde…


Julio 17, 2010

Cuando  los  hijos  se  van

Es normal aceptar el que los hijos crecen y se van, unos por estudios, otros por trabajo, otros porque se casan y pasan a formar sus propias familias; pero  resulta incomprensible escuchar que quieren volar del nido paterno antes de que hayan cumplido  con sus metas básicas como son sus estudios.  Esto resulta un grave problema para los padres, ya que lo ideal es que lcumplan con sus metas  dentro de un período normal.

Con el abandono del hogar antes de tiempo, los padres se preguntan el por qué ciertos hijos desertan en sus estudios y muchas veces pasan a comprometer sus vidas con sus novias, sin estar preparados para salir adelante, situación que conlleva un espinoso sufrimiento silencioso.

Este cuadro, forma parte de una serie de familias que dejaron de tener bajo su amparo a hijos cuyos objetivos y ordenes son completamente diferentes a los de sus progenitores.    Lo cierto es que deben preparar sus corazones porque de una manera u de otra, por diversas situaciones, normales o no,  llega un momento en que los hijos parten, sin que nada, ni nadie los detengan.

En el caso de las situaciones anormales, puede que una serie de incomprensiones e inconformidades o falta de apego a sus padres y a su familia, determinen que un hijo rebelde y necio, levante velas antes de hora.  Ante esto, como la parábola del hijo pródigo no les queda otra opción que dejarlos partir con el corazón en las manos y orar al Padre Celestial, para que los avatares que vivan no sean tan severos.

Es casi seguro que los padres los esperaran por siempre con los brazos abiertos, olvidando cualquier situación y brindándoles la oportunidad de un recomenzar lleno de confianza infinita.

Julio 15, 2010

HAY  MOMENTOS  EN  QUE  DIOS  NOS  HABLA  TAN

CLARO  QUE  PARECE  COINCIDENCIA

N A D A      E S     C O I N C I D E N C I A

¿Quién alguna vez en la vida, no ha experimentado alguna coincidencia o casualidad que lo haya dejado perplejo y atónito ante hechos increíbles? Situaciones que se presentan con exactitud cronométrica que nos sorprenden y nos ponen a pensar…

En realidad, no se trata de encontrar respuesta. Podemos atribuirle una razón profunda y aceptar que todo lo que pasa es permitido por Dios. Esto es cuestión de fe.

En la vida las cosas suceden porque tienen que suceder. Situaciones inconcebibles y asombrosas nos señalan que la mano de Él está presente.

Pensemos que somos parte de un plan perfecto que se cumple. No es osado decir que mientras más sabemos, más nos damos cuenta de que aquello que llamamos coincidencia no es coincidencia y aquello que llamamos casualidad, no es  casualidad, sino que todo lo que sucede tiene su razón de ser.

Para comprender, debemos afinar el oído del alma, abrir la mente, predisponer el corazón y empezar a escuchar y entender  lo que nos quiere decir, muy aparte de nuestro propio razonamiento.

Dios trabaja silenciosamente en el alma de cada uno de sus hijos y nos muestra los caminos. Todo es permitido y pensado por él. Nada es coincidencia, nada se le escapa. Esa es nuestra seguridad y lo que nos hace verdaderamente felices.

Es probable que tenga un gran proyecto para cada uno de nosotros y esté presente aún en el silencio pidiéndonos fe, creer en su amor y confiar en su bondad.

«El que me sigue no andará en tinieblas».

Julio 9, 2010

GRACIAS  SEÑOR  POR  CADA  NUEVO  DÍA

A fuerza de caídas y levantadas, la vida me enseñó que si quiero sobrevivir, cada mañana debo abrir los ojos y con optimismo agradecer a Dios por la oportunidad de ese nuevo día.

Empezar de cero y perdonar cualquier insolencia que hasta ayer me haya afectado es lo menos que puedo hacer. Mi aliciente será seguir creyendo que las palabras de aliento, el amor, la sencillez, la música y la poesía sí pueden cambiar la esencia.

Y es que todo pasa tan aprisa que no puedo, ni debo darme el lujo de odiar o  de guardar rencor. No dejarse vencer por el desaliento y no darle importancia a las cosas negativas que oscurecen el camino es propio de una persona agradecida, por eso aprovecho el instante y vivo el día a día con intensidad como si fuera el último de mi existencia.

Así como el cuerpo requiere de alimentos para tomar energía, así mi alma amanece  ligera y límpida, dispuesta a soñar y a escribir una nueva historia de cada disímil día, donde paulatinamente y de acuerdo a las circunstancias que se presenten, voy moldeando el realismo, aunque sea con pequeños pasos, recordando que mi objetivo no es ganar, sino vivir.

Me apego a la consigna de que no me rendiré.  En la vida las cosas pasan por algo. Es preferible crecer paso a paso y colocar en mi rostro la mejor de las sonrisas, ir avanzando con la esperanza de generar alegría e iluminar cualquier alma compungida que se cruce en el camino.

Extenderé la mano en señal de saludo y me dispondré a actuar con actitudes positivas que enriquecerán mi ser y permitirán un maravilloso presente, un exclusivo hoy, lleno de amor, de sueños e ilusiones.

Vestiré mi cuerpo de color rojo escarlata y usaré pendientes de rubíes que servirán de marco de un espléndido día que contrastará con aquellos pensamientos equívocos y mediocres que rebotarán en el campo de acción que mi Padre Celestial me otorga.

Mi sanación está en el tiempo y como guardo la firme convicción de que los milagros existen, esperaré.

Lo único que importa es que amo la vida y sé y me consta que lo mejor aún está por llegar.

Luz Gabriela Rodríguez

http://www.blog.espol.edu.ec/lgrodrig/

Julio 1, 2010


ABUELAS…

Guardo en mi memoria dos maravillosas palabras envueltas en una dulce melodía que mí hasta ahora primera y única nieta pronunció siendo aún muy pequeña:

Abuelita Gaby, Abuelita Gaby.

El piso tembló bajo mis pies, mi corazón se desbordó de felicidad. Atolondradamente la tomé en mis brazos y con dulce cariño le dije:

aquí estoy mi princesita.

La magia estaba consumada.  El hechizo es eterno.

Aunque con poca experiencia personal, aseguro que el departir con los nietos nos transporta hacia nuevas coordenadas que nos hacen sentir más jóvenes.


Y es que ser abuela o abuelo es formar parte de un maravilloso círculo de encanto que nos envuelve y nos permite disfrutar de un amor placentero y único. Vínculo que es mayor cuando existe la oportunidad de compartir con ellos la mayor parte del tiempo.  Participar en su educación es satisfactorio pero arduo, ya que es una labor que debe comenzar con la aceptación de los grandes cambios que existen entre una y otra generación.   Somos afines a los padres, solo que sin reglas, ni restricciones, revestidos de un cobertor apacible que nos hace darles amor al por mayor.

Nadie puede hacer por los niños lo que hacen los abuelos: salpican una especie de polvo de estrellas sobre sus vidas. Alex  Haley

Los nietos son la recompensa que Dios nos da.  Ellos  te preguntarán: qué es lo que sabes, de las ballenas que cruzan los siete mares, como dice Roberto Carlos. Y nosotros siempre estaremos dispuestos a  responder sus inquietudes, a sonreír con ellos.

Los abuelos tenemos la obligación de custodiar la historia familiar y  la de nuestro contexto. Guardamos una perspectiva del pasado que ayudará a nuestros nietos a conocer las raíces familiares y del entorno.

Los nietos son la recompensa de Dios por llegar a viejo.

Mary H. Waldrip


A pesar de que vamos avanzando en edad, aun poseemos sueños, ilusiones y amor por la vida.  Nuestro compromiso es mantener en el hogar, ternura, afecto, complacencia, pureza, paz, tolerancia, generosidad, humildad y sobre todo sabiduría que mana del alma con la única esperanza de pasar a ser personajes inolvidables en la vida de nuestros amados nietos, primando el consejo de que deben seguir a Dios y situarlo delante de sus jóvenes vidas.

Luz Gabriela Rodríguez

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